domingo, noviembre 23, 2008

Consejos para sobrellevar a los jefes

Actualizado el 29 de noviembre de 2008 con una contribución de Fernando (Hacerse el tonto).

En el post de Nostalgia me comentaba Noemí que urgía una guía de supervivencia para semejantes situaciones adversas y sin embargo empeorables. Me pongo manos a la obra para extraer de mi experiencia unos consejos destinados a todos los que ven teñirse de negro su entorno laboral.






Dentro de las posibles situaciones los factores de inteligencia y bondad de los jefes determinan el nivel de negritud de la situación. Esta clasificación tiene cierta similitud con el cuadro que se comentó en inteligencia por favor. En este caso la combinación de los cuatro posibles casos permite definir las siguientes estrategias de actuación.

Jefe bueno y listo

Es la situación ideal de la muerte pero desgraciadamente en clara extinción. Se recomienda dar gracias a Dios y disfrutar de esta jefatura mientras dure ya que suele ser efímera dado que es un perfil que no encaja bien en las estructuras.

Jefe bueno pero tonto

Aunque la falta de inteligencia no facilita la vida laboral si se compensa con la buena fe del jefe la situación no es tan negra. Siempre se le puede ayudar al jefe a hacer su trabajo sin el temor de una mala pasada.

Jefe Listo pero malo

Esta situación ya empieza a ser adversa. Se le recomienda huir si es posible hacia entornos de bondad. Como esto no siempre es posible se puede sobrellevar con prudencia y paciencia. Hay que ser más receptivo a las actividades que vienen de la parte inteligente que las que vienen por el lado perverso. Estos jefes tienden al esfuerzo mínimo y encargarán las maldades a los más predispuestos y el trabajo a los más pringados. Siempre cabe la opción de pasarse al lado oscuro y ser uno de los suyos, pero eso más que sobrevivir es ser vencido por el mal.

Jefe tonto pero malo

Este es el caso más adverso y el primer consejo es HUIR a cualquiera de los tres casos anteriores, que con gran diferencia son muchos mejores. Si no es posible encontrar una puerta de salida hay que pasar al plan B. Lo primero es trabajar la invisibilidad, es decir, mantener un perfil bajo de actividad y no dejarse ver. Si esto no es posible por el trabajo que se realiza entonces hay que entrar en una economía del esfuerzo y no discutir para no desgastarse (de donde no hay, no se saca). Se abandonará toda tentación de proactividad, pasando a una pasividad total. Está totalmente desaconsejado suministrarle ideas o darle consejos, ya que tendrán un efecto bumerán. Puede ayudar mucho el hacerse el tonto como bien dice Fernando: "La gente, y en especial los jefes, están siempre predispuestos a creer que el otro es tonto, así que no se necesita mucho esfuerzo. Ayuda mucho a la invisibilidad y a pasar por debajo del rádar". Se aconseja la alianza con los compañeros en la desgracia que ayudará al desahogo y la autodefensa. Se recomienda cierto marketing para crearle una marca personal de incompetencia a quien pudiera interesar.

Es conveniente dejar de lado la lealtad, la sinceridad, y cualquier sentimiento de piedad hacia su persona ya que el objetivo primordial, si no se puede huir de este jefe, debe ser su cese.

Espero que estos consejos sean de utilidad. En mi caso he sufrido durante más de un año un jefe tonto y malo con el que he conseguido una invisibilidad y pasividad increíble dada mi tendencia hacia la acción. Afortunadamente he encontrado una puerta para HUIR, pero eso, como decía Scheherazada, lo contaré otro día.

¡¡Ni me menees!!

21 comentarios:

ALyCie dijo...

Tengo varios jefes que son normales en todo y unos días vinen mejor y otros, peor, por lo que se me juntan las 4 estrategias.
Como vamos envejeciendo juntos, ... no puedo dar gracias a Dios ni a nadie. Lo mas normal.
¡Salud en tiempos de crisis!

Rrío dijo...

