viernes, junio 15, 2007

Cambio radical


Les sigo contando mi proceso de encontrarme a mí misma y de explorar los recovecos de mi atormentado ser.
La cosa es que ríete tú del cambio radical que te ofrecían semanalmente en televisión, porque para cambio el mío y encima curradito y pagadito solo por mí; empecé a finales de año y terminé quitándome quince kilos de encima (a base de dieta incluyendo jamón serrano y pan y aceite de oliva virgen y de hacer mucho mucho mucho... deporte), y seguí por ir semanalmente al dentista hasta que me ha quedado una sonrisa de cine que por otro lado exploto y exploto hasta el límite del coñazo, soy la que sale con la boca abierta en todas las fotos desde Semana Santa, porque ya que la voy a estar pagando hasta 2012 digo yo que bien vale mostrarla y dejar de ser una agonías que está siempre seria y morruda, ¿verdad?

Luego llegó el buen tiempo y ahora que he vuelto a vivir con mamá, junto al mar, en una casita coqueta donde las haya y con tremenda terraza soleada, pues invertí unos pocos euros en una tumbona de resina que tengo permanentemente ahí aparcada y de la que abuso durante unas horas cada fin de semana.

A todo esto súmale lo que te conté el otro día acerca del yoga y de la sonrisa interior que se refleja en el exterior… Resultado, todo el mundo con las piernas verdes, estresado y deseando que lleguen las vacaciones, y yo estoy morena, delgada, relajada y con una sonrisa perpetua en la cara.

Quién me lo iba a decir a mí cuando el año pasado justo por estas fechas decía aquello de ¡¡¡ al buen tiempo mala cara!!!
Pero claro, lo que no te cuentan en lo del programa de televisión este que te digo antes es la reacción a posteriori del afectado por el cambio, máxime cuando es tan radical y en tan poco tiempo, y me refiero a que de repente una mañana tú te plantas delante del espejo, ves a una tía estupenda ahí enfrente, incluso recién levantada, casi la tía que siempre has querido ser, ¡¡¡¡¡pero no te reconoces en ella!!!!!


Y las compañeras de trabajo te repiten que estás divina, tu jefe ya no te habla a berridas, los hombres se vuelven a mirarte por la calle, tu madre llora al verte en bikini porque dice que jamás y nunca te ha visto tan fantástica, tus hermanos te preguntan si tienes novio nuevo o un "plan" o qué gaitas te pasa porque estás "diferente" y tus amigas te repiten lo mucho que le gustas a este o al otro… y tú, yo en este caso, no te lo terminas de creer, no quieres quedar con nadie ni conocer a nadie nuevo porque no estás nada segura de nada en esta vida y repites lo del barbecho voluntario en el que estás sumida, solo te ves rara, pero rara de narices, y no aceptas más que la evidente realidad de que o te compras la ropa TRES o incluso CUATRO TALLAS MENOS o parecerá que la has heredado de Shrek. Pero nada más.

Entonces es cuando por fin reconozco que "tengo un problema de aceptación o de autoestima o de cómo quieras llamarlo y es urgente hacer algo porque estoy viviendo abducida en un cuerpo que no es el mío o no termino de aceptarlo como mío".

Y ahí es donde también intervienen los reenvíos de mails que recibo cada día, y mira tú por dónde una mañana me llega uno con un vídeo de una súper bailarina oriental. Y me pongo a recordar que ya una vez quise aprender lo de la danza del vientre y hasta mi madre me regaló un pañuelo cuajado de monedas colgando por si un día me animaba a ello. Así que ese día que no tengo mucho que hacer me pongo a investigar en "san Google" y empiezo a leer testimonios de otras "belly dancers" que te cuentan que han aprendido a aceptarse a sí mismas tal y como son gracias a la introspección en el yo femenino que haces con la danza esta… y yo que me apunto a un bombardeo, sobre todo si me hace falta y más aún si me entero de que funciona, me busco la vida, hago varias llamadas y me apunto a clases de danza del vientre, no sin que un pequeño demonio que llevo dentro me recuerde mi intento de volver a hacer ballet clásico, ¿recuerdan?

