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viernes, marzo 06, 2009

El síndrome del canario


Se dice "Ten cuidado con los sueños que pueden convertirse en realidad".

En el estado de ensoñación no de perciben todas las variables y por eso cuando los sueños se hacen realidad vienen las sorpresas. Algo así me ha pasado.

Después de años soñando en las cosas que podría hacer si no viviera bajo la esclavitud del trabajo me encuentro de repente desconcertada ante un horizonte de libertad. Desde que dejé Saturno S.A. tengo la imagen grabada de un lindo canario agazapado en una jaula que tiene la puerta abierta. ¿por qué no sale y echa a volar?

Me da que pensar que cuando no nos ponen límites nos los ponemos nosotros mismos para seguir a ras de tierra sin remontar el vuelo. Es más cómodo no arriesgar, no hacer nada para no fracasar, no tener que esforzarse, abandonarse en el dolce far niente. Parece que hay una resistencia hacia seguir un camino. Me sirve de consuelo que hasta a Quevedo le ocurrió lo mismo

Pues amarga la verdad,
Quiero echarla de la boca;
Y si al alma su hiel toca,
Esconderla es necedad.
Sépase, pues libertad
Ha engendrado en mi pereza
La Pobreza.

Pero hay que poner remedio a esta situación y voy a dar un pasito para romper una barrera que me limita desde hace tiempo. Me marcho en peregrinación a un país anglosajón swicheando a off mi vida digital para lograr entender que lo mascullan esos malditos del otrora Imperio .

Estaré ausente un mes pero volveré con la moleskine llena de anécdotas que contar. Perdonad si no respondo a los comentarios durante este tiempo.

¡¡Ni me menees!!

domingo, marzo 09, 2008

Episodios Nacionales


Ahora que estamos a punto de celebrar el bicentenario del dos de mayo, estoy absorta en la lectura de la novela de D. Benito titulada "El 19 de marzo y el 2 de mayo". Este genio de la literatura condensó en cuarenta y seis novelas la historia del siglo XIX, uniendo los Episodios Nacionales que configuraron el destino de España con las vidas de los personajes que relatan los hechos. Esta fusión de lo personal y lo histórico nos acerca a los acontecimientos pasados con otra mirada y con menos bostezos.

Los fastos de la celebración del 2 de Mayo contrastan con el olvido de la historia reciente de la que muchos hemos sido protagonistas como los personajes de Pérez Galdós. Sin ir más lejos, este año ha pasado desapercibido el 23-F, tal vez eclipsado por la rabiosa actualidad del primer debate entre el presidente y el candidato que se celebró el día 25-F. Tan solo el marketing cretino de unos que dicen que no son tontos, le han sacado partido mediático.

Al leer esta novela dudo si el personaje Gabriel Araceli, relata su vida ambientada entre hechos históricos o si para no aburrirnos con la historia nos salpica el relato con sus aventuras personales. Lo mismo me ocurre al rememorar el Episodio Nacional del 23-F, se confunden mis vivencias personales y los hechos tan importantes para España.

Recuerdo el 23-F con dolor y no me estoy poniendo melodramática. Estaba embarazada de seis meses de mi segundo hijo y en ese momento toda mi angustia se centraba en el temor de haber creado una familia que podía vivir también en la oscuridad de una dictadura. Todas las ilusiones de una vida mejor y más libre se derrumbaron. Las imágenes del Congreso de los diputados tomado por las armas eran espeluznantes. El comportamiento de los Srs. Diputados fue muy revelador, desde la gallardía de Adolfo Suárez y Gutiérrez Mellado o la valentía de Santiago Carrillo, a la cobardía generalizada de la clase política. La incertidumbre era muy grande y todos esperábamos que saliera el Rey a aclarar su posición(1). Nadie concilió el sueño hasta que a horas intempestivas el monarca enviaba su mensaje a la nación.

