jueves, enero 19, 2006

La costura

Sin tiempo para ponerme a escribir, tiro de fondo editorial y rescato este relato que me gusta mucho y que me a traído a la memoria una charla que he tenido con la Arpía más famosa de la blogesfera.

No tengo el aspecto de ser una modistilla. Es más, si le preguntas a las personas que me conocen jurarían que no sé coser. Dentro de mi círculo íntimo sí saben de mi pasión por la costura, pero ignoran el origen de esta querencia a la aguja. Como no hay nada que no tenga su porqué, he intentado hilvanar las causas que tejieron mi afición a esta actividad tan tradicional en la condición femenina.

Tenía cuatro años cuando empecé a frecuentar la casa de una vecina que era modista. Me sentaba en una sillita de enea y me daba un trapito y una aguja enhebrada para que me entretuviera. Con la capacidad de imitación de los niños observaba sus movimientos e intentaba emularlos, e inevitablemente más de una vez me pinché el dedo y me hice sangre(1). Recuerdo como si fuera ayer a mi vecina, sentada con una tabla sobre el halda(2) donde cortaba los vestidos, dejándome fascinada con su aplomo a la hora de deslizar la tijera por el tejido. Una vez que obtenía las piezas las iba agrupando en capas y las hilvanaba con puntadas flojas para señalar lo que serían las futuras costuras. El siguiente paso era la unión milagrosa de las partes mediante una integración que daba lugar a algo que tenía la forma de un vestido, dejándolo listo para la primera prueba. La consolidación se ejecutaba por medio de la máquina de coser, con su pedal mecánico mecido rítmicamente con maestría(3). Finalmente se realizaba la segunda prueba y se remataba la prenda con dobladillos, ojales, botones, jaretas, corchetes y cremalleras. Todo obedecía a una estudiada metodología y no te podías saltar ninguna fase sin caer en la chapuza(4). Como fruto de mis observaciones llegué a confeccionar vestidos para mis minúsculas muñecas a la temprana edad de seis años.

Seguí mi carrera costurera en el internado donde Sor Visitación, una monja muy sabia en labores, viendo mi interés por aprender -más que mi destreza- me dedicó una enseñanza especial para que aprendiera todo tipo de labores. Me sentaba en una sillita baja a su derecha para tenerme controlada a la vez que me iniciaba en labores tan complejas como el frivolité y los bolillos(4). Lo que más admiraba de Sor Visi era su habilidad para deshacer los nudos que continuamente se me hacían en las hebras y su paciencia ante mi continua demanda de ayuda. Con mi talante exagerado, ponía unas hebras muy largas para coser- como decía mi madre: la hebra de María del moco, que cosió tres calzones y le sobró un poco- y los nudos aparecían al menor descuido.

Atravesé un periodo de sequía costurera comprendido entre mi salida del internado y el nacimiento de mi primera hija, en el que sólo medió el estudio de una carrera universitaria. En el último curso de la Facultad, verde de envidia, tuve acceso a un proyecto de fin de carrera que consistía en un programa para una máquina de Turing que tricotaba. Hubiera sido la culminación de mi carrera de Informática cerrarla con esta brillante idea que aunaba mi admiración por Turing(6) y mi querencia costurera, pero no estaba de Dios.

La maternidad me llevó de nuevo a las agujas de ganchillo para hacer patucos y gorritos junto con el punto de media para los minúsculos jerseys. Los niños crecieron y también sus necesidades, como los disfraces para las fiestas del colegio, las composturas de los pantalones del futbolista amateur y los zurcidos de los calcetines. Por otro lado la casa exigía cortinas, estores, fundas de sofá...

Ahora, con los hijos mayores y la casa con las telas puestas, prácticamente no ejerzo la costura, pero el gusanillo no me ha abandonado y acaricio la idea de hacer converger mis conocimientos técnicos con los costureros para jubilarme en una mercería virtual.

(1) Del pinchazo en el dedo aprendí un juego que consistía en enumerar empezando por el meñique "gusto, disgusto, amor, carta y pago", parándote en el dedo pinchado y ya tenías además de sangre una premonición.
(2) Halda: palabra aprendida del léxico de mi abuela y de uso poco común. Según el diccionario de la Real Academia Española halda es el regazo o enfaldo de la saya; también la parte del cuerpo donde se forma ese enfaldo, o, comúnmente, falda.
(3) Mi escasa psicomotricidad me impidió ser capaz de manejar este pedal mecánico, pero gracias a la innovación pude coser con las máquinas de pedal eléctrico.
( 4) Tomen nota los proyectos de hoy día que cortan a ojo, no hilvanan nada, no hacen la primera prueba, cosen a máquina con hilo de hilvanar y lógicamente cuando el cliente se pone el vestido se desbarata.
( 5) Para el que tenga interés en estas labores pueden consultar las siguientes webs: http://www.elfrivolite.com/ y http://www.geocities.com/carolgallego/indexsp.html
(6) Alan Turing, matemático inglés, fue uno de los padres de la Teoría de la Computación. A los 24 años creó el concepto de máquina de Turing para ilustrar la idea moderna de un algoritmo. Participó en el servicio británico de inteligencia durante la Segunda Guerra Mundial construyendo unas máquinas apodadas "Bombas", capaces de descifrar los mensajes generados por el ingenio criptográfico alemán llamado Enigma.
Repudiado de la sociedad británica debido a su homosexualidad, a los 42 años puso fin a su vida comiéndose una manzana impregnada de cianuro.
Más sobre Turing, aquí

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¡¡Ni me menees!!

