lunes, septiembre 04, 2006

Buscando la felicidad.

¿Cuántas veces te han preguntado si eres feliz, o cuántas veces te lo has preguntado a ti mismo/a? Yo tengo una madre que me lo pregunta bastante a menudo, sobre todo si me ve muchos días seguidos cabreada o con cara de culo, se planta delante de mí, levanta una ceja y me mira directa a las pupilas mientras me espeta -mira, qué pasa, ¿tú no eres feliz o qué?

La cosa es que yo no sé hasta qué punto una es feliz o está en vías de serlo o qué; por supuesto, todo es relativo y obviamente, si me comparo con qué se yo, esa Paris Hilton, por ponerte un ejemplo, capaz que soy una desgraciada, ella tiene pinta de estar muy buena, tener mucha pasta y pasárselo muy bien a diario; claro que si me comparo con, por poner, una mujer keniata del extrarradio de Nairobi , la cosa cambiaría, y debería sentirme la reina del mundo.

Normalmente, la mayoría de los días, me levanto y sonrío a la vida, pienso que estoy donde debo, que tengo lo que merezco y que soy lo que he hecho para llegar a serlo; un buen trabajo que no me hace madrugar demasiado, al que voy caminando y al que llego en diez minutos, un jefe ni demasiado capullo ni demasiado blandito, un sueldo decente, un hombre a mi lado al que quiero, respeto y cuido, y que me respeta, me quiere y me cuida, una familia, pequeña pero simpática y sobre todo cargadita de anécdotas, una pandilla de amiguitos también pequeña pero leal...

En lo que a mí concierne creo que soy lo que mi madre denomina "gente decente"; a ver, nunca he matado un pájaro y nunca he atropellado a una abuela, pero he roto vasos y platos de tres o cuatro vajillas distintas, pero sin mala baba ni adrede. A los cinco o seis años estuve en una cárcel porque en el pueblo en el que me crié tenía una amiguita cuyo padre era el sargento de la guardia civil, y una vez entramos a ver cómo era un calabozo, porque yo pensaba que era algo "parecido" a la carroza de Cenicienta: ¿calabozo, calabaza?, y cuando vimos lo oscuro y lóbrego que era aquello salimos pitando del lugar, otra vez, más o menos con esa misma edad, otro guardia civil me "tomó los datos" porque yo no hacía más que subirme a un entarimado que estaban montando para unas fiestas, y me acojonó tanto que me quisieran "fichar" que estuve una semana sin querer salir de casa. Quiero decirte, que no debo tener yo ni pinta ni entrañas de maleante, aunque mi chico diga que tengo cara de mala y aunque una vez que fui a un casting, el director me dijo que me quería para la mala de la novela.

Pero a veces no sé si me hubiera gustado ser de otra pasta; a lo mejor entonces tampoco hubiera sido feliz porque andaría metida en líos todo el tiempo o vete tú a saber en dónde estaría a estas alturas. Me hubiera gustado ser una adolescente (aún) más problemática, (aún) más rebelde, de esas que se escapan de casa y no se arrepienten al llegar a la estación del tren, de esas que son la verdadera oveja negra de la familia y que nadie menciona en las cenas navideñas por miedo a que se aparezca por solo nombrarla.

Creo firmemente que uno nunca "debe estar contento" con lo que tiene porque si no, se acaba la "magia" de esta vida; antes, en otras épocas, yo nunca he estado demasiado contenta con mi propia existencia, me pasaba los días y las noches soñando con un status quo como el que ahora mismo disfruto ¿quién me entiende?, y no es que ahora quisiera cambiarlo todo y volver a aquello, por favor, para nada, pero a veces me pregunto a mi misma si es que esto es lo que voy a tener/ser para siempre, por los restos, si me gusta lo suficiente o más bien, si es lo que realmente me hace feliz como para seguir teniéndolo/siéndolo hasta el final.

Como suelen repetirte los psicólogos, creo que la búsqueda de la felicidad es una empresa fútil, probablemente la felicidad completa es que ni existe, o al revés, la felicidad completa es cuando tienes pequeñas incongruencias o pequeños desajustes que te hacen ver lo estupendo o perfecto que están o son otros aspectos de tu vida: la búsqueda del bienestar subjetivo antepuesta a la perfección absoluta, ¿no?

Me encanta esta frase de Voltaire , "buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una ": algo así como padecer todo el año para luego cogerte unas vacaciones chulas, o hacer dieta y saltártela un día en un atracón de chocolate con avellanas, o simplemente disfrutar flotando en la ingravidez de la piscina municipal mientras los demás te gritan que te quites de en medio, soñar con ir algún día a Australia , alegrarte si encarcelan a los chorizos de Marbella , emocionarte si encuentran la vacuna para el SIDA o el cáncer?, es todo siempre TAN relativo.

Sección-Reflexiones

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¡¡Ni me menees!!

6 comentarios:

Zifnab dijo...

Hace tiempo escribí algo sobre la felicidad. La completa no existe y si existe debe de ser un coñazo. LA cotidiana está en determinados momentos que compensan los que saben un poco más ácidos. La felicidad está dentro de nosotros, a veces asoma y a veces no, o al menos eso creo, que no es que yo sea muy listo, pero me pongo a teclear y eso es lo que sale

Pero se feliz igualmente

Fernando dijo...

Muy sencillo y tierno, Rebe. Felicidades por escribir así.

Lula Towanda dijo...

No es lo mismo buscar la felicidad que encontrarla.
Me he acordado de mi hija mayor cuando era muy pequeña que confundía estos verbos y cuando le decía ¿dónde esta tu muñeca azul? me contestaba: ¡no la busco! ¡no la busco!
Aunque nos podemos encontrar la felicidad a la vuelta de la esquina nunca está de más buscarla

Rebecuqui dijo...

Gracias por vuestro apoyo...sinceramente HOY ME SIENTO MAS FELIZ POR ELLO!!!

Fernando dijo...

Lula Mi hijo de tres años también confunde del mismo modo ambos verbos. Es genisl.
¿No os ha ocurrido algunas veces que encontráis sin buscar y otras que por mucho que se busca no se encuentra nada?

karuna dijo...

Alguien dijo: "La Felicidad es un blanco móvil, cuando ya crees saber donde apuntar, cambia de posición...".