Al día siguiente fui a trabajar y nos reunimos en asamblea escuchando la radio hasta que oímos que todo había terminado y que iban saliendo los diputados del congreso. Mientras que todo parecía que tenía un final feliz, sentí un dolor transversal a la altura de la cintura que me resultada imposible de soportar.

Me fui a casa en un taxi y avisé a mi marido. Cuando el médico vino, me diagnosticó un cólico nefrítico. Dado mi estado de gestación no me podía recetar ni analgésicos ni anti-espasmolíticos. Pasé una semana instalada en el dolor.

Me recuperé para poder asistir a la manifestación a favor de la democracia en la que nos echamos a la calle TODOS los madrileños como en el dos de mayo. Recuerdo el Scalextric y la glorieta de Atocha como ríos de gente unidos por un deseo común. Había un sueño de libertad y de esperanza que tal vez se ha marchitado en estos años de vida fácil.

No me di cuenta, pero los políticos acochinados en tablas en el Congreso no eran un buen presagio para guiar esta sociedad hacia una vida mejor y más libre. Viendo a los candidatos el pasado día 25-F dándose golpes como en el cuadro de Goya que ilustra este post, me niego a formar parte de ninguno de estos dos bandos.

(1)Nunca me quedó clara su posición

¡¡Ni me menees!!

sábado, febrero 23, 2008

Los vagabundos


De la mala prensa que tiene ese representante de la fauna humana de nuestros días que es el vagabundo, es culpable, sin duda alguna, el haber metido en un mismo saco a vagabundos y vagantes .

Porque los que vemos hoy en las esquinas de nuestras calles o en los pasillos del Metro, envueltos en cartones y viejas mantas, no son vagabundos sino vagantes. Individuos asociales que representan, precisamente el polo opuesto del vagabundear y cuya conducta les sitúa, con frecuencia, al margen de la sociedad.

El auténtico vagabundo marcha sin rumbo de un lado a otro -hace camino al andar-, no tiene por horizonte las sucias paredes del Metro, sino los campos abiertos, las montañas, el cielo estrellado.

Se detiene en un lugar solamente el tiempo necesario para realizar un trabajo temporal y después "coge el hatillo" y sigue su peregrinaje.

Cuando en tus viajes por carretera te cruces con un personaje que camina por la cuneta con paso lento pero firme, piensa que detrás de estos ejemplares de nuestra fauna humana existe una larga y rica tradición.

En la Edad Media los vagabundos viajaban de pueblo en pueblo, viviendo de lo que se les daba y a cambio de ello, divertían a los pobres campesinos con fantásticos relatos, con trovas y canciones.

Durante siglos los vagabundos vivirán mezclados con un curioso mundo de nómadas, buhoneros, charlatanes, pero en medio de ellos siempre sabrán conservar sus señas de identidad.

La literatura universal -recordamos a Gorki- ha tomado al vagabundo cómo protagonista de muchas de sus creaciones.

Pero, desgraciadamente, en estos tiempos de prisas, de veloces automóviles, de autopistas sin horizontes, ya no hay lugar para el vagabundeo, para la contemplación detenida de la naturaleza que nos rodea.

Por ello os confieso que cuando las tres mil quinientas revoluciones de mi vehículo se cruzan con el lento y solitario caminar de un vagabundo, me regalo unos minutos de sueños de libertad.

¡¡Ni me menees!!

lunes, diciembre 10, 2007

La mujer en el epicentro

Hace algunos años recorría las tertulias de Madrid un chiste que, poco más o menos, decía:

<<Nos llegan noticias de un posible movimiento sísmico en ese municipio. Localice epicentro.

El alcalde, a las pocas horas, contestaba:

Epicentro y veinte secuaces más detenidos.>>

Al igual que en el pequeño pueblo del chiste, cuando en esa institución que desde los tiempos del Imperio Romano se conoce como familia, se produce el desencuentro de la pareja -o lo que los terapeutas de familia denominan "crisis familiar de carácter centrífugo"- el conflicto marital se convierte en una especie de movimiento sísmico.

Un seísmo en el que la mujer, desgraciadamente, suele encontrarse en pleno epicentro y el grupo de secuaces lo forman los componentes del entorno familiar y social más próximo.

