lunes, septiembre 17, 2007

Thunderstorm

Pretende Punset en su libro, El viaje al Amor, habiendo decidido abordar los temas que preocupan a las mayorias, desentrañar las claves del amor y desamor, biologicamente, cromosómicamente, químicamente, socialmente y reproductivamente. Quizás escriba sobre los temas que preocupan a las mayorías pero definitivamente no para las mayorías. Con ese análisis objetivado me deja frío y no me explica ni me ayuda a entender lo mío (cosa que a lo mejor en realidad tampoco deseo).

Acierta mejor Mario Luna en su libro Sex Code, también con una base supuestamente antropocéntrica y científica, dar no sólo con las claves de la seducción, sino con un método infalible. Terrible, si fuera cierto (1). Si no lo he dicho, lo diré ahora: es un método exclusivo para machos que buscan hembras. Gays y Lesbianas, abstenerse, al igual que vosotras, queridas: si quereis seducir a vuestro hombre, no es este vuestro libro.

Para mi desgracia, este método no se puede aplicar en concreto a nadie. Funciona estadísticamente. Si lo hago bien, tendré más probabilidades de éxito con un conjunto dado de mujeres. Si la cago, como me pasa con cierta frecuencia (Mario lo llama de una manera muy graciosa: si su radar te detecta), entonces la señora en cuestión te tacha de la lista y se acabó la historia con esa mujer en concreto, para siempre.

Puesto que la misión de la mujer es elegir, empieza descartando a aquellos que "sólo buscan follar", pues la elección debe ser, al menos aparentemente (y subconscientemente), la base de una relación con procreación fructífera, o sea duradera y comprometida con la descendencia.

Si por las circunstancias que sean se desboca tu deseo sexual, y no has calibrado bien el grado de aceptación que ella tiene de tí, si pasas más allá de un cierto punto, el radar te detecta y la reacción cambia radicalmente de signo. Donde había aceptación hay rechazo, y donde había posibilidades hay mas bien un buen chasco.

Esto me pasó no hará dos meses. Hay que reconocer que la situación se fué poniendo caliente, al principio como otras veces, pero, qué quereis, uno no es de piedra, y menos si tiene alguna copilla encima. Sin darte cuenta se desboca tu deseo, o aquello que yo llamo "el diablo del sexo"(2), ese pequeño diablillo (es casi como si le viera subido en mi hombro) y tus manos van más rápidas que tu pensamiento.

A renglón seguido tus palabras van también más rápidas que el pensamiento, y de repente surge un relámpago, un trueno, y el calor que sentías se convierte en un vendaval que te arrastra, que no controlas y que ya no puedes remediar. Es como una de esas tormentas de finales del verano, tras un día de calor agobiante e improductivo se convierte al final en una mojadura integral e igualmente improductiva. Thunderstorm lo llaman los yankees.

Esto como digo me pasó y me dejó con un buen chasco con quien más quería. Así que, si debo creer a Mario Luna, solo me queda la salida del olvido. Puestos a recibir consejos, no los hay mejores que los de StyLTOP: Las 3 claves para olvidar un amor(3)

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(1) Lo que si parece cierto es que este hombre se está haciendo de oro con el negocio generado. Ahí sí le doy la razón a Punset: el hombre moderno tiene tiempo y dinero para buscar la felicidad, una vez superado el cuidado de los hijos, y antes de morirnos, e ingenuos de nosotros pensamos que el camino a la felicidad pasa por ligarnos a la vecina de enfrente.

(2) La relación entre el sexo y el diablo está firmemente confirmada: http://www.20minutos.es/noticia/266509/0/sexo/consultorio/pilar/

(3) Fijaros bien en el rico léxico empleado por el susodicho Styltop, no tiene desperdicio "... un pendejo super fachero con una mina fea (de novio obvio, las noches casuales en boliches noc cuentan)?..."

¡¡Ni me menees!!

sábado, septiembre 15, 2007

Reunión esperpéntica


De las muchas reuniones esperpénticas de trabajo a las que he asistido, recuerdo una que daría para el guión de una obra del teatro del absurdo. Ni todo el ingenio de Tip y Coll sería capaz de imaginar algo así. La realidad supera siempre la ficción. Aunque han pasado tres años, y mi imaginación puede adornar un poco los hechos, puedo garantizar que el grado de exageración es mínimo y que en el fondo subyace la verdad.

La reunión se convocaba a las cinco de la tarde para evaluar la fase I de un grupo de proyectos de innovación y determinar su continuación en una segunda fase. A las cinco de la tarde en la enorme sala, como una plaza de toros, se encontraban la Gestora del Presupuesto de innovación, el Coordinador del Grupo de proyectos y los jefes de proyecto .

Las cinco de la tarde era la hora de las corridas de toros antes del cambio horario. Sucedió algo dramático como lo que cantaba Federico García Lorca en llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Uno a uno fueron muriendo todos los proyectos presentados, a las cinco de la tarde, por el asta inmisericorde de la Gestora del Presupuesto salpicando de sangre a todos los allí reunidos.

La Gestora del Presupuesto era una mujer alta, estilosa, muy bien vestida, mejor calzada y con mucha desenvoltura social. Un compañero la describió como "Un demonio vestido de Loewe", y con esa definición se quedó. A los humildes innovadores les abrumaba tanta elegancia ya que, en comparación, sus vestimentas parecían de un todo a 100. Hasta los innovadores más frikis murmuraban acerca de la marca de sus zapatos y aseguraban que eran Manolos. Demasiado glamour para los ambientes Blade Runner de los laboratorios de los innovadores.

El Coordinador del Grupo de proyectos era una réplica de Freddie Mercury con corbata. Su cargo de gerente le daba un grado más de elegancia que la de sus tutelados, pero no llevaba precisamente un traje de Armani. No era del agrado del Gestora del Presupuesto porque no era uno de los suyos y ella prefería, a falta de hombres de mundo a su altura, rodearse de bufones de la corte.

El demonio vestido de Loewe tomó asientos, sí asientoS: Uno para el enorme bolso, otro para el abrigo de visón y el tercero para ella. Desparramó por la gigantesca mesa de reuniones sus gadgets, entre ellos una BlackBerry. El Coordinador del Grupo de proyectos tomó la palabra apoyado en un ppt. A la tercera transparencia sonó la BlackBerry. La elegante gestora inició una conversación telefónica haciendo una señal a Freddie para que siguiera con la presentación, que terminó cuando ella seguía aún hablando por su gadget. Durante todo este tiempo Freddie mantuvo el tipo aunque fue varias veces interrumpido por ella, que abandonando por unos instantes la conversación telefónica le decía: ¡No me está convenciendo nada de lo que cuentas!.

Los jefes de proyecto no dábamos crédito a lo que pasaba, pero la fiesta no había hecho más que empezar. Cuando llegó el turno de la deliberación de proseguir con la segunda fase, fueron cayendo uno a uno los proyectos con los más dispares razonamientos. Uno de los criterios de evaluación aplicado fue que un proyecto de innovación que no es producto en tres meses, no era de innovación.

La tortura duró el doble que una corrida de toros, salimos a las 21:00, con la cara de espanto escrita en la cara y pensando en qué trabajaríamos al día siguiente. Aunque todos coincidíamos que era un alivio no tener que volver a trabajar para la elegante Gestora.


Sección-Expedientes-X

¡¡Ni me menees!!

miércoles, septiembre 12, 2007

Striptease sensitivo en los blogs masculinos


La semana pasada el sin par blog femenino Todas publicó una entrevista a Lula Towanda. No puedo negar el cosquilleo en el ego que me produjo contestar las preguntas de Amaya y la satisfacción de salir tan favorecida con mi pelo azul (no puedo decir lo mismo en la vida real ya que las cámaras de fotos ME ODIAN).

Como no podía dejar que mis allegados perdieran la oportunidad de verme responder tan interesantes cuestiones hice un pequeño broadcasting a la vecindad bloguera. Como siempre me llegó la respuesta puntual y pinturera de Muxfin.

Me decía así:

Me ha encantado leer la entrevista. Aunque como seguidor asiduo de tus escritos no dices nada nuevo para mí, es un buen resumen..Podríamos decir que es "Lula en PowerPoint" :-).

Eso si, tu contestación :

"Las bloggers más destacadas son generalmente del mundo de la comunicación y es lógico que utilicen este canal para darse a conocer.

En general las mujeres no practicamos el marketing personal. Creo que vemos el blog más como un entretenimiento o como una vía de canalizar nuestra creatividad que como promoción personal. No se observa autobombo en los blogs femeninos, sino más bien sensibilidad, estética, sentimientos, experiencias y desahogo emocional."

Me ha hecho pensar que ¡Escribo un blog femenino! pues me siento totalmente identificado porqué escribo Colgado de las Telecomunicaciones.

Las palabras de Muxfin, mi muso, me han hecho recapacitar y darle unas vueltecitas a la idea.

Las mujeres tenemos acaparadas la estética, la sensibilidad, el sentimentalismo y la emotividad como cualidades femeninas cuando son cualidades comunes a los humanos. Justo he caído en estereotipo a la hora de definir como son los blogs femeninos. Sin embargo, la blandura que pueden traslucir estas cualidades produce efectos diferentes en según el género.

