miércoles, septiembre 28, 2005

Sardinas en lata

Vivo en Madrid y muero cada mañana cuando tengo que desplazarme a mi oficina. En las calles y en las circunvalaciones no caben más coches, los vehículos atrapados y acorralados entre los de su misma especie avanzan con la lentitud de una tortuga, ignorando que existen marchas más allá de la primera.

Un aciago día llevé mi anciano coche al taller para que le hicieran una revisión previa a la ITV y un lifting de chapa del que estaba muy necesitado. Para ir a la oficina no tenía otra opción que el transporte público, a saber: el metro y el autobús. Me dispuse por la mañana, recién duchada, maquillada y peinada a bajar las escaleras del metro. A los dos minutos vino el primer tren mostrando una imagen apocalíptica de manos, mejillas, narices, codos, frentes, cabelleras y calvas aplastadas contra el cristal de puertas y ventanas, todo ello como una argamasa humana unida por la propia presión de los cuerpos(1) . En el andén esperaba una doble fila de los sufridos usuarios de los servicios de transporte público. El tren paró y se abrieron las puertas, no salió nadie y alucinada comprobé que donde no había espacio entraban otras diez personas más, a fuerza de codazos y empujones. Me sentí incapaz de hacerme sitio por este procedimiento y dejé pasar el tren. Esta escena se repitió unas seis veces hasta que llegó un tren en el que se podía entrar sin despachurrar a nadie. El calor dentro del vagón era pegajoso y mi refrescante ducha estaba perdiendo toda su eficacia, el maquillaje se derretía y el pelo languidecía mimetizándose con el ambiente mucilaginoso. Cuando salí del vagón de metro parecía que volvía de la guerra y aún me quedaba tomar el autobús. Mansamente me coloqué en una infinita cola del 115 y conseguí subir en el tercer autobús.

Si sumáramos esta experiencia inhumana a la circunstancia de que era lunes, no se podría concebir peor inicio de la semana laboral. Al finalizar el día, busqué desesperadamente algún alma caritativa que fuese en dirección a mi zona residencial, pero solo encontré adictos al trabajo que salen a las 10 de la noche de la oficina. La debilidad se adueñó de mi voluntad y me marché a casa en taxi, con el consiguiente dispendio innecesario.

El martes volví a bajar las escaleras del metro -esta vez con mayor conocimiento de causa- y me dispuse con paciencia a dejar pasar los trenes hasta que viniese uno ocupado al 98%. A mi lado en el andén había una rubia de bote, vestida toda ella de color hueso, con los complementos del mismo color, que parecía que acababa de salir de la portada del Vogue. Me dije para mí: me apuesto lo que sea a que esta empuja y le clava los tacones de aguja a quien se le resista. Efectivamente, la rubia se metió en el vagón embistiendo como un toro, restregando su maquillaje por toda prenda que se le pusiese a su alcance y haciéndose hueco sin importarle que sus delicadas prendas se ajasen. El resto de la semana me aclimaté, sin perder nunca la dignidad y me parecía que toda la vida había sido una sardina enlatada pero que hasta ese momento no lo había percibido con tanta nitidez.

Ahora, desde mi coche, totalmente enlatada en la M-30, al menos dispongo de un espacio suficiente para respirar, puedo escuchar la radio y charlar con mi amiga que viene conmigo desde hace años(2). De esta experiencia, además del horror al contemplar con que facilidad pierde la gente la dignidad, me queda una duda:

Si el Sr. Gallardón tomase el metro en la hora punta de la mañana, ¿se comportaría cómo la rubia de bote o cómo una servidora?(3)


(1) Ni el Bosco podría imaginar esta escena en la parte derecha de su tríptico de El jardín de las delicias.
(2) Aún tengo remordimientos desde la última vez que, por tener también el coche en el taller, la abandoné a su suerte y el shock la llevó al hospital durante dos semanas.
(3) Mi hija, la benjamina, que derrocha lógica pragmática por todos sus poros, dice que vaya tontería, Gallardón jamás tomaría el metro en hora punta, ni en otra hora que no fuese la de la inauguración.

Sección-Sapos y culebras

¡¡Ni me menees!!

15 comentarios:

Telémaco dijo...

Lula, creeme, aquello de "de Madrid al cielo" es sólo un slogan.

Si te surge una oportunidad no lo dudes y sal de esa ratonera.