11 comentarios:

Aitor dijo...

Hubo un tiempo que me dio por hacer punto....aunque me duró poco. Pero era relajante....casi tanto como dibujar
Musus Lula :)

Kotinussa dijo...

Aquí está otra muy aficionada a las labores: punto de cruz, bolillos, punto y ganchillo. Lo que no sé es cortar y coser ropa.

Y también yo tenía la manía de las hebras largas.

almena dijo...

jajaja muy "al hilo" lo de "hilvanar las causas que tejieron tu aficción" :-)
por cierto... si quieres re-entrar en la tarea tejiendo una bufandita que me proteja de estos frios... no tengas reparos en pedírmelo ¿vale?
Ahora en serio. Me gusta muchísimo leerte; llegar aquí y encontrarme con un post nuevo.
Un fuerte abrazo!

Galufante dijo...

Conozco a cierta individua que también manifiesta una querencia natural por el punto de cruz...Supongo que Pontejos no tiene secretos para ti...Yo siempre me quedo flipado con las medias que ponen en los escaparates...ya me gustaría verlas en las piernas de alguna...

Agur.

la-de-marbella dijo...

Mi abuela era excelente con las labores de aguja. Trato de enseñarme a coser y consegui tener cierta habilidad en los arreglos de costura. Aunque lo mio es el punto, he hecho punto como para aburrirse: Varias mantas, jerseys, calcetines, gorros, cojines, colchas, rebecas, bufandas, chorradas mil etc. El punto de cruz tambien se me da bien, he regalado no se cuantos cuadritos bordados para baños y cocinas. Ultimamente no hago nada de esto, como mucho coso botones ó bajos de pantalones. No tengo tiempo de Ná.
Saludos Marbellís

burton dijo...

Nunca fui buena para ese tipo de labores y en el colegio sufría cuando tenía que hacer algo parecido, mi mamá me mandaba a fabricar pequeños avances a escala, que iba sacando de la mochila para poder tener una buen aclificaciónb. Por suerte mis profesoras nunca se dieron cuenta. Hace un tiempo llegué al blog de Bety www.sincontrol.blogspot.com que es una chica que se dedica a esas labores y se inició cunado quedó embarazada, me encantó la idea y no pierdo las esperanzas que cuando encargue un hijo, pueda dedicarle más tiempo y atención a las costuritas
salu2

Muxfin dijo...

Cuando era un crio, iba a casa de una vecina y me quedaba embelesado viendo a su madre arreglar medias.
Alguna vez hasta me olvidaba de la hija.

cerise dijo...

Nunca supe coser o bordar ...Aprendi a hacer punto cuando nacieron mis hijos...hice tal cantidad de jersey con dibujitos que todo el vecindario llevaba mis creaciones... y actualmente sigo sin saber coser un boton...

María dijo...

No coso mucho, mejor dicho, sólo coso lo "necesario" y básico, aunque años ha, me dió por meter la tijera en un trozo de tela y me hice un mono y una chaqueta, de verano, que es más fácil, pero lo hice y también los disfraces a mi hijo cuando era pequeño. Mi madre me ayudó con la máquina y la perfección. Besos

pablo dijo...

mi madre está enganchada al punto de cruz, y empezó hace solo unos años pero la verdad que ha adquirido una técnica...
una escena común es llegar a casa cuando salgo de fiesta y encontrarmela en el salón dedicada a ello :)

Lula Towanda dijo...

Aitor Pues se va a poner de moda. En New York hay cafés para tejer y están todos los caballeros haciendo punto compulsivamente.
Yo lo utilizo como estimulante, para no dormirme si veo la tele. Soy capaz de hacer punto sin mirar, que es el cenit de la ejecución..

Kotinussa Lo de la hebra larga denota impaciencia ¿verdad?. Me sigue dando miedo meter la tijera por más años que lleve haciéndolo. Algunas veces he metido la tijera y la pata a la vez.

almena Seguiremos dando puntadas al blog, cortando por los sano, y rematando los comentarios. Hoy he empezado un poncho, no se como me saldrá.

Galufante ¡Como me conoces! Pontejos en un templo sagrado de la mercería. Es el único lugar donde no pierdo la paciencia y motivos para perderla hay de sobra. Supongo que habrás leído Pontejos . Prueba en google con la palabra pontejos y verás lo bien situada que está la Sección femenina.
Lo último que se me hubiera ocurrido es que el escaparate de Pontejos sea sexi.

la-de-marbella Pues siempre se saca un poco de tiempo, por ejemplo cuando se ve la tele y además no te duermes. Que suerte tuviste con tu abuela.

burton Una razón más para incrementar la población mundial. Verás lo que relaja la costura, no se puede decir lo mismo de los niños.

Muxfin A mi me pasaba lo mismo, me encantaba como cogían los puntos de las medias (espero que no lea esto un mexicano). Era hipnótico.

cerise Tu siempre tan artista. Si no sabes coser botones, seguro que se te ocurre alguna forma de utilizarlos para otra cosa.

María Me encanta coser con mi madre, algunos domingos me llevo costura a su casa. Su máquina de coser es mejor que la mía y se la gorroneo. Disfruté mucho haciendo los disfraces a mis hijos.

pablo Si llegas muy tarde a casa, no va a saber tu madre dónde guardar tanta labor:-)