Querida Lula, de las cuatro opciones, sólo una es realista: listo y malo. Las otras son:

Tonto y bueno: dura menos que un bizcocho a la puerta de un colegio. O sea, se lo comen vivo.

Listo y bueno: Tarde o temprano, el ejercicio de la jefatura torna bondad en soberbia.

Tonto y malo: suelen ser testaferros de otros, más listos, pero que "delegan" la parte sucia del trabajo.

Nyo dijo...

Lula; Eres un hacha.
Yo creo que lo normal es el centro de se eje de coordenadas. Porque los jefes no nacen, también los hacen. Me recuerda a Roger Rabitt y su novia, cuando decía: "No soy mala, es que me han dibujado así".

Para que veas cómo está el patio patrio, aún estoy Nock Out después de escucharles a muchos de los comentaristas y tertulianos habituales, la impresión de pena y ternura que les producía ver la imagen del Sr. Aizpiazu en los periódicos. "Un niño", je:
Es lo que tenemos.

Empeiza a cantar ahora el muecín desde el alminar.

Lula Towanda dijo...

AlyCie: La oscilación te dejará algún respiro, al menos los días que les toca ir de buenos.

Rio: Efectivamente, los que son buenos duran poco, pero los malos se perpetúan. Bien sabes que los tontos y malos proliferan y perduran como colectivo. Son más difíciles de sobrellevar que el malvado listo que los ha colocado allí.
Lo que es preocupante es el porcentaje tan elevado de tontos malvados en las estructuras. A este paso van a dejar de ser testaferros para pasar a ser titulares y en algunos casos ya lo son.
Hay un ejemplar clarisimo que es presidente de gobierno.

Nyo: Tienes razón, se busca el perfil malvado para ser jefe. El jefe de un amigo (que era buena gente) decía que ser un hijo de p. era difícil por eso estaba tan bien pagado.

Noemí Pastor dijo...

Mil gracias, Lula. Lo estudiaré con calma, por si puedo sugerir algo interesante. ¿No te animarías a publicarlo todo? En papel, digo. En libro.

Telémaco dijo...

Efectivamente, los que son completamente letales son los malos y estúpidos. Como dice Rrio suelen ser testaferros de otros en áreas que no son "cuellos de botella", es la única explicación de que la empresa a pesar de ellos sobreviva.

Pero aún puedo ser peor, y es cuando aparece la rata: un malo-listo dispuesto a ser testaferro del malo-estupido y que le mantiene vivo como estrategia para conseguir sucederle en el futuro, y que mientras espera se deshace de todos los compañeros que piensa que pudiesen hacerle sombra.

La estrategia que apuntas es la única posible. Personalmente al menos no conozco ninguna otra mejor.

La Bruja Circe dijo...

Ya está, me has convencido. Mi blog no tiene nada que ver con esto y es colectivo, pero te enlazo igual. Por lista y por guapa.(¿No haces coaching? Te ibas a forrar...)

Lula Towanda dijo...

Noemi: El papel me da mucho respeto, me veo más encajada en la escritura digital. Es ligera, gamberra, cambia cuando quiere de forma y contenido y continente y no para quieta.

Lo que sí quiero hacer es ordenar los escritos dispersos por el blog y darle una forma más estructurada en un wiki. Si Dios no me hubiera negado el arte del dibujo, así como el del oído musical, escribiría un comic. Me frustra tener cosas en la cabeza que no puedo llevar a cabo, pero no se puede hacer a veces todo lo que se quiere.

Ya tengo de nuevo una pulsera de "santos" :-)

Telémaco ¿y si te digo que el tonto-malo testaferro lleva la estrategia?
Para echarse a llorar :-(

¡Qué vida tan paralela! Esa rata que tu dices también la tenemos y "tememos". Es un peligro aun mayor que el tonto-malo. Una tiene que ir a trabajar con chaleco antiratas.
Afortunadamente esto va a dejar de ser una pesadilla para mi aunque me ha afectado bastante en lo personal.