Las féminas asumimos el lado tierno y hasta nos mostramos exhibicionistas con él, pero algunos hombres se esconden detrás una armadura de hierro para no mostrar su lado sensitivo. Desde pequeñitos se les enseña a no llorar porque es cosas de nenas y a seguir el modelo de Clint Eastwood (supongo que en épocas pasadas antes de que se inventase el Western se recurriría a la mitología clásica).

El blog es un medio de expresión que permite a los hombres despojarse de esa capa artificial de machoman y mostrarse al natural. La escritura en este medio nos iguala a hombres y mujeres en sentimientos y nos acerca a una paridad dentro de la diversidad.

Pero hay hombres que no aparcan el disfraz ni en el blog, que necesitan agitar sus plumas como los pavos reales, mostrando su esplendor. No sé que tipo de lectores pretenden deslumbrar, solo hay que mirar sus pies de barro que son tan feos como los de los pavos reales para perder toda fascinación.

Yo me quedo con el striptease sensitivo de algunos blogs masculinos, como los de Julen, Muxfin, Telémaco, Rrio, Unantonio, Fernando, Zifnab, Mint, Bernardinas, Chousas, Pablo, Enrique Sabater,...

Sección-Reflexiones

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martes, septiembre 11, 2007

Meme ¿Dónde estabas el 11 de septiembre de 2001?

Me lo envía Mario desde Nodos en la red el meme del 11-S . Como diría F.G. en sus mejores tiempos ¡me alegro que me hagas esa pregunta!.

Estaba ejerciendo de cabra margarita. Hacía unos meses que había renunciado a los fastos de la jerarquía para trabajar en otros temas. Había concluido una consultoría sobre la eficiencia de un gran departamento de operaciones. El 11-S se le presentaba el resultado al mandamás en presencia de mi CEO y mi director general. Cuando vi por Internet que torres tan altas habían caído pensé que se suspendería la reunión. No fue así, se hizo una exposición al departamento de operaciones sobre las causas que propiciaban los tamagochis(1) y se les proponía un sistema nuevo para automatizar ciertos procesos.

Al mandamás le gusto mucho pero el Departamento de Informática nos apartó del tema para desarrollar el sistema que se había propuesto sin cambiarle ni siquiera el nombre.

Nunca cobramos la consultoría. Evidentemente no era un día de suerte.

Nota: Hoy 11-S me he encontrado con el que era mi CEO en aquel entonces y que no veía desde hace años porque está felizmente prejubilado. Casualidades de la vida.



(1) Tamagochi: Al igual que el chisme que había que cuidar y alimentar para que siguiera vivo, el tamagochi es una aplicación desarrollada por los usuarios ante la falta de respuesta del departamento de Informática. Los usuarios lo van expandiendo y haciendo que crezca de forma incontrolada hasta que alcanza tales proporciones que le cae el marrón al departamento de Informática de hacerlo oficial y mantenerlo.

¡¡Ni me menees!!

sábado, septiembre 08, 2007

..Hasta las orejas!!!


Imagen de Mila Hajjar ( I'm in love)

Hoy no me puedo poner ni sarcástica ni ácida ni irónica para contaros nada, porque desde hace un mes o así no sé a dónde se ha ido esa parte de mí, y sobre todo desde hace cuatro semanas, que fue cuando me reencontré con Alberto.

Yo, la verdad, creía que le quería, que le adoraba, que mi vida fue un desastre por no estar a su lado, creía que le había puesto yo misma en un pedestal y muchas veces tuve pánico a ir, conocerle y darme cuenta de que había vivido una ilusión durante media vida. Tenía pavor a despertarme de un sueño de adolescente que yo misma había creado y que yo misma pensaba que no podía ser real.

Pero llegué a Ciudad de México la tarde de un sábado y me encontré con un hombre que ha visto y sacado lo mejor de mí desde el primer momento en que nos volvimos a mirar a los ojos en el aeropuerto, medio segundo antes de que me envolviera en su metro noventa y pico de estatura abrazándome como nunca antes nadie lo ha hecho en toda mi vida más que él; desde ese mismo instante ha habido entre nosotros una MAGIA tan impresionante, increíble, fácil, hermosa, fluida, natural, que dos semanas después de haberme despedido de él, hasta dentro de un par de meses, aún no puedo hablar de él ni con él sin emocionarme y sin que se me llenen los ojos de lágrimas, porque sí, es evidente, me he enamorado de él de nuevo, y esta vez hasta las orejas.

Me he enamorado de su sonrisa de labios perfectos y dientes perfectos, de sus ojos llenos de luz, de sus manos preciosas y cuidadas de cirujano, de su olor a limpio y a tabaco y a café, de sus carcajadas cuando se burla de mis españoladas, de su ironía y su sarcasmo cuando hablamos del pasado, de sus bromas de niño grande, de sus chistes absurdos de médico, de sus ronquidos de oso grizzly, de su jodida manía de escuchar Pink Floyd a las 11 de la noche a todo volumen, de su costumbre de afeitarse en la ducha durante dos horas cada mañana y dejarlo todo hecho un asco de espuma y jabón, de la tranquilidad con la que se toma las cosas, de las prisas con las que come, de su horrible horrible modo de beberse una lata de refresco de un trago con lo que eso conlleva, de fumarse un cigarrillo casi sin quitárselo de la boca, de sus canciones de los Beatles, de su hábito de tocar la guitarra en las madrugadas, de sus palabras coherentes con sus actos y sus pensamientos, del sonido de su voz grave y dulce a la vez.

Me ha enamorado su manera de mirarme como se mira a una diosa, de tratarme como si yo fuera una princesa, de hablarme como a una reina, de leerme como si yo fuera un Premio Cervantes, de escucharme como si yo diera la conferencia del siglo, de besarme como si nos fuéramos a morir justo después, de abrazarme envolviéndome con todo su cuerpo, de preguntarme como si yo lo supiera todo, de explicarme como si no supiera nada, de llevarme de la mano o cargándome sobre un hombro como si yo fuera una pluma. Me ha enamorado todo y me he enamorado toda.

Y él se ha enamorado de mis pijamas de pantalón gigante, de mis trenzas para dormir, de mi empeño en hacer un café espantoso que jamás le gustó y jamás le gustará, de mi costumbre de limpiarme los dientes compulsivamente con un cepillo eléctrico (el colmo de la vagancia, según él), de mis chistes tontos, de los macabros, de mis cartas, de mis post, de mis canciones de niña pequeña, de mi afición a los pastelitos de chocolate o a los tomates con aceite de oliva virgen, de mis lágrimas cuando él canta mi canción, la que me escribió hace dieciséis años, de mis carcajadas cuando se come el cordero al horno que me dio tanta guerra preparar y lo acompaña con tortillitas de maíz y salsa de chile jalapeño, de mi jodida manía de fotografiarlo todo y a todos, de leerlo todo y de quedarme horas mirando una vidriera en una iglesia o un portón colonial en una casona.

Y desde ese primer momento del reencuentro, esa parte de mí que es cabrona, ácida y de humor sospechoso quedó un poco apartada casi sin darme cuenta, un poco, lo justo para poder responderle y corresponderle a él en su propio humor irónico y corrosivo de forma natural, porque estamos todos de acuerdo en que una nunca debe anularse bajo ningún concepto. Pero ante un hombre así, que te desarma a base de ternura, dulzura, cariño, comunicación y comprensión. ¿cómo demonios le vas a dar una contestación de tía borde sin querer morderte la lengua primero?

Alberto me ha dado mucho en quince días, pero mucho más de lo que yo pretendía de este viaje, porque ha sido una experiencia maravillosa en muchos niveles, no solo el afectivo o el erótico festivo que muchos imaginan, porque yo casi no he abierto la boca desde que llegué y claro, la imaginación de todos vuela a velocidad supersónica. Alberto me ha ayudado tanto en estos días como nunca pensé que un hombre pudiera ayudarme, a mí?, tan autosuficiente, independiente y chica todo terreno del siglo XXI como me han enseñado a ser?, va a venir un hombre!!!! a enseñarme o ayudarme cualquier cosa?, como no sea a usar un tractor o algo así.

Pero no, porque siendo él el hombre que siempre soñé que era, siendo el que yo siempre imaginé desde niña, siendo como es y no decepcionándome en ningún momento, y mira que a veces intenté ser un poco cabroncilla y le busqué las cosquillas a ver si saltaba la libere por algún lado, pero nunca lo hizo ni por asomo, siendo así él, me ha ayudado a mí a ser la mujer que siempre quise ser y, como os decía al principio, a sacar lo mejor de mí y dejar a la cabrona que llevo dentro solo para momentos de emergencia o de primera necesidad.

Y sí, bueno, estamos los dos que nos morimos el uno por el otro y con una terrible sensación de vacío por el huecazo que nos ha quedado en el corazón al habernos despedido hace dos semanas, pero tal y como dijimos en ese momento, ni de coña van a volver a pasar diecisiete años, vamos, ni diecisiete meses. Alberto me llama cada dos días, nos dejamos recaditos en el chat TODAS las noches, nos enviamos mails cada dos o tres días, yo le llamo los findes, y todavía AYER me preguntó a quién había que amenazar para que yo esté allí de regreso el día 1 de noviembre a más tardar.

No pasa nada, vamos viendo a medida que va surgiendo, ahora lo primero es lo primero y poco a poco lo vamos a lograr, esta vez sí.

