lunes, marzo 31, 2008

La seisdedos


A los que nos gusta observar y ver la vida desde afuera, a veces se nos presentan situaciones que nos llevan a mutar el cerebro por una moleskine para anotar hasta el menor detalle, aunque en este caso he tardado casi un año para retomar las notas que dejé en mi cerebreskine.

Todo sucedió en la celebración del aniversario de la promoción de ingenieros a la que pertenece mi marido. La comida se celebraba en un restaurante ruso que incluía vodka para todos desde el aperitivo y música tradicional rusa cantada por las poderosas voces de unos eslavos sonrosados al ritmo de las balalaikas, ataviados con ropas de brillantes colores.

El grueso de los comensales lo formaban profesionales libres, ingenieros de a pie de obra y probos funcionarios que se distribuyeron por las mesas por razones de amistad. La flor y nata de la promoción, compuesta por flamantes ejecutivos de las grandes constructoras y altos cargos de la Administración, prefirieron agruparse en una única mesa. Los floridos-natados hacían piña y no se mezclaban con el resto de sus compañeros, de la misma manera que sus mujeres marcaban la distancia con las esposas de los que no tenían flor o eran desnatados. No fueron capaces de despojarse del manto del poder ni en una situación tan entrañable como la de reencontrase con sus compañeros de Universidad. Solo el tiempo, siempre tan juguetón, había pasado de forma demoledora por la mayoría de los asistentes sin respetar fortuna ni posición.

La comida empezó con un breve curso de cómo “tragar” (que no beber) vodka: se debe expulsar el aire de los pulmones antes de vaciar el vaso de un trago. Algo así como echar combustible al estómago. Comenzamos a practicar los tragos de vodka y una de las alumnas más aplicadas resultó ser Margarita, una mujer de gran altura y anchura, esposa de un estirado Vice-Consejero de una Comunidad Autónoma de cuyo nombre no quiero acordarme. A mitad de la comida tanta aplicación dio sus frutos y esa frialdad y distancia en la que se refugiaba la dama dio lugar a una transformación sorprendente.

Margarita se levantó de la mesa y se fue directamente hacia el “cuadro eslavo” situándose entre dos fornidos rusos blancos(1) uniendo sus brazos a los suyos para bailar y cantar el Kalinka (Kalinka, kalinka, kalinka moya!). Después de su entusiasta actuación el peinado se le descolocó por completo y los ojos vidriosos amenazaban con arruinar el rimel de sus ojos.

Tanta pasión rusa quiso compartirla con el resto del grupo y arbolándose en un liderazgo consorte arengó a las tranquilas mesas de los compañeros de su marido para que cantasen también. Comenzó con una canción en la que iba nombrando los meses del año para que los que cumpliesen en ese mes se pusieran de pie. Atenta al resultado de sus propuestas cantoras se percató de que en mi mesa nadie se levantaba. Vino hacia nosotros con la aplastante inmensidad de su persona y uno de los comensales exclamó ¡qué viene la seisdedos!(2). Nos empezamos a doblar de la risa, incapaces de articular palabra. Debió pensar que estábamos más borrachos que ella y desvió su atención hacia otros grupos más sobrios o más sumisos. Hasta el final de la comida los tuvo cantando mientras a nosotros de vez en cuando nos volvía a dar el ataque de risa al ver a la seisdedos dirigiendo los trinos.

Gracias a este episodio ya no le tengo que preguntar a mi marido: ¿Cómo se llama ese gil... que es Vice-Consejero? Ahora simplemente le llamamos seisdedos, en honor a su señora.


(1) Nada que envidar su tamaño con el de la señora.
(2)Para los lectores no españoles: Margarita Seisdedos, madre de una "famosilla" llamada Tamara, se dio a conocer por llevar en el bolso un ladrillo para que los bolsazos que propinaba a los periodistas que se acercaban a su "niña" fueran más contundentes.

¡¡Ni me menees!!

13 comentarios:

Antonio dijo...

Hay quien a las matriuskas las llaman muñecas cebolla, porque después de cada capa viene otra. Es un juguete recursivo, de lujo y las buenas, llevan un huevo de oro dentro.