Llego y me veo rodeada de una serie de mujeres, altas, bajas, gordas, gordísimas, delgadas, delgadísimas, feas, hermosas, mayores y jóvenes, pero TODAS divinas en su pellejo, maquilladas, arregladas, enjoyadas hasta la nariz, llenas de lentejuelas, de cascabeles, de velos vaporosos y crótalos entre los dedos de las manos. A las muy gordas es que las barrigas y las cachas les salen de los pañuelos por las caderas y las muy flacas es que se tienen que dar ocho vueltas al velo porque se les caen. Y todas están felices que se salen, se enseñan unas a otras los accesorios de reciente adquisición y es entonces cuando te fijas en que algunas que están llegando de la calle vienen vestidas de paisano pero sin cortarse un pelo en que se les vean las estrías, los huesos de las clavículas o las caderas, los michelines o la celulitis y que mientras se cambian y se visten de huríes, se sueltan las melenas y se las cepillan una y otra vez hasta dejarlas brillantes y con movimiento, se miman las piernas, se untan sensualmente los brazos con aceite aromático para que luego al moverse desprendan olor a vainilla o a incienso, te das cuenta de que SE GUSTAN Y SE QUIEREN, porque yo la crema es que me la "echaba" por encima y no me miraba al espejo más que dos minutos a ver si tenía el pelo revuelto o las pestañas en su sitio.

Ese día yo voy con la cara lavada, recién salida de la ducha con el pelo aún húmedo recogido en una coleta ahí de cualquier manera y con una falda larga hippie que pillé por casa y que me ajusto a la cintura y una camiseta más o menos ceñida que tapa el lacito con el que me ajusto la falda en la cintura, y el pañuelo con moneditas que mi madre me regaló hace años, también en la cintura, y según me pongo delante del espejo y me miro, me digo a mi misma "bueno, esta clase de prueba es gratis, no creo que yo dure muchos días delante de un espejo contoneándome como un pendón desorejado", viene la profesora, pone un vídeo demostrativo para las que no sabemos de qué va el tema, termina el vídeo, empieza a sonar la música, ella se me coloca al lado para enseñarme cómo son los movimientos más básicos de la cadera, los hombros y los brazos y media hora más tarde estoy con la falda doblada para ajustarla en la cadera con el pañuelito de moneditas, la camiseta la llevo enrollada alrededor del pecho para poder verme mejor los movimientos y es que se me ha olvidado que estoy rodeada de otras quince mujeres y me he convertido en la favorita del harén poseída por el espíritu de Sherezade.

Llevo poco más de dos meses yendo cuatro horas a la semana, increíble en mí pero cierto, y creo que me ha cambiado la vida, y ahora sí que lo digo en serio, porque ahora SIENTO mi cambio y me reconozco en "esa" que veo delante del espejo, y no solo la acepto como la que soy yo, sino que además es que me gusta. Mi espalda y mi cuello están agradecidos que no veas, mis hombros y mis brazos tienen forma y contra todo pronóstico no se cuelgan ni la barriga ni el culo, por si alguna lo ha pensado, aunque en eso igual tiene que ver lo de seguir yendo a correr a diario. Ando como loca buscando un velo de color turquesa y una tobillera con campanitas para mi próxima clase y claro, como dice una amiga mía que si sigo en barbecho soy pasto de los gusanos, estoy tonta perdía por tener un novio o un "gustazo" o un plan o lo que sea para comprobar la química que se supone que desprendo y el cambiazo, porque eso sí, tengo una tontería y una pluma que en la vida pensé que YO, alias Manolo desde los tres años, pudiera llegar a tener jamás. Ríete de Sara Montiel, de Zsa Zsa Gabor y de los peces de colores, porque a mí parece que me trajeron al mundo entre las bambalinas del ¡¡¡¡ Folies Bergere !!!!

La cosa es (me da la risa mientras lo escribo) que yo sigo yendo a correr a la playa y los días que estoy "vaga" y no me apetece, suelo caminar descalza en la arena a toda pastilla durante una hora, pero es que ahora me da hasta un poco de corte hacerlo, porque YA NO SE CAMINAR como lo hacía antes, como un marinero según mi madre, y te juro que reconozco que se me van el culo y las caderas para los lados.

La dueña de la escuela de danza me dijo que el cincuenta por ciento de sus alumnas acuden para dejar salir su parte femenina, que son mujeres con un carácter muy masculino o actitudes muy duras y/o fuertes frente a la vida y que quieren reconciliarse con la femineidad que tienen dentro; también me dijo que el otro cincuenta por ciento de las chicas que aprenden con ella lo han hecho para aceptarse a sí mismas como mujeres tal y como son, sin complejos ni pudores por el aspecto que puedan tener.