Gracias a todos los que leyeron el “culebrón” desde el principio y a los que han estado esperando “este” desenlace, supongo que era el deseado por muchos, entre ellos yo misma, a pesar de que cabían muchas otras posibilidades, pero ha sido así y ha sido para bien. Yo estoy tristona que no vean, pero es tristeza por la distancia física, no porque algo haya ido mal, porque estando con él me he sentido feliz como nunca en mi vida y sé que a él le ha pasado lo mismo, y ahora nos toca estar separados de nuevo, pero solo por un poquito, mientras se nos van encajando el resto de las cosas. Mientras tanto, yo sigo estando feliz, a pesar de la “tristura” que os decía por la separación, pero estoy feliz porque tengo el corazón rebosando de alegría, de luz, de ilusión y de magia, sobre todo, de mucha mucha magia.

¡¡Ni me menees!!

viernes, agosto 31, 2007

Salir de rojas

Julen escribió un interesante post sobre Mujeres en la dirección de empresas. Su lectura despertó una idea dormida que tenía escondida en algún lugar debajo de mi cabellera azul. Pasen y lean.


El golf proporciona un universo cerrado en el no existe la improvisación y todo está normalizado: existe una regla para cada ocasión. Los únicos agujeros que tiene están en los greens. El objetivo del juego consiste en que la bola caiga en el hole haciendo “Clonc”, maravilloso sonido para un golfista.

El juego aplica unas medidas para igualar diferencias y permitir que jugadores de distinto nivel puedan competir juntos. El triunfo no será para el que sea más experto sino para el que lo hace mejor en su nivel. El golf reconoce la diferencia entre los jugadores y ofrece oportunidades de ganar de una forma justa.

El reconocimiento de esta diversidad es múltiple: tiene en consideración desde el nivel de juego hasta la edad o el sexo. En el tee de salida hay unas señales de distinto color que indican desde donde debe salir un jugador según sus características: blancas para lo jugadores con handicap de profesional, las amarillas para los caballeros, azules para los cadetes y rojas para las damas. La señales blancas son las más alejadas del green y las rojas las más próximas.

La salida de rojas de las damas desata mucha polémica con los caballeros, generalmente por la envidia cochina y porque si no pasan de esta señal en el primer golpe tienen que pagar unas cañas. Es la misma polémica que se desata en la vida real con la paridad de las mujeres y con la cuotas de 50%, aunque en el golf está mejor resuelto

En la vida real las injusticias que generan las diferencias de género se intentan reparar con otra injusticia. Dado que no se alcanza de forma natural el reparto de responsabilidad política o empresarial se fuerzan unas cuotas, haciendo que alcancen el poder personas no adecuadas. Esto nunca ocurriría en un partido de golf, a nadie se le regala el resultado, se lo tienen que ganar cada uno aunque se apliquen medidas correctoras que igualen las diferencias. A las damas se les da ventaja de salida porque físicamente tienen menos fuerza que los caballeros. El resto de recorrido se les hace tabla rasa con los que salen de blancas, amarillas o azules.

En la vida real no se aplican medidas correctoras para paliar las diferencias. Así nos va a las mujeres. Salvo en la Administración Pública, a la que se accede por oposición en el resto del mercado laboral es un desastre y las cifras no engañan. Se ha satanizado la maternidad como un prejuicio insalvable para el desarrollo laboral de la mujer.

Al contrario que en el golf, en la vida real la ventaja es para los hombre que tiene un acceso más fácil al ascenso laboral. Podríamos decir que en el trabajo los hombres salen de rojas y las mujeres de blancas. Sólo las mujeres que tienen un handicap excelente son capaces de ver cumplidas sus expectativas.

Únicamente aplicando una solución a las diferencias entre las personas se puede conseguir un reparto equitativo y justo de la distribución del poder. Las cuotas del 50% es lo mismo que rellenar una tarjeta falsa de juego, es una trampa.

Sección-Reflexiones

¡¡Ni me menees!!

sábado, agosto 25, 2007

1984, segunda parte



Continuación de 1984

La Doctora en Filosofía guardó su bata azul cobalto en su mochila. En su interior escondía unos libros que provenían de la biblioteca clandestina de sus padres en un pueblo perdido entre montañas. Ya no había bibliotecas, ni librerías, ni siquiera se vendían los libros como material de anticuario. Se habían borrado del mapa como si nunca hubieran existido después de perseguirlos durante varios años como material subversivo.

La información estaba digitalizada para facilitar su selección, manipulación y traducción a la Neolengua, El Gran Hermano encargó a Google crear OnlyI, la única biblioteca de la tierra. Todas las consultas conducían a ella. El Ministerio de la Verdad había sido subcontratado y Winston Smith en esta versión era carne de ETT, no Funcionario.

La joven con la mochila se dirigió hacia su reunión vespertina antes que de tuvieran lugar los Dos Minutos de Odio contra Stallman, el enemigo del pueblo. Todos los ordenadores sintonizaban con la ceremonia y no quería tener que escucharlo en el metro, bastante odiaba ella ya a Gallardón y a Caldera para que le echaran leña al fuego.

Entró en un garito del barrio de Lavapies, ocupó una la mesa y pidió un té. Extrajo de su mochila el portátil para acceder a OnlyI y no despertar sospechas mientras llegaban el resto de los compañeros. Cuando la célula estaba al completo fueron bajando a la zona de los lavabos. Las chicas de dos en dos y lo chicos de uno en uno. Abajo, existía una puerta clandestina que conducía por un pasadizo a los sótanos de lo que fue la Biblioteca del Museo Reina Sofía que diseñó Jean Nouvel(1).

Allí estaba uno de los lugares en los que se perpetraba el sabotaje a OnlyI ante los ojos ciegos de poder del Gran Hermano. Todos los sótanos de las bibliotecas estaban ocupados por la Resistencia. Cada miembro de la organización contribuía en la medida de sus posibilidades. Los más numerosos por estar centrifugados del sistema eran los eruditos que se ocupaban de completar una wikipedia clandestina soportada en una red de ordenadores de deshecho. Un grupo menos numeroso pero no menos entusiasta eran los hackers que se dedicaban a volcar estos contenidos en Onlyit sin despertar las sospechas(2).

Era una Resistencia 2.0 para un Gran Hermano G 0.0.Gle

Sección-Expedientes-X


(1) Ese si que es un enemigo del pueblo al que se le podían dedicar dos minutos de odio cada día. Es el sentimiento que me inspira la visión de su obra.
(2) De una forma más profesional que la CIA y el Vaticano

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martes, agosto 21, 2007

Pepinos con miel



En el SensoMeme de los sentidos le prometí a Rrio que tomaba el testigo. He de confesar que mis sentidos están un poco descompensados por lo que me inclino a escribir sobre los más desarrollados: el olfato y el gusto.

De mi viaje reciente a Cuenca me agencié una buena provisión de miel de naranjo y de romero. No incluí en el lote la de espliego, que es mi miel favorita, porque en estas fechas enseguida se endurece y no es lo mismo el bloque compacto que cuando fluye densa y aromática. Para mí no hay mejor miel que la que producen las abejas de mi pueblo, las dulces labradoras que alguna vez me picaron en la infancia, aunque ahora las transporten en invierno a Valencia para extraer el aroma de los naranjos.

Mi abuelo, entre otras cosas, era apicultor y me llevaba algunas veces a "cortar" la miel. He podido sentir el placer de poner mi lengua en el hilillo dorado que fluye de un panal cortado. He mancillado con mis dedos el caudal del grifo de la centrifugadora que separaba de miel de la cera. He vivido el proceso de obtención de la miel en todos sus pasos aunque ahora tan sólo pueda ser una consumidora rendida a su olor y sabor.

En casa de mi abuelo siempre había abundante provisión de miel de cosecha propia y se utilizaba de muchas maneras. Una de ellas era mi postre favorito: pepinos con miel. Sé que sonará extraño pero tengo asociados estos dos alimentos como un maridaje perfecto. Si pelo un peino para una ensalada enseguida viene a mi mente el olor de la miel y la imagen de una tira de pepino sumergiéndose en un plato lleno de miel para emerger chorreando gotas de dulzura antes que de que una boca golosa las degluta con inusitado placer emulando las magdalenas de Marcel Proust(1). Cuando abro el tarro de la miel para las tostadas del desayuno inmediatamente irrumpe el olor de peino. Para mí no son dos alimentos separados, sino una unidad de olor/sabor.

Buscando en Internet imágenes para el post he encontrado que la mascarilla de pepinos con miel es lo mejor que hay para el cutis. Toda la vida pensando que me mantenía joven y lozana por la paz de espíritu y mira por donde tenía cierta ayudita zampándome la mejor mascarilla para el cutis. Ya saben, prueben la fuente de la eterna juventud, tomen de postre unos pepinos con miel.

Sección-Reflexiones


(1) Creo que las magdalenas de Mercadona son mejores.

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jueves, agosto 16, 2007

El escritorio

Escribo estas líneas en mi dacha conquense, en el mueble escritorio que le hicieron a mi padre en 1955 con la madera de una sabina que taló mi abuelo. Generalmente esta madera se utiliza para hacer baúles y roperos dada su propiedad imputrescible y su olor aromático que espanta a las polillas y a las carcomas, pero en este caso se destinó a albergar papeles. El escritorio tiene grabado sobre unas banderas de España el nombre de mi padre y la fecha de construcción. Como se puede ver en la foto, sobrelleva muy bien sus 52 años.

Este mueble siempre me fascinó y fui la única que lo utilizó tras la muerte de mi padre. En él estudié la carrera. Siempre he pensado que los muebles deben estar con las personas que los quieren y los valoran, pero en asuntos de propiedad la ley no habla de sentimientos.

