sábado, septiembre 15, 2007

Reunión esperpéntica


De las muchas reuniones esperpénticas de trabajo a las que he asistido, recuerdo una que daría para el guión de una obra del teatro del absurdo. Ni todo el ingenio de Tip y Coll sería capaz de imaginar algo así. La realidad supera siempre la ficción. Aunque han pasado tres años, y mi imaginación puede adornar un poco los hechos, puedo garantizar que el grado de exageración es mínimo y que en el fondo subyace la verdad.

La reunión se convocaba a las cinco de la tarde para evaluar la fase I de un grupo de proyectos de innovación y determinar su continuación en una segunda fase. A las cinco de la tarde en la enorme sala, como una plaza de toros, se encontraban la Gestora del Presupuesto de innovación, el Coordinador del Grupo de proyectos y los jefes de proyecto .

Las cinco de la tarde era la hora de las corridas de toros antes del cambio horario. Sucedió algo dramático como lo que cantaba Federico García Lorca en llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Uno a uno fueron muriendo todos los proyectos presentados, a las cinco de la tarde, por el asta inmisericorde de la Gestora del Presupuesto salpicando de sangre a todos los allí reunidos.

La Gestora del Presupuesto era una mujer alta, estilosa, muy bien vestida, mejor calzada y con mucha desenvoltura social. Un compañero la describió como "Un demonio vestido de Loewe", y con esa definición se quedó. A los humildes innovadores les abrumaba tanta elegancia ya que, en comparación, sus vestimentas parecían de un todo a 100. Hasta los innovadores más frikis murmuraban acerca de la marca de sus zapatos y aseguraban que eran Manolos. Demasiado glamour para los ambientes Blade Runner de los laboratorios de los innovadores.

El Coordinador del Grupo de proyectos era una réplica de Freddie Mercury con corbata. Su cargo de gerente le daba un grado más de elegancia que la de sus tutelados, pero no llevaba precisamente un traje de Armani. No era del agrado del Gestora del Presupuesto porque no era uno de los suyos y ella prefería, a falta de hombres de mundo a su altura, rodearse de bufones de la corte.

El demonio vestido de Loewe tomó asientos, sí asientoS: Uno para el enorme bolso, otro para el abrigo de visón y el tercero para ella. Desparramó por la gigantesca mesa de reuniones sus gadgets, entre ellos una BlackBerry. El Coordinador del Grupo de proyectos tomó la palabra apoyado en un ppt. A la tercera transparencia sonó la BlackBerry. La elegante gestora inició una conversación telefónica haciendo una señal a Freddie para que siguiera con la presentación, que terminó cuando ella seguía aún hablando por su gadget. Durante todo este tiempo Freddie mantuvo el tipo aunque fue varias veces interrumpido por ella, que abandonando por unos instantes la conversación telefónica le decía: ¡No me está convenciendo nada de lo que cuentas!.

Los jefes de proyecto no dábamos crédito a lo que pasaba, pero la fiesta no había hecho más que empezar. Cuando llegó el turno de la deliberación de proseguir con la segunda fase, fueron cayendo uno a uno los proyectos con los más dispares razonamientos. Uno de los criterios de evaluación aplicado fue que un proyecto de innovación que no es producto en tres meses, no era de innovación.

La tortura duró el doble que una corrida de toros, salimos a las 21:00, con la cara de espanto escrita en la cara y pensando en qué trabajaríamos al día siguiente. Aunque todos coincidíamos que era un alivio no tener que volver a trabajar para la elegante Gestora.


Sección-Expedientes-X

¡¡Ni me menees!!

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Igualito, igualito que mis reuniones en la sala de profesores, con todas nosotras contando la última ganga que hemos encontrado. Por cierto, la última mía han sido unas bailarinas forradas de tela escocesa: Un par por 6 euros, dos pares por 10. Ni que decir tiene que me compré dos: uno con la clásica Royal Stewart de fondo rojo; el otro, en cuadros blancos y negros. En cualquier momento me confunden con tu amiga la Gestora.

Julen Iturbe-Ormaetxe dijo...

Vaya miedo con el demonio. Yo conocí otra versión en mi trabajo anterior. Algún día tengo que desempolvar esos recuerdos. Creo que todavía no me he recuperado.

Lula Towanda dijo...

Kotinussa: La Pastoril Arcadia deben ser vuestras reuniones de profesores.
No me hables de gangas, ¡qué me muero de envidia!
Perdona la puntualización, la gestora de amiga mía nada. Tenemos una amiga en común pero Dios me libre de hacérselo notar.
En esta función yo era una pobre jefa de proyecto que vi mis expectativas truncadas de seguir estudiando el peer-to-peer aplicado al entorno empresarial.

Julen: De demonios están las empresas llenos, aunque algunos se gasten menos en ropa. Da miedo ir a trabajar.
Espero que te decidas a desempolvar esos recuerdos

Unknown dijo...

Realmente esto supera las que reuniones que yo sufro ¡y pensaba que era imposible y que habíamos tocado fondo!.

Va a tener razón esa ley de Murphy: "Cuando creas que ya nada puede ir peor, te darás cuenta de que tienes poca imaginación".

Lula Towanda dijo...

Telemáco Por muy mala que sea la reunión, a todo se sobrevive.
Me cerraron un proyecto peer-to-peer y me enganché en la blogosfera :-)
Gracias al demonio vestido de Loewe me paseo por estos lares.

Rrío dijo...

Pa reuniones esperpénticas, en la Administración las he tenido y gordas: dinámicas de grupo les llamábamos. Unos poniendo a caldo a los otros, gente temblando, ninguna conclusión al final de tres horas.

Y eso no es nada comparado con las convocatorias: a las ocho de la tarde (así se reduce mucho la gente que va y es más facil tomar decisiones), o a veces adelantan una hora la reunión y no te avisan, y cuando llegas te dicen riendo "ja ja como no estabas hemos tomado esta decisión y esta y apechuga que es gerundio"

Fernando García Pañeda dijo...

Es que no véis el lado melodramático del asunto: yo creo que a la Gestora le falta cariño, comprensión...

Lula Towanda dijo...

Rrio Tomo nota de la estrategia de convocar las reuniones a las 20:00 para que asista el que realmente esté interesado. Tiene una doble ventaja:
1. por el día puedes trabajar
2. a las reuniones no irá ni el Tato

Un Mundo sin reuniones ¿será eso posible?

Fernando ese es el origen del problema. Otro coordinador de proyectos llegó al corazón de la elegante gestora y se llevo nuestro presupuesto.
Nuestro Fredy no estuvo a la altura de lo que requería la situación.