sábado, septiembre 10, 2005

Querer es poder


No sé desde qué momento empiezan los niños a desear cosas. Supongo que desde que son capaces de distinguirlas con alguno de los cincos sentidos. La voluntad de poder tener lo que se quiere es tan fuerte en ellos que no hay barrera interior que no sean capaces de saltarse. El término de "locos bajitos" se queda un poco corto para estos psicópatas infantiles que todos hemos sido.

Cuando una criatura tiene una motivación muy fuerte para alcanzar un objetivo y el camino para conseguirlo es largo y tortuoso suele buscar un atajo, siguiendo la ley de la naturaleza del mínimo esfuerzo, sin reparar si es ético o no. Algunos le cogen gusto y continúan con esta actitud infantil toda la vida, otros nos hacemos mayores y mejoramos con el tiempo.

Siendo niña no me libré de los torrentes del deseo, aparqué en la cuneta de la vida mi naturaleza desinteresada y me dejé llevar por el interés. La causa de seguir tan proceloso camino la motivó mi pretensión de aprender a patinar y a montar en bicicleta. Mi anhelo era tan grande como la dificultad de conseguirlo y por tanto le daba vueltas y vueltas para ver cómo me las maravillaría yo(1). En unas condiciones propicias, mi padre me habría llevado al Parque del Buen Retiro y me habría enseñado a desenvolverme sobre ruedas, pero murió en un accidente de tráfico cuando era muy pequeña. Mi madre sentía pánico por cualquier actividad que entrañara el más mínimo riesgo y me tenía prohibido usar los patines o bicicletas de mis amigas.

Mi única posibilidad era aprender en el internado donde no había vecinas que le fueran con el cuento, pero carecía de recursos económicos para alquilar patines o bicicletas. No me daban directamente dinero a mí sino a mi hermana mayor para que me lo administrara ya que mi madre dudada que le diera un buen uso(1). El pedir a mi hermana que me alquilase los patines o la bici era algo impensable y lo deseché en primera instancia. Con mi insolvencia económica empecé a analizar cuales eran mis activos con los que poder negociar y pensando, pensando encontré el atajo.

Del alquiler se ocupaba una compañera de mi clase, a la que las monjas habían delegado la gestión. Ella tenía por decreto-monja la clave de acceso a mis rodantes objetos de deseo, que para mí entonces era todo lo que se podía desear en esta vida. Sin embargo, ella también tenía una secreta aspiración: aprobar las matemáticas, cosa que a mí no me preocupaba en absoluto porque sacaba muy buenas notas casi sin estudiar. Ambas envidábamos lo que no teníamos y el acuerdo tenía que caer por su propio peso. Le ofrecí el derecho preferente a pasarle los resultados en los exámenes de matemáticas a cambio de un alquiler ilimitado de patines y bicicletas. Dentro de este plan estratégico había que contar con el silencio de mi hermana, por lo que extendí el acuerdo de gratis total a mi flatela y de esta manera compré su silencio.

Cuando me recuerdo haciendo estos negocios tan turbios no me reconozco, pero en el pecado siempre va la penitencia. Cuando ejecuté la primera fase del plan que me proporcionó los recursos rodantes, empezó la fase de autoaprendizaje. Comencé por los patines y pude comprobar la buena calidad de mis huesos y la facilidad de regeneración de mi piel. Todo eran caídas y raspones pero con lo que me había costado llegar hasta allí no podía tirar la toalla. Cuando conseguí desplazarme con soltura con los patines pasé a la bicicleta y no hubo árbol del patio con el que no chocara. Hoy día nadie imaginaría el precio que pagué por algo tan sencillo como patinar y dar pedales.

Ahora he perdido mucha fuerza en mis deseos y ya no voy a lo mío pagando cualquier precio, pero cuando me veo rodeada de adultos que van a lo suyo, me entran ganas de despertar a la niña psicópata que hay en mí.


(1) Como decía Lola Flores en una canción
( 2) El buen uso es que lo gastara solo en mí, cosa que me resultaba bastante difícil

Sección-Reflexiones

¡¡Ni me menees!!

11 comentarios:

almena dijo...

upsss el sueño de mi vida, tener una bicicleta pero... también unos padres temerosos por mi integridad física, me privaron de ella.
Claro que... siempre estaba la de alguna amiga aun pagando tal precio :-)
Todavía me traumatiza ese recuerdo ¡yo no tuve bicicleta!
ah! y los adultos que "solo van a lo suyo", también probarán en su testa la dureza de los árboles. Sí.