A mi madre le estorbaba cuando cambio los muebles de su casa y no se le notó apego afectivo. Mi hermana nunca lo usó ni mostró interés por él. Yo nunca me atreví a pedirlo temiendo el no por respuesta, y una reacción contraria que lo alejase de mí para siempre. En la lucha por las posesiones siempre he tenido las de perder por mi desapego a lo material.

El destino final del escritorio ha sido la casa de Cuenca, que resolvía el conflicto. Mi madre se lo quitaba de en medio en la casa de Madrid sin dárselo ni a mi hermana ni a mí. Quedó ubicado en un rincón del salón abuhardillado del segundo piso. Cuando lo veo me vienen a la cabeza los versos que dedicó Bécquer al arpa olvidada.

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve,
que sabe arrancarlas!

Por eso, cuando llego a la casa del pueblo lo primero que hago es dirigirme a ese ángulo oscuro del salón donde está el buró, le quito el polvo acumulado por la ausencia, lo abro como quien abre un tesoro, aspiro el aroma de su madera y deposito mis joyas más valiosas en su interior: Mi mini portátil Towando, mi PDA Lula, mi moleskine y mis bolis. Lo despierto de su letargo cuando mi mano de nieve(1) arranca los primeros sonidos de las teclas de Towando y voy vertiendo mis ideas en él.

Ay, -pensé-, cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: "Levántate y anda"!

(1) Los que me conocen de cerca saben de mis manos siempre frías.

Sección-Reflexiones

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lunes, agosto 13, 2007

Mis amigos del alma son tres: el amor, el blog y el golf

El mes de agosto tan poco propicio a la reflexión entre el sopor y las vacaciones me ha sorprendido con la reflexiones de Fernando en su Territorio enemigo sobre la condición humana: las moscas y las abejas, El árbol de la ciencia, La vida en el tiempo. y Una situación límite.
Aunque en menor profundidad, aquí está mi aportación reflexiva al mes de agosto.



Escuché hasta la saciedad en mi infancia que los enemigos del alma son tres: El demonio, el mundo y la carne. Bien es cierto que algunos de estos enemigos han sido sobrepasados por otros más actuales. La publicidad es el mayor competidor del demonio al que le ha robado una gran cuota de mercado. Lucifer, insensible al cambio, se ha quedado en la Edad Media y carece de los atractivos argumentos que utiliza la publicidad para incitar a las almas hacia el mundo y la carne de una forma más efectiva.

Hay que desterrar de nuestras vidas a la publicidad para evitar que estos enemigos nos arruinen el alma y hacer hueco a esos amigos que nos llenen de paz el espíritu. El catecismo de la vida me ha hecho identificar el amor, el blog y el golf como benefactores del alma.

No creo que nadie discrepe en que el querer y sentirse querido es lo que más estabilidad emocional proporciona y es la base sobre la que se sustenta la felicidad. No me refiero solo a ese amor entre parejas sino a ese afecto entre las personas que da lugar a una convivencia placentera. Pero por mucho cariño que haya en derredor siempre existen tensiones internas o externas que hacen peligrar ese bienestar emocional. Se necesita ayuda para liberar la electricidad estática que estas perturbaciones producen en el alma. En mi caso me la proporcionan el golf y el blog.

El golf es el que me ayuda a superar las tensiones internas, el que me permite conocer mis debilidades y el que mide mis fuerzas. El que me baja de la nube y me pone delante de un espejo que refleja lo que soy en la realidad. Nadie puede jugar por ti al golf, así como nadie puede vivir tu vida por ti. Solo si te conoces puedes superar lo que te limita.

El blog es mi desahogo con lo que me rodea. No todo el mundo tiene la suerte de tener resuelta la base afectiva(1) o ve mucha publicidad y van creando tensión a su paso. El blog me permite volcar todo lo negativo del entorno dándole forma por medio de la palabra escrita que obliga a estructurar las ideas que van mariposeando por la cabeza.

Voy andando por la vida con estas dos muletas invisibles, el golf y el blog, y casi no se nota que soy coja.


(1) Perdón por la grosería "El que no folla, jode"

Sección: Reflexiones

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viernes, agosto 10, 2007

¿Señales?


Como todavía no me he ido, aunque estoy más en capilla que un monaguillo, todavía me está dando tiempo a tener alguna que otra señal de esas que te hacen poner la carne de gallina y comerte el coco de mala manera, cosa que por otro lado a mí se me da de lujo, como todo el mundo sabe.

Acabo de encontrarme a Eduardo en la calle; pero cuando digo acabo de encontrármelo es que fue hace 20 minutos; él estaba un poco soso, la verdad, y le costó saludarme porque recordemos que nuestra última conversación fue un poco tirante y terminamos bastante mal. Así que cuando le vi hace un momento, no dudé un segundo y le saludé con la mano y una pedazo de sonrisa (que como ya saben, estaré pagando hasta 2012 y merece la pena lucir) y entonces no entró al portal al que iba y se paró a saludarme, darme dos besos y hablar conmigo.

Igual no lo hubiera hecho, me dio una mala noticia y es que Ebro, el rottweiler que yo le regalé hace años para Reyes, murió hace dos semanas; por lo visto estaba malito y no soportó la ola de calor que tuvimos a finales de julio y el último domingo del mes, se fue solito.

Me eché a llorar en medio de la calle, la verdad, me llevé un disgustazo impresionante, porque yo en su día lo pasé muy mal sacando adelante a ese perro. Nada más comprarlo para regalárselo a Eduardo hubo el primer ataque de un perro a una niña que se cubrió de gloria mediática y todo aquello, más o menos por el año 99 si no recuerdo mal, y cada vez que lo paseaba, aunque fuera una bolita de tres meses, la gente me miraba fatal en la calle y los vecinos hasta me llegaron a insinuar si lo tenía atado en casa Lo dicho, un disgusto de los gordos.

Pero a lo que iba, encontrarme a Eduardo me hizo bien, me sentí bien hablando con él, aunque él no me miraba a los ojos, pero eso nunca lo hace, cosa que odio, por supuesto. Pero fui capaz de mantener una conversación maja y distendida con él, sonreír, a pesar de lo de Ebro, e incluso al despedirme, desearle buenas vacaciones y todo ese rollo.

Pero es que lo curioso es que ese mismo domingo que Ebro se fue, por la mañana, yo estaba paseando a mis dos perros, a Pin y a Musa, y cuando iba por el paseo de la playa, con mi i-pod a toda leche, corriendo, de repente veo a Pepe, a punto de subirse a la moto, con su señora esposa; Pepe se quedó a medias de ponerse el casco, mirándome como quien ve a un marciano, y no paraba de mirarme de arriba a abajo, y luego miraba a los perros, como queriendo cerciorarse de que era yo, claro, he cambiado mucho en estos meses.

Pues cuando me di cuenta de que era él, y de que me estaba mirando atontado, no pude reprimir una pedazo de sonrisa, incluso me atrevería a afirmar que aún más enorme de la que le dediqué hace un rato a Eduardo. A Pepe le sonreí hasta las orejas, mientras continuaba corriendo, hasta que pasé de largo viendo por el rabillo del ojo cómo se quedaba con cara de pocos amigos, terminando de colocarse el casco y las gafas.

Me sentí bien, muy bien, porque no me nació sacarle la lengua, jaja, aunque se lo mereciera, no, porque ahora yo soy otra y soy feliz.

Más señales aparte, es que cada vez que entro en una tienda no hay otro disco sonando que no sean Maná o Alejandro Fernández, enciendo la tv y me encuentro el anuncio de Raphael con gente cantando en la calle y un tío con una camiseta de Banamex haciendo el coro de Aquarius, Paulina Rubio cantó (ejem, ejem) el sábado pasado al lado de mi casa, y mención honorífica para los últimos seis meses en que todos los canales de tv de este país se han puesto de acuerdo para acribillarme con series de hospitales, médicos y demás fauna sanitaria.

Estoy agotá, pero agotá que gracias a que mi santo hermano me va a preasignar asiento chachi para mi vuelo a México y podré arroncharme a dormir las 10 o 12 horas que dura el viaje, porque es que estoy aletargada, y todavía me quedan 48 horas de corre corre que te pillo, porque al capullo de mi jefe se le ha metido en las narices que le finiquite tres o cuatro tonterías antes de cerrar la oficina el viernes.

Pero tengo una tontería encima, una tremenda tontería, que es que me siento como si tuviera 17 años y supiera que el sábado tengo mi primera cita con el guapetón del Instituto; vamos, hacía que no me sentía así.

Y como lo prometido es deuda, pues allá por finales de mes, les daré cumplida cuenta de qué demonios sucedió por tierras charras en estas dos semanas, y para los bloggeros que estén de vacances… que las disfruten, para los que las hayan tenido ya… se siente, y para los que aún no las gozaron… ánimo que ya queda menos!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Sección-Expedientes-X.

¡¡Ni me menees!!

sábado, agosto 04, 2007

¡Viva el mal, viva el capital!

-Por Gimnoto y por Farad, oh, dime la verdad, mi mágico libro de contabilidad.
Ergios, pilas y canarios, ¿quién es el más grande empresario, el que paga peores salarios, impone más duros horarios y hace de la vida de sus empleados un
calvario? ¿Quién es el más feroz propietario, el que obtiene beneficios millonarios y explota mejor a sus proletarios?