Las "belly dancers" con las que yo he hablado dicen que no lo dejan ni locas, que están enganchadas, que es como una droga maravillosa que te hace sentirte una diosa ante el mundo. Es muy interesante hablar con todas ellas y descubrir que todas hemos pasado por el mismo proceso, de llegar el primer día muertas de verguenza y de pudor y que al segundo día todas hemos descubierto a la mujer que llevamos dentro.

Y yo se lo recomiendo a todas, porque es que es una auténtica gozada, y creo que ya me podía haber animado hace siglos y no estaría pagándole al dentista durante los próximos cinco años, porque me hubiera aceptado tal y como era antes, pero ya que estamos pues me acepto estupenda y no como estaba.

¡¡Ni me menees!!

7 comentarios:

ADMC dijo...

Jajaja,)
;DD)

Tienes razon que lo 1º es quererse.
Me ha encantao lo de "morrua", y te felicito por la sonrisa interior que reflejas,)

Hay clases de danza del vientre para chicos, ? Me veo haciendo colas.

Bss

ADMC dijo...

Por cierto que Cambio Radical es visceral pornografia y la danza del vientre, sedosa sensualidad.

Este verano, te lo llevas de calle ,)

el rincón dijo...

Gracias
Con este post me has alegrado la mañana.

Rebecuqui dijo...

ADMC: A ver, por partes, lo de "morrua" era porque no me gustaban demasiado mis anteriores dientes y como sí me gustaban en cambio mi boca y mi gesto de "morritos", pues lo uno por lo otro... SI, hay danza del vientre para chicos, es más, hay algunos que lo hacen incluso mejor que muchas mujeres. Las colas las hay en el lugar donde yo acudo, porque es una tetería muy céntrica y al finalizar cada clase nos "invitan" a una infusión, y ya "corrió la voz" de que a tal hora hay una tropa de tías ahí reunidas y la verdad, son más listos que qué se yo, porque se les llena de hombres, jajaja.
Cambio Radical me pareció un programa para encefalos planos, es algo MUY delicado como para tratarlo de manera tan frívola, y ahora sí que te lo digo por experiencia propia, es muy duro no reconocerte en tu reflejo del espejo, se pasa MUY mal.
lo de que este verano me lo llevo de calle... DIOS TE OIGA, jajaja.
EL RINCON: Gracias a tí, vosotros si que me alegráis las mañanas y las tardes y la hora que sea cuando leo vuestros comentarios.
Besitos.

mint dijo...

Pasmaito me tienes. Anda que si pudiera me acercaba a las islas para ver de cerca el milagro: una mujer que se acepta y que se gusta. Yo ya desesperaba de encontrar alguna pero mira por donde voy y me entero que las hay. Estoy harto de “encontrar señoras estupendas” que, mires por donde mires, ya sea por dentro, ya sea por fuera, son maravillosas y que andan por la vida como si llevaran escrito en la frente “soy fea, soy tonta”. Voy a recomendar a todas mis amigas un curso acelerado de la danza del vientre a ver si puedo descansar un poco de ejercer de “levantador de autoestima” con personas que deberían ir por la vida comiéndose el mundo y lo único que hacen es ir pidiendo perdón. Gracias por el informe. Un beso.

Rebecuqui dijo...

Mint, a ver, poco a poco que yo aún sigo teniendo mis pequeñas inseguridades (ya irás leyendo más, je, je), pero la cosa es ver avances en esto de la autoestima. Sobre todo porque yo me he pasado la vida "vendiendo" cerebro, quiero decir, que me he la he pasado diciendo que de poco sirve tener una pinta fantástica si luego no tienes coco con el que reforzar tu personalidad.
Espero de corazón que ahora los tíos no se acojonen, porque hay mucho "gil" por ahí suelto que prefiere una muñecona sin cerebro y de ahí otra de mis inseguridades... volviendo al roto de mi descosido del otro día... habrá hombres a los que no les asusten las mujeres guapas y seguras de sí mismas y con ideas propias y todo eso????

ADMC dijo...

Dicen que el baila su mal espanta, y no es danza baladí. Parece un uniforme perfecto (el Bedlah), si estás dispuesta a vivir.

No hay puntada sin hilo, ni roto sin descosido.,) Dicen que la "belly-dancer" es la única representación humana permitida en la cultura islámica.
Vas a tener Suerte¡

Besos,
Mata Hari