Que quede clara una cosa, que Madrid es mi ciudad, allí nací, la quiero y hasta a veces la echo de menos, pero luego voy de visita unos días y se me pasa.

Es absolutamente invivible. Si mides la calidad de vida del 1 al 10, en una ciudad pequeña es fácil llegar al 9 y en mi "Madriz" no hay quién pase de 3.

almena dijo...

Bueno, Lula, ya sabes tú que en Madrid, a las "horas punta" les sobra una "n".
Aún así... ¡yo no la cambio! :-)

Besos!

Zifnab dijo...

Bueno de Madrid al cielo, porque te mata a disgustos. Sabina dijo en el concierto de la Mandrágora al hablar de Madrid "una ciudad invivible pero insustituible". Lo que pasa que Gallardón la esta sustituyendo y lo de invivible lo deja mientras tanto...

Se feliz, en la medida de lo que te deje nuesra sufridísima capital

Anónimo dijo...

Querida paisana...así que el 115...me vas a dar alguna pista acerca de tu lugar de trabajo o tendré que seguir con mis pesquisas?????

Saludos.

María dijo...

Madrid es así. Después de que se ha sufrido la experiencia del transporte público en hora punta sobre todo, se comprueba que el que lo utiliza es casi porque no tiene más remedio porque la mayoría de las veces, ni compensa. Es una pena porque, entre otras cosas, seguro que habría menos contaminación, pero entre que no es barato y lo que supone "meterte" en uno de esos vagones o autobuses, pues así nos va. Coincido con tu hija en la opinión sobre el uso que haría Gallardón y compañía (no sólo él) y, si algún día que no fuera la inauguación entran, no será en las horas puntas y por supuesto, seguro que les hacen espacios.

cerise dijo...

Toy feliz...aqui no hay metro...y es mas...una sola vez en mi vida..y son la tira de año , me atreví a subir en el.... Sali a los 10 minutos con un ataque de claustrofobia y un panico total.....

Carmen dijo...

Ayer precisamente lo comentaba con un amigo que me encontré por la calle: el va andando al trabajo, tarda aproximadamente hora y media pero llega fresco y bien presentado con su traje y corbata (si lloviera mucho en Madrid, probablemente sería otro cantar); yo voy todos los día en metro, es poco más o menos media hora, pero llego sudando, con la ropa arrugada.. Para alguien que no lo viva mi opción seguramente sería la más razonable, pero sé que sólo por comodidad mal entendida y ahorro de tiempo (vivo aún más lejos que él de mi trabajo) no me paso a los caminantes. Porque llevar el coche al centro de Madrid también es una pesadilla y aparcar casi imposible sin pagar el equivalente a tu sueldo de ese día. ¿Hay soluciones?

Angelina dijo...

En cualciera ciudad, pasa siempre lo mismo.Que sea en Madrid, en Paris o en San Francisco, cuando eres mujer, rubia y que no estas fea, esto del metro se pone un infierno, quiza peligroso.

Mar dijo...

Es lo único que no me gusta de las grandes ciudades, ese tipo de acumulaciones y aglomeraciones!
Está bien poder ir andando al trabajo. O ir a la playa, y tenerla sola y enterita para tí...eso es lo que me gusta de vivir en Denia!

pablo dijo...

pues no parece nada cómodo la verdad, mucho mejor en coche
;)

mapashita dijo...

Me encanta Madrid, pero quizá es porque no tengo que vivir en ella.
Hay cosas malas, pero mirad las ventajas: teneis infinidad de teatros, museos, cines, etc...Yo vivo en una ¿ciudad? de 150.000 habitantes donde ya no hay ni cine, ha sido destruido por un Macrocine, que está en un polígono industrial que no pertenece a esta ciudad.Fin de la oferta cultural.
No se puede tener de todo...

Ma®ía Pastora dijo...

¡Hola!
Hace unos días fuiste a mi blog e-dentidad, llegaste por el tema "mujer" en Technorati...
¿Sabes? Yo también formo parte, hace muy poco, de un blog de mujeres chilenas que es el Club de Lulú (http://nuestroclubdelulu.blogspot.com/.
Antes de eso también en http://www.faq-mac.com/bitacoras/todas/, pero he escrito ahí sólo una vez.
Al parecer, las mujeres estamos invadiendo la red.
Nos estamos leyendo :)
¡Mujeres al poder! ;)

P.D.: me encantó tu sistema de "pie de página" :D

Lula Towanda dijo...