-Tú, oh Mal Cationes, eres polarizantearizante, electrizante, galvanoplástico. No tienes rival.

-Ja, ja, ja, qué mala, pero qué mala soy.

Nació en la década de los 80. Desde niña era una devoradora de libros a los que dedicaba todo su tiempo libre salvo que pusieran en la tele la "La bola de cristal". Estaba fascinada por este programa y su personaje favorito era la Bruja Avería porque representaba el mal sin máscara. Ella se sentía segura detrás del televisor de la transparente maldad de ese muñeco de melena multicolor formada por una maraña de cables.

Cuando escuchaba los monólogos de la Bruja Avería recitados por la fascinante voz de Matilde Conesa que daba vida al personaje, dejaba de dar bocados a su pan con foigras para prestar más atención a sus apologías del mal. Todas su proclamas terminaban en un -Ja, ja, ja, qué mala, pero qué mala soy.

Pasó el tiempo y dejó de tener sentido un programa que realizaba una sátira social tan descarada. Vinieron tiempos en los que el que se movía no salía en la foto y empezaron a estar todos quietos. A la niña le quedo sólo su afición a la lectura y siguió digiriendo libros en los ratos libres que le dejaba el colegio.

Las circunstancias la predispusieron para el aprendizaje de idiomas. En el colegio estudiaba inglés como primera lengua extranjera, pero sus padres conspiraron con otros padres para que en su colegio (público) se diera una segunda, que resultó ser el francés. Descubrió que tenía facilidad para los idiomas y como eran pocos en clase empezó a hacer muchos progresos en esa lengua. Continuó sus estudios en el Instituto francés donde superó todos los niveles hasta hablarlo por los codos. Siguió con el alemán y más tarde italiano.

Con tanta lectura y tanto estudio la niña derivó en erudita políglota. Cuando llegó la hora de independizarse de casa no tuvo más remedio que ponerse a trabajar para vivir y pagarse sus estudios. Aprovechó su vena políglota para encontrar trabajos que no tuvieran mucha responsabilidad pero que el uso de otros idiomas los hicieran menos míseros en el sueldo. Fue carne de cañón de teleoperadoras que atienden servicios internacionales hasta que recaló de recepcionista en una multinacional francesa.

Los primeros tres meses trabajó subcontratada por una ETT, pero el jefe tenía grandes planes para ella y cuando finalizó su contrato la hicieron fija en la multinacional. Para demostrar lo mucho que confiaba en ella el jefe le intentó colocar un "poyaque", es decir "pues ya que estás en la recepción atendiendo a la visitas y cogiendo el teléfono me vas a hacer una traducciones al francés".

La erudita políglota no pasó por el aro y le hizo ver al jefe con un discurso pausado que entre sus funciones no estaba la de hacer traducciones, máxime cuando el salario que recibía se correspondía con el de una recepcionista. El jefe que veía sus planes de "eficiencia" por los suelos pasó a chantaje laboral presionando para que su recepcionista aceptase. Parece que aquello de la "Igualdad, fraternidad y libertad" y el gran sentido social de Francia se ha diluido en estos tiempos globales. El asunto de las traducciones quedó en "pues va a ser que no".

Pero todo en la vida pasa factura y la erudita se llevó un sofoco que le repercutió en la salud y al día siguiente sufrió una crisis de una enfermedad crónica que padece y le dieron la baja laboral. Antes de que tuviera tiempo de recuperarse recibió un boureau-fax informándole que la despedían improcedentemente con una indemnización de 81 euros. Ni Mal Cationes sería capaz de tal galvanoplástico despido. Aquella maldad de la Bruja avería de la que ella se creía a salvo había salido del televisor desparramándose por la reforma laboral: Viva el mal, viva el capital.

Anodos, cátodos y filamentos... Voy a reformar la ley laboral y no me arrepiento.
¡Viva el despido! ¡Abajo los remordimientos!
¡Haremos un contrato indefinido que valga un pimiento!

Como la vida es una tómbola (tom, tom, tómbola), cuando la erudita asistió al acto de conciliación en la Comunidad de Madrid el abogado representante de la multinacional francesa al ver el pedazo de erudita que tenía delante le ofreció un trabajo de recepcionista en su bufete.

Me lo contó la erudita por teléfono mientras me tomaba un zumo de naranja natural en una plaza del sur envuelta entre aromas de jazmines y es que la vida no deja nunca de ser divertida si se mira con buenos ojos.

Sección-Reflexiones

¡¡Ni me menees!!

martes, julio 31, 2007

El talón de Aquiles


Después de leer la saga de " Amor de lejos.." de Rebecuqui, me ha dado por pensar que todos tenemos nuestra vulnerabilidad y que esta se encuentra justo detrás de nuestras ilusiones. En lo que más empeño se pone y por lo que se canalizan los mayores esfuerzos es el talón de Aquiles en el que se clavarán los dardos del sufrimiento.

Por otro lado, se disfrutan de cosas maravillosas que no se valoran porque se piensa que vienen de serie en esta vida. Tener salud, una buena familia bien avenida, una relación de pareja que consigue caminar junta a lo largo de la vida, amigos, buen humor, un desahogo económico... debería ser la base de la felicidad, pero... ¡¡no lo es!! Todos buscamos ese algo que se nos resiste.

Rebecuqui tiene una familia estupenda, salud, buen humor, amigos, no tiene problemas económicos, pero algo se le resiste, busca el amor y tiene como modelo una intensa relación de juventud truncada por la distancia. Ella va buscando algo que tuvo y que es la fuente principal de su desasosiego.

En mi caso, la vida me ha dado un buen equipamiento de serie como a Rebecuqui y no tengo mal de amores pero también tengo mi vulnerabilidad. A falta de problemas importantes me dio por darle importancia a la realización personal por el trabajo en vez de limitarme a considerarlo como una fuente de ingresos.

El origen de mi mal se parece al de Rebecuqui, un trabajo de juventud en el que disfruté mucho y que idealicé. Después de pasar por otros trabajos de menor motivación encontré una segunda oportunidad y pude volver a vivir una larga temporada de realización por el trabajo. Pero nada dura infinitamente y llevo unos siete años entregada al Papelware que me reporta muy poca realización personal.

Al igual que Rebecuqui he vuelto a mirar hacia atrás y a intentar rescatar el ideal perdido. Ella se irá en agosto para México a reencontrase con Alberto y yo me volcaré de nuevo en la técnica y en hacer cosas útiles que me den satisfacción (aunque esta vez gratis total). Las dos opciones tienen su riesgo pero no intentarlo sería mucho peor.

El otoño nos dirá a las dos cómo llevamos el talón de Aquiles, espero que con tan buen aspecto como el de Brad-Aquiles que ilustra este post.

Sección-Reflexiones

¡¡Ni me menees!!

viernes, julio 27, 2007

Amor de lejos… amor de pen-sárselo* (y IV)


((Esta ya es la última entrega, lo prometo)



Tardé algunos días en reaccionar, a mí me había costado mucho superar todo aquello, o por lo menos intentarlo, porque está claro que superado no estaba; muchas horas de psicóloga, yoga, lágrimas y cuatro años de estar peleada con el mundo por hacer que las cosas fueran como son. Cuatro años de acordarme a diario de la madre del Destino, si es que existe, porque mira que se ha portado canalla conmigo, si es que es Destino. Pero como en el fondo soy una jodida sentimental, una jodida romántica y supongo que también una jodida masoquista, un par de semanas después volví a admitir a Alberto en el chat.

A partir de ese momento y durante estos meses chateadas que te pego a las tantas de la noche (puñetera diferencia horaria), serenatas por teléfono, chistes macabros de cosecha de ambos continentes, carcajadas a las cinco de la mañana y un ir y venir de correos poniéndonos al día y con fotos que él me manda porque no tuve más remedio que confesar que no conservo nada suyo. Las primeras semanas yo le estuve tanteando, iba más cauta que un GEO y a todo lo que él decía yo luego le daba ochocientas vueltas en la cabeza, porque yo ya no estoy para tonterías ni para cuentos chinos, y como se pasara dos días o tres sin conectarse o sin llamarme es que luego adrede yo le tenía igual durante otros dos días, y luego el pobre lo mismo había estado todo ese tiempo metido en un quirófano y recuperando sueño…

Una ebullición de sensaciones y emociones que hacen que diecisiete años después (que se dice pronto) parezca que apenas fue el año pasado que nos pegamos el lotazo padre en el baño de su hermana para escaparnos después durante toda una semana en plan el lago azul .

Y desde el primer momento él me decía que teníamos que vernos este mismo año, a como diera lugar, y a partir de ese momento empezamos a planificarlo casi sin querer, y la idea es que este verano nos comemos un gallo(1) y que salga el sol por Antequera, lo que quiere decir que el mismo día que empiezo mi quincena de vacaciones de agosto yo me trepo a un avión a reencontrarme con Alberto, ya sea allí o en el Algarve portugués, que nos pilla un poco a medio camino, porque también tenemos el Triángulo de las Bermudas, pero me da así como un poco de mal rollo, pero ya para junio lo decidimos porque a él se le complicaron las cosas para tener vacaciones en la misma quincena que yo, y como tampoco tiene un horario definido y vive cerca del hospital en el que trabaja, pues finalmente la que se va para allá soy yo.