Telémaco dijo...

¡Gracias!.
Por un momento pensé que ya no quedaba nadie en el planeta que no fuese "sólo a lo suyo".

María dijo...

Nosotros si tuvimos bici y patines. Somos cuatro hermanos y como yo digo, dos a dos, entre el que me sigue y yo, año y medio, luego cuatro y luego año y medio entre los otros dos. Teníamos que compartir: bici y patines para dos y luego otra vez, bici y patines para dos. No tuvimos que recurrir a esos "negocios turbios", pero sí a las peleas del "hoy me toca a mí".
No me considero una persona que vaya a lo suyo, pero cuando ves a otros (adultos), que además pisan lo que se encuentran para conseguirlo, no puedo definir lo que pasa por mi cabeza. Y, además, tengo que contener mi boquita, que me pierde muchas veces, por decir lo que pienso.

Virginia dijo...

Yo también estuve interna pero no alquilaban nada, teníamos una tienda, con unos bollos deliciosos, mi madre me daba 25 pesetas para la semana y los bollos costaban 6 ptas, así que el viernes me quedaba sin bollo.

pablo dijo...

uy, yo con la bici me pegué de pequeño de frente con la cara contra una farola, asi me quedó a mi de mal la cabeza :)

indah dijo...

"Ahora he perdido mucha fuerza en mis deseos y ya no voy a lo mío pagando cualquier precio, pero cuando me veo rodeada de adultos que van a lo suyo, me entran ganas de despertar a la niña psicópata que hay en mí."

Seguramente es la única forma de luchar en igualdad de condiciones, pero... es preferible no ponerse a su nivel.

Aún no han aprendido a convivir, quizá nunca lo hagan, con el psicópata infantil que hay en ellos.

Nadj dijo...

si! despiertela! las niñas psicopatas dan mucho juego..

Mar dijo...

Me he reído muchísimo leyendo tu post, ha sido genial!
Volveré a visitarte, eso seguro, y eso lo has conseguido sin ser una "niña psicópata"..jeje
Estás invitada a visitar la mía cuando quieras:

http://pninfomana.blogspot.com/

Un besito

chousas dijo...

Bufff la bici... Estos días que me duelen las rodillas no puedo dejar de pensar si las caídas aquellas tendrán algo que ver :S
Mira que somos cabezones de críos ¿eh?
Podrías dedicarte a los negocios... o la mafia, depende por donde se mire XD

Zanorte dijo...

Me gusdta la forma que tienes de contar las cosas, me hacen reir.

Saludos y enhorabuena
Zanorte

Lula Towanda dijo...

Contesto con cierto retraso y con un pie vendado. Ahora queda evidente de qué pie cojeo: del izquierdo :-)

Almena: nunca me quitó el sueño no ser dueña de bicicleta sino más bien que me negaran el aprendizaje. Estoy contigo: caña al adulto que va a lo suyo hasta que aprenda a respetar a los demás

Telémaco5: creo que tengo la suerte de haber encontrado gente estupenda por el camino que me ha ayudado siempre que lo he necesitado. De los otros huyo como de la peste, los detecto en los cinco primeros minutos de relación, es un Don que me ha dado Dios.

María: En las familias numerosas se amortizan bien estos juguetes. ¡Que interesantes los trapicheos entre hermanos.! Cuidado con esa lengua depilada, es mejor contar hasta tres antes de decir lo que se piensa., aunque a mi me pasa lo que a ti.

Virginia: Parece mentira que ambas hayamos saboreado las hieles del internado y conservemos el buen humor. ¡lástima que no te dieran un duro más o que no hicieran una ofertas de las de 3x2. con esos bollos tan estupendos.

Pablo: debe ser de otra cosa porque yo me choqué con 40 árboles y conservo una cabeza muy bien amueblada (no tengo abuela..)

indah: lo que me dices me trae a la memoria la frase de la genial Mae West: "Cuando soy buena, soy muy buena, pero cuando soy mala, soy mejor" :-)

Nadj: ¡no sabes lo que dices! Como te atrape una niña psicópata vas a saber lo que es bueno.

Mar. Muchas gracias, ahora mismo te visito

chousas: pues tengo cualidades de depredadora, pero también tengo conciencia y amor por la justicia y eso es un handicap para los negocios. Por eso me reconvertí en lobo estepario pacífico porque me resulta muy difícil asumir el papel de oveja.

Zanorte: muchas gracias. Ahora te visito.