La primera evidencia el día después del seísmo es que en el hasta entonces hogar familiar se va a producir un significativo cambio: un cuerpo en la cama de menos y un cuerpo de más en el armario.

Tras el desconcierto del primer movimiento, comienzan a aflorar sentimientos entremezclados de despecho, traición, desprecio, celos, odio, deseos de venganza, etc., y las distintas réplicas sísmicas van dejando la evidencia de distintas pérdidas entre las que destacan las afectivas y las económicas.

Poco a poco se trata de superar el duelo debido a la ruptura y rehacer la convivencia con hijos y familia, Algunas veces, las menos, mientras se tramita la separación se pone fin al desacuerdo y otras, las más, se busca con premura una nueva relación sentimental con la que vengarse del "otro".

Pues bien, contra lo que pudiera pensarse, no son los profesionales de la psiquiatría, ni los psicólogos, ni tan siquiera los terapeutas familiares quienes más han profundizado en la dinámica de estos conflictos de pareja. Los que más han contribuido a su estudio son los creadores de esos relatos llamados cuentos, que la mayoría de las veces tienen una lectura adulta y que, paradójicamente, sólo leen los niños.

Si lo dudan, les citaré tres ejemplos. Los que nos ofrecen los protagonistas de tres famosos y conocidos cuentos: Peter Pan, Cenicienta y la Bella Durmiente.

En demasiadas ocasiones, y durante mucho tiempo, la mujer, como Peter Pan, se ha resistido a crecer, a bajar el telón de su niñez, otras veces ha elegido, como Cenicienta, instalarse en la cómoda dependencia, esperar que el hombre encuentre su zapato de cristal o, siguiendo el ejemplo de la Bella Durmiente, no ha encontrado otra forma de afrontar la crisis sino quedándose "dormida", paralizándose ante el conflicto, esperando que la solución llegue de la mano, o mejor dicho, del beso de amor de un nuevo "príncipe azul".

Por el contrario, la actitud de la mujer de hoy frente a estos tres ejemplos debe consistir en no resistirse a crecer, ni encerrarse en el interior de su "cocina", ni sumergirse en un sueño secular esperando que un mañana, más o menos lejano, le traiga, como el hada madrina, la respuesta a su problema.

La mujer de hoy debe enfrentarse con valentía al entorno familiar y social que la rodea, y atreverse a romper con la dependencia que tradicional e injustamente le ha "atado" al padre, a su pareja y, muchas veces, a los hijos.

Ello comporta salir al exterior de su miedo, romper el escudo consciente o inconsciente de la angustia que la paraliza y enfrentarse en la acera de cualquier calle, a las inconveniencias de los que se suponía amigos, a la sonrisa compasiva o irónica de muchos, a la incomprensión o al anatema de quienes viven instalados en el prejuicio de y de espaldas a su tiempo.

La mujer de hoy debe, en definitiva, saber superar soledades, desesperanzas y desamparos.

¡¡Ni me menees!!

martes, mayo 15, 2007

Las mieles del éxito vs. espíritu libre


Hacía años que no escuchaba a Joaquín Díaz, insigne archivero de la memoria cantada de España. Por cuestiones del azar, esta semana apareció en el coche una cinta-cassette suya, que me acompaña cada mañana en mi camino hacia el "cerro de las maldades", que es como llaman los lugareños al pueblo donde trabajo.

Entre otros escuché estos versos cantados que tanto tienen que ver con las mieles del éxito y con el espíritu libre que todos llevamos dentro.

Pastor que estás enseñado
A comer pan de centeno
Si te casaras conmigo, pastor,
Comieras de trigo bueno.

Responde el rico pastor:
"Al hambre ya no hay pan negro
Tengo el ganado en la sierra,
Sí, sí,

Y quiero irme con ello”

Ojalá y que la cabra Margarita también pueda tirar al monte, que es lo suyo.

Sección-Reflexiones

¡¡Ni me menees!!