A todas estas y para cuadrar el círculo, por ahí por marzo mi jefe había decidido que este año las vacaciones las empezábamos el 13 de agosto, rarísimo, ni el 1 ni el 15, no, el 13, y como Alberto y yo habíamos hablado de pasar dos semanas juntos pues luego empecé a intentar racanear fechas y horas de sueño, y cuando por fin conseguí y compré el billete a principios de julio se me pusieron los pelos de punta al darme cuenta de que llegaré allí el mismo día que se cumplen diecisiete años del día que nos conocimos.

Eso sí, he contado la historia (sin los detalles siniestros) a mis amigos más allegados y es que tengo opiniones para todos los gustos, entre ellas la de uno que me dijo que este lo que quiere es enredarme para conseguir los papeles y quedarse en España. Otro amigo me dice que como no ha habido tema que por eso nos tenemos idealizados y que probablemente en cuanto nos veamos de nuevo lo que surgirá será un calentón y ya está, y otra amiga dice que seguramente lo que nos pase será que nos demos cuenta de que lo que hay es buen rollito, mucho feeling y poco más. También los hay que apoyan y que desean que haya continuidad, a ver, no todo van a ser agonías.

Pero como les conté en un post anterior, yo me propuse a principios de año quitarme de encima todas las espadas de Damocles de mi vida, arrancarme todas las espinas que tuviera o tuviese y quemar todas las naves que me sean posibles, y espero que el que me dijo lo de que Alberto quiere los papeles para establecerse en España, no tenga razón cuando también me dijo que si seguía yendo para atrás iba a terminar exorcizando al novio que tuve cuando iba a catequesis, aunque claro, este amigo es un ex noviete mío de un veranito de hace siglos que nos costó años tener la amistad que tenemos hoy día y también puede caber la posibilidad de que quiera que lo exorcice a él. No sé si Alberto y yo tenemos todas las papeletas para volver a enamorarnos o si será la definitiva para quitarnos la duda mutuamente, solo podremos saberlo cuando nos tengamos cara a cara.

Así que en unas semanas les cuento qué fue!!!!


(1) “comerse un gallo”: resolver un asunto pendiente

¡¡Ni me menees!!

lunes, julio 23, 2007

SensoMEME


Querid@s tod@s: de un tiempo a esta parte, estoy escribiendo un conjunto de post dedicados a los cinco sentidos. Mientras termino el último, dedicado al oído, que lleva una compleja elaboración como veréis, se me ocurrió proponer un pequeño juego: un SensoMEME.

Seria este tal Meme Sensorial una enumeración de aquellas sensaciones especiales, únicas, evocadoras, sensuales, que cada uno de nosotros tenemos en nuestra memoria de cada uno de nuestros cinco sentidos. Dichos son: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto.

La Vista

La vista, junto con el oído, son dos de los más adulterados hoy día por esta "sociedad mediática". Por ello es en el que estamos tan saturados de sensaciones que nos costaría trabajo encontrar algo evocador. Así que en mi memoria resisten recuerdos anteriores a esta explosión: Por ejemplo la primera vez que ví una pantalla de televisión, en mi casa, a la vuelta de mis vacaciones, por supuesto en blanco y negro, cuando estaban poniendo una película de la época del Rey Sol. Recuerdo que compramos un plastico coloreado que se ponía delante: azul en la zona superior, marron en la central, y verde abajo. Perfecto para un paisaje de montañas. Pésimo para un concierto de clásica.

Pero una imagen, que miré por un segundo, en una revista, en el Rastro, cuando todavía la censura franquista cercenaba este tipo de cosas, de un cuerpo femenino desnudo, de un triángulo negro entre las piernas, la primera vez que lo veía, que me impactó a pesar de lo breve y fugaz.

El Oído

Tendemos a asociar este sentido con la música. La música tiene también un gran poder evocador. Me acuerdo precisamente de una canción "El Soldadito" que asociaba a esas mañanas de domingo en el Rastro, donde repasaba tiendas y puestos a la búsqueda de tesoros baratos, que entre los puestos de los chatarreros encontraba a veces.

Pero también para este sentido voy a hacer un cambio de escenario. Me voy ahora a las montañas, al valle del Jerte, a una noche estrellada, junto a una mujer, donde tumbados en un puente, cabeza contra cabeza, boca contra oído, oido contra boca, nos hablábamos. No recuerdo ni lo que decíamos ni siquiera el nombre de ella. Pero recuerdo una inmensidad sonora, profunda, en su voz, como nunca después la he vuelto a sentir.

El Olfato

El gusto y el olfato son generalmente asociados con nuestras funciónes metabólicas, como fuente de placeres alimenticios y bebeticios. El olfato por supuesto tiene un gran poder evocador aparte de éstos usos, y son los otros usos asociados a la función reproductora. La industria del perfume lo sabe bien. Así como las mariposas Monarca. Pero si me permitis, antes voy a recordar algunos otros olores interesantes.

Un olor que me sorprende siempre es el que hay en el paso elevado del flamante carril bici sobre la carretera de Castilla. Si pasais por allí, inevitablemente toparéis con el olor a estiércol de los establos de los caballos del club de campo. Pero por su sensualidad, mi olor favorito es el de las gardenias, un olor vainillado, pegajoso y único.

El Gusto

Ya lo hemos dicho: el gusto se utiliza para comer y beber. Y no solamente alimentos, como algún@ agud@ lector@ habrá imaginado. Vaya, no sé en que estaréis pensando. Yo pensaba en cosas como: el sabor de la cocaína, que en las películas los polis y los camellos usan para calibrar el género. Y, sí, el sabor de los besos, que como los perfumes, forman una química mágica que desencadena la mezcla entre los elementos externos cuando son aplicados a un cuerpo orgánico y vivo, con resultados inesperados, siempre únicos y subyugantes.

Pero yo me voy a quedar con un sabor más básico, más vital, más común pero igual de especial: el sabor del mar, el sabor salado intenso de ese agua, la primera vez que me bañé en él, y que recuerdo perfectamente, en el pueblo, ahora ciudad de levante, Oliva.

El Tacto

Rematamos pues el círculo del SensoMEME con este sentido, que resiste aún la invasión tecnológica y comercial, tan básico y esencial que es el primero que el recien nacido disfruta, con su madre, antes que ningún otro. Tan importante que la privación completa del sentido del tacto lleva a la locura en muy poco tiempo.

El tacto sin embargo está en un segundo plano en la vida diaria, donde el resto de los sentidos toman protagonismo. Por eso el tacto resurge en la oscuridad de la noche. Muchos tendreis recuerdos táctiles de un cine, o de una noche apasionada. Otro momento donde el tacto recobra protagonismo es en el baile en pareja, sea el baile agarrado de antaño o los modernos bailes latinos. El roce, la caricia casi obligada por el guión, especialmente en alguno de ellos como la bachata, descaradamente voluptuosa. Con el musical roce de cuerpos de este baile dominicano me voy a quedar, por el momento, por ser mi más vivo recuerdo ahora.

Y ahora, os cedo la palabra. ¿Cuáles son vuestros recuerdos más intensos asociados con cada uno de vuestros cinco sentidos?

¡¡Ni me menees!!

viernes, julio 20, 2007

Amor de lejos... amor de pen-sárselo* (III)


(prometo que LA SIGUIENTE es la última!!!)
Dejé de beber y de tomar drogas del mismo modo en que empecé a hacerlo, sola, de golpe y sin decirle nada a nadie; reconocí mi problema, busqué ayuda psicológica, empecé a salir de la depresión de caballo en la que me había metido, me volqué en el trabajo y en mi familia y traté de empezar una nueva vida. Nunca volví a mencionar a Alberto, nunca nadie supo lo que había pasado y es más, todos pensaron que mi estado de ánimo era por la ruptura con Eduardo y yo dejé que todos lo creyeran así, porque me pareció una barbaridad que supieran que yo me había desquiciado por una historia de amor de hacía más de diez años. A Eduardo le vi algunas veces, porque cuando dejé mis malas costumbres se lo hice saber, hablé con él, le pedí perdón y le conté la verdad porque no quería que él pensara que yo estaba loca, quería que supiera por qué había empezado a comportarme como lo hice, y poco tiempo después empezamos a vernos de vez en cuando, e incluso hubo un intento de reconciliación entre nosotros, pero Eduardo no se fiaba del todo de mí y se tomó las cosas con demasiada calma, y yo necesitaba desesperadamente tener a alguien a quien querer y que me quisiera.

Y en ese medio tiempo en que Eduardo y yo estábamos que si o que no, más bien durante una racha que él se despegó de mí durante varias semanas sin dar señales de vida, fue cuando conocí a Pepe, con el que tenía amigos comunes, que sabía que había roto una relación hacía poco y que digamos aprovechó la situación para volcarse en mí y yo empecé a creer que podría quererme como yo necesitaba y que seguramente el roce hace el cariño y que yo podría enamorarme de él y todo eso, y el resto de lo de Pepe y Eduardo eso sí que ya lo saben.