Aunque la resaca de bebidas blancas (vodka, anissete, ron blanco) es pésima, más mala es la calle y pasar frío. A saber cómo hubiera terminado la Reunión, de haber tenido más tiempo o la muñeca algo dentro..

Supongo que a la Sra. Seisdedos le sobraban tres. Pero vamos, el panorama está friki, friky, freak.

Así se puede animar la Fiesta y dejar de escribir sobre BBB,s; que ya sabes lo que luego pasa. (Blanco, Borracho y en Botella).

Mientras te dedico "Alcohol del 96º", el del 9ªB opina que mejor que conduzcáis Vos:-)

Muxfin dijo...

Si se comportó así con eslavos y vodka, imagínatela con mariachis y tequila que están mas acorde con su nombre.

rosacobos dijo...

Bueno...... No conozco a esa señora "seisdedos", ni me imagino quién puede ser, pero he disfrutado leyendo el post. Me he quedado con gana de más.

¡Por fortuna, los floridos-natados también pierden la compostura...!

Lula Towanda dijo...

Antonio: Muestra seisdedos salió por arte del vodka de la capa más exterior de su persona-matriosca, mostrándonos su lado más humano.
Lo del huevo de oro no sé si lo tendría dentro, no siguió quitandose capas

muxfin: jajajaja con los mariachis seguro que la cogorza le da llorona.

Rosa: Gracias por tus palabras. Me he reído tanto escribiéndolo como cuando ocurrió.
El tamaño de los post hace que no nos podamos extender mucho en los relatos y tendamos a condensar.

Amaya dijo...

divertidisima hria, yo tb. me he reído :)

Lula Towanda dijo...

Amaya: gracias, me alegro que te haya divertido

am dijo...

No me has suprimido del Blog, Lula, como te pedí. Ergo, he eliminado el BloG. Quédate con ZP.
No quiero más muertoS:-)


Gracias por Todo
Un Beso

Lula Towanda dijo...

Antonio: No sé como eres capaz de desprenderte de tu blog en un instante. Espero no haber sido la causa o haber contribuido a ello.
Espero que renazca por otro lado, estamos en primavera y todo florece.

Fernando dijo...

Vaya con la zarina...
Esto da una pista de cómo se hizo posible la Revolución de octubre.

Miguel Arribas dijo...

De los/las "supernumerarios" de dedos, recuerdo especialmente dos casos. Uno lejano y trágico, el del carbonero-anarquista de Casas Viejas y otro más próximo y lúdico: una novia que tuve en la adolescencia. Descubrí que tenía seis dedos en la mano izquierda cuando cansado de hacer manitas con la derecha busqué la izquierda. ¡¡No pude resistir tantos dedos supernumerarios!!
Muy divertido tu post.Besos

Antón Chéjov dijo...

Hay también quienes, cuanto más conocen la inmundicia de la vida, más puros se vuelven. Los periodistas, los juristas, los médicos, que fueron iniciados en el pecado humano, no son vistos como inmorales. Los escritores realistas muchas veces son más morales que los archimandritas. Además, al fin y al cabo ninguna literatura logra sobrepasar el cinismo de la vida real, con una copa no vas a emborrachar a quien ya se bebió un barril:-)

Es verdad que "el mundo hierve de malditos y malditas". La naturaleza humana es imperfecta sería extraño ver en la tierra únicamente a los justos.

Muy buen texto, parece haber desentrañado el alma rusa. Yo también me he reído mucho:-)

Un saludo

Lula Towanda dijo...

Fernnado: A saber si en otra vida la seisdedos vivió en la corte rusa. Desde luego Tragaba el vodka como un cosaco y trataba a los demás como siervos de la gleba. Pongo la mano en el fuego que desde luego no ha leído a los rusos.

Miguel En Andalucía dicen: Más vale que sobre, que falte. Más dedos para poner anillos.

Antón Chéjov: Esta prosa me suena...
El texto más que el alma rusa desentraña la estúpida tendencia del hombre a crear castas y como el alcohol pone de manifiesto lo bajunas que son.

Enrique Sabaté dijo...

Las cosas que me pierdo por no asistir a saraos sociales de altos vuelos; lo mío son las calderetas populares y todo el mundo canta; claro que no hay viceconsejeros esos sólo están para la foto del principio.