Telémaco5: Pues tienes mucha razón sobre la poca calidad de vida de la capital pero cuando viví año y medio en una capital del sur (8 meses de playa), me mataba la nostalgia de Madrid y eso que soy de Cuenca. Sé que es incómoda (sobre todo ahora con las obras) y difícil de vivir en ella, pero me tiene atrapada. Cuando me prejubilen será otro cantar y podré vivir Madrid sin horas punta y eso no debe estar nada mal.

Almena: jeje no sabía lo de las horas punta sin n, pero que razón tienes. Empieza una a odiar a la humanidad con tanta aglomeración y eso no es bueno.

Zifnab: Hoy sábado, acabo de sufrir un colapso de tráfico en la plaza de Cibeles a las 10 de la noche. La Castellana estaba colapsada (seguro que por algunas vallas por la fiesta de la bicicleta de mañana) y los coches no giraban en Cibeles. No había ningún guardia. Por la M-30 y por donde vayas las grúas gigantescas y ?bujeros? en las calzadas te atenazan. El sábado pasado me crucé con Gallardón en la calle Almagro, iba sin escolta . Que oportunidad desperdicié......

Anonymous: Fácil la pista del 115, llega a zona ?Teznologica? pero también está allí el INEM, el futuro de todos los tecnólogos.

María: Hoy el transporte público no es una alternativa ?digna?, pero el Ayuntamiento fomenta un Madrid imposible para los coches. No sé en que quedará pero si todos los viajeros de los coches utilizaran el transporte público, sería aun más apocalíptico. No habría CO2 en las calles pero en el metro no habría Oxígeno para todos.
La Espe, hizo una visita ?cultural? al metro y le dieron un bono de 10 viajes y después de paseo en algo tan exótico para ella cuando salió tiró a la papelera el billete (mujer cívica donde las haya).

cerise: Se te nota por las cosas que cuentas que el metro no te hace sufrir.

Carmen: La única solución que se me ocurre para evitar la hora punta es el teletrabajo. Pero ahora en Madrid las ?horas punta? son casi permanentes y no sé como mejoraría. Otra opción es que nos toque a todos la lotería y no tengamos que ir a trabajar.

Angelina: Por tus palabras deduzco que eres una atractiva rubia por lo que a todas las incomodidades que relato hay que añadir que algún ?cochino? quiera sacar partido de la situación. Incluso a las morenas menos agraciadas también nos ocurre de vez en cando.

Mar No veas el tiempo que ganas cuando puedes ir andando a todos los sitios y si además tienes mar y buen clima suena a paraíso terrenal. No dejes que una gran ciudad te atrape en sus redes como a mi.


Pablo Pues si, a final vas en coche y contaminas.

mapashita..La oferta cultural de Madrid es buena, pero no tenemos tiempo para disfrutarla porque no le damos la prioridad que se merece. El tenerla al alcance de la mano hace que no la valores. Aprovecho cuando nos visitan amigos o familia que viven fuera de Madrid para hacer uso de ella con la excusa de que hay que agasajarlos.

Ma®ía Pastora.: Gracias por llevarme al club Lulú (la pequeña Lulú es uno de los personajes entrañables de mi infancia y suena parecido a Lula). Seguiré desde el hemisferio norte vuestros posts. Que envidia me dais ahora que a vosotras os llega el calor y a nosotras nos amenaza el frío.
Lo de las notas de pie de página es deformación académica pero sirve para complementar el texto sin interrumpir el ritmo de narración.
¡Mujeres al poder!

Anónimo dijo...

Paisana...Zona tecnológica...está bien...aceptamos pulpo...yo pensaba que esa zona estaba llena de puestos de venta de carne al por mayor...ALTRAN SDB quizás????

Saludos.

Lula Towanda dijo...

Paisano: No, no soy de Altran SDB, pero soy amiga de los socios fundadores (ahora ya fuera de este negocio). Los conozco desde antes de que fundaran la empresa. Uno de ellos (G.S.D) fue mi primer jefe y fui compañera y sin embargo amiga de P.G. Algunas veces viene P.G. con su mercedes descapotable blanco a recogerme para comer y dejo a los mirones con la boca abierta.
Sigue el misterio....