A pesar de todo, Alberto supo mi dirección hotmail por los reenvíos de su madre y su hermana, porque ya se había extendido el uso de Internet y los chats, y en otra ocasión que su hermana me había llamado por teléfono a la casa de mi madre, nos intercambiamos las direcciones, y luego ella me pasó la de su madre, y entonces solíamos enviarnos fotos y las primeras cositas divertidas que empezaron a rular por ahí. Nunca me escribió un mail, pero sí me agregó al chat y le acepté la invitación para tenerle de algún modo, aunque fuera ahí entre los demás contactos, pero sobre la marcha le quité la admisión, y a pesar de que alguna vez lo vi conectado, nunca le volví a aceptar ni a intentar chatear, y aunque con su madre y su hermana me he seguido reenviando coñadas y calendarios de bomberos y algún mail personal cortito y cosas de esas, nunca lo volví a mencionar ni ellas a mí tampoco y no volví a saber más de él ni a querer saber más de él…

Hasta el 24 de febrero de este año, aún oliendo al humo de mis naves recién quemadas, relajada que no veas tras una semana de yoga y todo eso y a escasos días de haber estrenado mi nueva situación de barbecho voluntario y todo lo que ya les conté, en que un día que estaba aburridilla en casa y me sentía como muy en paz conmigo misma y con ganas de buen rollito con el cosmos, le devolví la admisión en el chat al verlo online por primera vez en siglos y decidí mover ficha y le saludé como siempre hola canalla..., y casi al unísono recibí un hola maja... dera .

Oye, parecía que hubiéramos hablado el día antes por última vez, quiero decir, ninguno de los dos dijo algo como qué es de tu vida, o cuánto tiempo, ¿no?, pues no, a saco, me dijo que estaba tocando la guitarra delante del ordenador haciendo tiempo porque esperaba un mail y me preguntó qué estaba haciendo yo y le contesté que estaba leyendo la prensa, que los MIR se habían puesto en pie de guerra, qué gilipollez, y por ahí empezamos a hablar y lo dicho, lo más natural del mundo, como si el día antes hubiéramos estado de parrafada también, y entonces me dijo que le esperara un segundo que le había llegado el mail que era muy importante porque era de un abogado y entonces yo más en plan de coña que otra cosa le pregunté en qué líos se había metido para tener que estar con abogados, y me contestó en mayúsculas me estoy divorciando .

A mí me dio un mareo y me quedé helada, solo pude responder con un icono de carita de sorpresa y susto y entonces él me escribió un ja, ja, ja y que esperara un momento. Fue una eternidad, para qué engañaros, y cuando volvió a escribir empezó tan campante diciéndome que quería contactar conmigo desde el verano pasado pero que no se atrevía a llamarme ni a enviar un mail ni nada, que desde antes de Navidad está enviando señales para que fuera yo quien le buscara, y que desde Mayo del año pasado está separado, que ya aprendió la lección acerca de las relaciones, que ya nos valió(1) y que o voy yo o viene él a España a buscarme y si hace falta a secuestrarme.

Dijo que ya no va a permitir que nadie sufra más por su culpa y que él mismo no quiere seguir sufriendo más, que sabe que ha hecho mucho daño, no solo a mí, y que eso se ha acabado, que reconoce que ha pasado mucho tiempo, en nuestro caso media vida, pero que esté seguro de que podemos tener una oportunidad y que él quisiera aprovecharla ahora antes de que sea demasiado tarde, y que por fin ha reconocido cuál es su opción en la vida. Yo estaba temblando y entre los nervios y este humor que me gasto, le pregunté si su única opción era salir del armario o hacerse cura, a lo que me respondió que por lo que veía yo sigo igual que siempre; me dijo eres una cabrona sin sentimientos, te estoy diciendo que te reconozco que tú siempre has sido mi única opción y me preguntas si me voy a hacer gay o cura?

Si no llego a estar sentada, se me caen los pantalones al suelo del susto, y leyendo todo lo que escribió a continuación, lo que yo lloré ese día solo lo sabe el teclado de mi ordenador, porque por poco lo encharco y me lo cargo. Tuve un pronto de los míos y de repente, sobre la marcha, le volví a quitar la admisión, cortando nuestra conversación, no podía ser que tantos años después aquello me siguiera afectando de esa manera, y me quedé ahí idiotizada, viendo como él seguía online y además escribía maja, perdóname junto a su nombre para que por narices apareciera en mi propio menú en el chat.

Esa misma noche les escribí un mail a su madre y otro a su hermana y con sus respuestas, además de enterarme de que Alberto siempre les ha seguido preguntando a ellas por mí y que según su madre ella siempre supo que él seguía enamorado de mí, he despejado todas las dudas que pudiera tener acerca de si mi vida es o no un puñetero culebrón: la casa en la que vivía Alberto cuando su padre murió era de su padre y su madre, pero como al divorciarse ella se había ido de la ciudad, quien se quedó viviendo allí fue el padre de Alberto, con él, y por último estaban también la nueva esposa y la hija que ellos tuvieron un año antes de morir él.

Cuando pasó el funeral y todo eso, Alberto se fue efectivamente de allí y la viuda del padre jamás le entregó ninguna de las cartas que yo le escribía, entre ellas aquella en la que le decía que yo iba para allá, y aunque él si tenía mi dirección y mi teléfono, anduvo mudándose cada dos por tres durante unos años, y como prácticamente vivía en la Facultad de Medicina y en un hospital donde tenía las prácticas y todo eso, dejó pasar tanto tiempo que cuando se dio cuenta le dio pánico escribir o llamar y me dio por perdida y se dio por vencido. Además, durante todos esos años él se tuvo que buscar la vida para poder seguir pagando su carrera, seguir yendo a la Universidad y por otro lado hacerse cargo de un montón de líos legales por la muerte del padre, por la famosa casa, que ahora supuestamente volvía a ser de su madre, pero en ella vivían la otra esposa con la hermanita recién nacida, a quien la ley amparaba.

Por su hermana supe que cuando ella le dijo que yo vivía con Eduardo, él se puso serio con una chica con la que llevaba saliendo unos meses, le regaló un anillo de compromiso y le propuso casarse y antes de la fecha de la boda ya estaban esperando al niño, y poco tiempo después vino la niña y en un par de años la convivencia era un desastre y él se volcó las veinticuatro horas del día en el quirófano y en su consulta, hasta que hace un año y medio no pudo más lo mandó todo a freír puñetas y cogió su guitarra y su portátil y regresó a la jodía casa de su padre, ahora sí ya vacía porque entre él, la hermana y la madre habían reunido una pasta para ofrecérsela a la otra mujer para que se fuera por fin ‘amos, divinos de la muerte los dos…


(1)ya nos valió”: se acabó seguir así

Sección-Expedientes-X.

¡¡Ni me menees!!

lunes, julio 16, 2007

Lamento Boliviano

Rebecuqui querida, el viernes pasado decías: ...hace apenas 12 horas estaba chillando, saltando, berreando, cantando y hasta llorando viendo a Maná ... y resulta que el viernes yo estaba bachateando con ELLA. Pero no una bachata cualquiera, no, ésta bachata:




Me quieren agitar
me incitan a gritar
soy como una roca palabras no me tocan
adentro hay un volcan
que pronto va a estallar
yo quiero estar tranquilo...

Es mi situación una desolación
soy como un lamento, lamento boliviano
que un día empezo y no va a terminar
y a nadie hace daño...

Y yo estoy aquí
Borracho y loco
y mi corazón idiota
siempre brillara

y yo te amare
te amare por siempre
nena no te peines en la cama
que los viajantes se van a atrasar...



Y vas y dices que nos quieres poner una canción de los Enanitos Verdes, sí, los que escribieron Rebeca, y me pongo a buscar cómo hacerlo, y me encuentro el Lamento Boliviano, en esta genuina y original versión:



La cual yo baile, bailé con ELLA, probablemente borracho y totalmente loco (por ELLA), bailé en un baile final, que aún resuena en mis oídos.

Rebeca querida, no encontré tu canción, no pude ponértela aquí, como era mi deseo, TODAVÍA.

Pero todo puede llegar....

¡¡Ni me menees!!

viernes, julio 06, 2007

Amor de lejos… amor de pen-sárselo (II)


(Sigo con mi historia, y sigo pidiéndoles paciencia, es larga de contar y hay mucho que exorcizar).


Unos tres años después, una madrugada en que curiosamente yo estaba sola en casa porque Eduardo estaba de guardia, sonó el teléfono y al grito de cuñadaaaaaa me levanté de la cama de un salto; era la hermana de Alberto, que me había llamado a la casa de mi madre y ella le había dado mi nuevo número; hablamos, nos reímos, lloramos, me contó que se casaba, le conté que yo vivía con alguien, me puso al teléfono al francés que era su novio, con el que se casaba (que también me llamó cuñada) me reclamó porque no había vuelto a ir nunca más por allí, me reí y le dije que estaba complicado… y claro, le pregunté por Alberto, me dijo que estaba ahí, con sus cosas, que no tenía novia, que andaba con todas y con algunas pero que con ninguna en concreto, que ella y su madre sabían que él me seguía esperando, así que muy seria le contesté que mucho no debía esperarme cuando hacía tres años se había desaparecido de mi vida a la francesa y que nunca más había vuelto a saber de él.

Luego me dijo que su padre había muerto, que habían tenido mogollón de follones con la que era la esposa del padre en el momento del fallecimiento y que Alberto se había tenido que largar entonces de aquella casa, que era donde él vivía normalmente porque estaba más cerca de la UNAM(1) y que él siempre le preguntaba por mí, si sabía algo de mí porque hacía años que yo no le había vuelto a escribir.

Después de esa conversación estuve con los ánimos revueltos durante algún tiempo, incluso pensé en escribirle, pero.., ¿a dónde rayos le iba a enviar la carta? Así que decidí que mi vida con Eduardo era tranquila (eran los inicios) y que el destino lo había puesto en mi camino para que olvidara a Alberto para siempre.

Pasó más tiempo, unos dos años más creo, y si no recuerdo mal fue a través de ICQ, Alberto me buscó y me encontró. Eduardo me había enseñado cómo funcionaba aquello más que nada para poder hablar con mi padre (con el que ya me había reconciliado), y yo tenía mi propio número de contacto. Nunca olvidaré ese día, yo estaba con mis primeros pasitos informáticos y apenas entendía nada, tenía una cuenta de correo electrónico que casi nadie sabía por lo que no solía recibir muchos e-mails y un día me llegó uno con una especia de hola o invitación de Alberto desde México, y yo que no sabía de qué demonios iba aquello, la respondí y pronto apareció una pantallita que decía hola maja..dera, cuánto tiempo...

Casi me da un infarto y tiro el teclado al suelo, me puse nerviosísima, estaba pegada al monitor, como deseando poder verle a través de él, no podía creer que pudiera estar ahí, me latía el corazón a cien mil por hora y no sabía de qué hablar con él porque quería decirle tantas y tantas cosas. Así que estuvimos hablando y hablando de todo un poco, poniéndonos al día, y mientras tanto me mandó unas fotos por mail, sobre la marcha, y cuando por fin las abrí y le vi subido en su moto con un niño pequeño, fue entonces cuando me dijo que se había casado y que tenía dos hijos, y yo ahogué un grito y empecé a repetir una y otra vez no, no, no , cada vez en voz más alta y me eché a llorar como una idiota y sin despedirme desconecté el módem.

Estuve llorando horas delante del monitor del ordenador, pero llorando como hacía siglos que no lloraba, y cuando mis perros empezaron a inquietarse porque era la hora de su salida de la tarde, fui primero a la cocina, saqué del congelador la botella de vodka que teníamos para alguna ocasión especial (ni Eduardo ni yo bebíamos por sistema y menos en casa), metí a los perros en el coche y me fui a una montaña cercana a la casa en la que vivía. Allí solté a los perros para que corrieran y yo me senté en el césped a beberme la botella (estaba casi entera) y a seguir llorando, mientras llamaba por teléfono a Inés, la única amiga que sabía de la existencia de Alberto desde que yo había regresado de vacaciones aquel verano casi diez años atrás, y le decía a gritos, llorando y balbuceando (porque ya estaba puestísima ) que Alberto se había casado y que yo estaba borracha perdida en una montaña de La Laguna.

Inés vino a buscarme con Paco, su marido, casi una hora después y me sostuvo mientras lloraba, gritaba y vomitaba desesperada, y luego me llevó a casa y mientras Paco la esperaba abajo, me metió en la ducha, luego en la cama y después llamó a Eduardo para decirle que yo tenía de nuevo un ataque de gastroenteritis y esperó conmigo hasta que él llegó. Inés me abrazó fuerte todo el tiempo, me acariciaba la cabeza y dejó que llorara todo lo que quisiera, pero al día siguiente la tenía en la puerta de mi trabajo para leerme la cartilla. Me dijo que qué esperaba, habían pasado diez años, yo estaba con Eduardo, se suponía que era feliz y que había superado lo de Alberto hacía tiempo.

Yo le di la razón, y ese año, por la hoguera de San Juan, metí en una caja de cartón todo lo que había conservado de él, cartas, fotos, su camiseta del equipo de fútbol, todo, y la eché al fuego y me quedé como una loca mirando cómo ardía mientras me bajaba yo solita de nuevo otra media botella de vodka, y a partir de ese día empecé a olvidarme de todo lo que tuviera que ver con él, porque al no tener ya nada que le recordara, casi me olvidé hasta de su cara.

Pero también ese mismo día empecé a cargarme mi relación con Eduardo, porque no había día en que yo no bebiera, a escondidas o ya por último en su cara, porque estando sobria solo pensaba en Alberto y en aquella foto que me había enviado con su hijo y estando borracha miraba la única foto que se había salvado (misteriosamente, nunca lo entendí) de la quema de San Juan, una foto que ni siquiera era de él sino de un paisaje del lugar de nuestra escapada, y entonces me quedaba dormida recordando aquel verano que habíamos pasado juntos años atrás. Como Eduardo tenía guardias de veinticuatro horas, esos días yo aprovechaba y compraba provisiones que escondía en mi armario para que él no las encontrara, y como siempre compraba la misma marca de vodka y él no bebía, nunca se daba cuenta (o eso creía yo) de que la botella que estaba en el congelador no era la misma. En el mismo momento en que llegaba a casa después del trabajo, yo me bajaba media botella en un par de tragos, y pronto aquello fue poco para mí.

Tenía una amiga que fumaba marihuana y hachís como un murciélago, yo no solía hacerlo nunca, pero empecé a ir por su casa casi a diario, y pronto fumaba lo mismo que ella y a su mismo ritmo, y en pocos meses también se me quedó en poco y empecé con otro tipo de cosas.

Aún así lo mío con Eduardo sobrevivió casi dos años más, de bronca en bronca, porque yo no era feliz y cada vez que le miraba a la cara le culpaba hasta de haberse aparecido en mi vida el día que lo hizo, le culpé hasta de la muerte de Manolete, y él aguantó carros y carretones; en mis borracheras solía abrazarme fuerte (era un tío muy grande) porque yo me desesperaba y quería romper todo lo que encontraba por mi camino, y me sostenía hasta que se me pasaba el ataque de furia, y luego se sentaba conmigo a hablarme, a recordarme que nos queríamos, lo que teníamos juntos, lo que habíamos logrado juntos, entonces yo lloraba y le prometía que no lo haría más hasta el día siguiente. Con el tiempo Eduardo se cansó y cuando llegaba a casa y me veía en aquel estado, simplemente se duchaba, se cambiaba de ropa y me dejaba sola, histérica perdida, y cuando regresaba de noche recogía en silencio lo que yo hubiera roto y se acostaba a mi lado sin decir ni media palabra.

Hasta que una noche de viernes en que por primera vez en mucho tiempo estaba sobria, recogí mi ropa y mis cuatro cosas y después de sentarme a hablar con él cinco o diez minutos, me fui de su casa con el alma cargada de remordimientos. Nunca olvidaré su cara en ese momento, más de alivio que de pena…


(... lo dicho, seguiré con las entregas, ya queda menos)


(1) UNAM: Universidad Nacional Autónoma de México.

Sección-Expedientes-X.

¡¡Ni me menees!!

lunes, julio 02, 2007

La cadena laboral trófica

Escribe o revienta, emulando al Lute con su Camina o revienta. Escribo para no explotar y dejar las paredes de mi despacho salpicadas de bilis. Una deferencia hacia mi compañero de despacho José.





La vida es injusta, cuesta aceptarlo. Depende de donde te sitúes, la suerte estará a favor o en contra y la distancia entre estas dos posiciones será enorme. Es difícil comprender cómo algunas personas alcanzan un estatus y se mantienen en él per se y otras nunca salen del chapapote laboral. Ser cliente, proveedor, subcontratista, mando intermedio, autónomo, currito o becario te sitúa cruelmente en uno de los subsistemas de la cadena laboral trófica.

Al final de la cadena se encuentra el máximo depredador, el cliente. Es un ser que en vez de alma tiene un presupuesto del que hace ostentación y que le sitúa en una posición de poder frente al resto de los subsistemas. Aunque los libros de manachmen lo ponen por las nubes y dicen que hay que orientarse al cliente, se corre el riesgo de ser devorado por él. Se alimenta fundamentalmente de proveedores, subcontratistas y mandos intermedios. Para sobrevivir no necesita ni inteligencia ni agilidad, sólo ferocidad y sangre fria.

En el siguiente eslabón se encuentran los proveedores. Son depredadores más lights y dependen de su agilidad, su ingenio y su flexibilidad para subsistir. Esas habilidades no impiden que a su vez se alimenten también de subcontratistas y mandos intermedios con los que se comportarán a su vez como “clientes”. En algunos casos pasan directamente a nutrirse de las fuerzas del trabajo: autónomos, curritos y becarios

Para que puedan subsistir los depredadores son necesarios los “descomponedores” que forman un chapapote laboral en el que se encuentran los subcontratistas y mandos intermedios. Se alimentan del subsistema productivo formado por autónomos, curritos y becarios. Este subsistema aporta “valor a la producción” haciendo que fermente el trabajo que se desarrolla. El profe, cuando trató el tema de los mandos intermedios, lo definió como remover los barriles de mierda y no estaba muy descaminado.

En el primer eslabón de esta cadena laboral trófica se encuentran los medios de producción en tres variantes: becario, currito y autónomo. El destino del becario, si no espabila, es quedarse en su subsistema como autónomo o como currito. El autónomo, aunque vive con la ilusión de que es un ser libre y que no tiene jefe, en realidad se encuentra en la escala inferior de la cadena trófica, aunque puede cambiar con más facilidad a depredador. El currito por su parte no tiene ni la ilusión de ser libre en un futuro ni la esperanza de cobrar una indemnización.

Cuando te preparas para la vida laboral se piensa en adquirir habilidades en vez de orientar los esfuerzos en situarse en el subsistema más favorecido por la suerte. Si volviera a nacer y me dijeran ¿qué quieres ser de mayor? Contestaría sin dudarlo: cliente.

Sección Fauna humana

¡¡Ni me menees!!