Bruja Circe Muchas gracias!!
Practico el coaching con mis compañeros de forma altruista.
Soy un caso de estudio de como de un jefe malo voy a otro peor pero aún así, conservo la sonrisa en la boca, sigo siendo una buena persona, siempre se me ocurren cosas para seguir adelante con ilusión.
Mi despacho está abierto a los buenos consejos para la supervivencia. Y como todas las cosas buenas, el maldito parné, cuanto más lejos mejor.

Tengo pendiente de escribir sobre comidita rica (me gusta vivir para comer).Al ver tu blog me he animado a hacerlo en breve.

Fernando dijo...

Si se me permite una aportación, en los casos de la izquierda de la tabla suele ser útil la táctica de hacerse el tonto. La gente, y en especial los jefes, están siempre predispuestos a creer que el otro es tonto, así que no se necesita mucho esfuerzo. Ayuda mucho a la invisibilidad y a pasar por debajo del rádar.
Esperaremos más cuentos de Scheherazada.

Julen dijo...

Sabio consejo el de la huida. Yo todavía sigo con ella.

Noemí Pastor dijo...

Hay que perderle el respeto al papel: mira cuantísimas tonterías se publican en ediciones lujosas. Y para los santos (del libro), siempre habrá una mano dotada y dispuesta a colaborar.
¿Y cómo es la pulsera nueva? Hazle una foto pa que la vea, anda. Besitos.

La Taberna Fantasma dijo...

Entiendo tu preferencia por el polimorfismo de internet, pero estoy con Noemí en que para las tonterías que tenemos que ver en los estantes de las librerías, no sé cómo le tienes tanto respeto al papel...

Tengo un feed desde tu blog de tal modo que recibo un mail con cada entrada nueva y comentario en entrada que me interesa. Llevo varios días echando un vistazo a esta y a sus respuestas y no me decido a comentar porque de sólo pensar en cómo un jefe inadecuado te puede amargar la vida ya me duele el estómago y me pongo mala. Yo no soy ninguna jovencita ingenua, pero en este asunto concreto he pringao como una tonta en actitud impropia de mi edad y me he hecho bastante daño por permitir que el mundo laboral me afecte más de lo que yo afecto al mundo laboral. Leerte me hace sentir idiota por no haber detectado esas cosas tan aparentemente sencillas por mí misma antes de estrujarme tanto la vida, pero también me reconcilia un poco con el mundo el saber que no me pasa a mí sola y que otras personas más inteligentes pueden racionalizar y desdramatizar estas situaciones para mí... Sí, la solución ya la sabía, huir. Difícil decisión en tiempos de crisis, pero chica, ya es cuestión de aburrimiento... sólo espero que cuando huya todo esto no me siga...

Podríamos montar una asociación por la salud mental laboral y dedicarnos a la difusión no lucrativa de este conocimiento hermético... Yo te hago la gestión organizativa que se me da de miedo...! ;DD Beso!

Enrique Sabaté dijo...

Yo hace tiempo que no tengo jefes pero he concido de todo tipo y a todos he sobrevivido.

la-de-marbella dijo...

Yo solo he conocido una clase de jefe, el incompetente prepotente. Ser despiadado que solo vivia por él y para él. Le daba igual 8 que 80 con tal de llevarselo calentito. Afortunadamente eso pasó y me encuentro en el pequeño mundo de los "autonomos:yo me lo guiso, yo me lo como, yo me lo sufro,yo me lo trabajo, yo me lo disfruto". No hay mayor tirano que el jefecillo tirano.

Lula Towanda dijo...

Fernando: Muchas gracias por tu magnífica contribución que pasa a formar parte de del post con tu permiso.
En breve seguiré con mis cuentos de de Scheherazada.

Julen: La gran evasión :-)

Noemí Habrá que perderle el respeto al papel, pero más adelante.
Me hice una foto de la pulsera en mi mano nada más que me la regaló mi madre. Es clásica total.

Taberna: Como le digo a Noemí, más adelante papelearé.

No es plato de gusto tener un mal jefe y no poder huir. Las estrategias son de supervivencia y siempre es mejor vivir que sobrevivir.
Por mi parte he pecado de pringada y de tomarme las cosas a pecho por exceso de pundonor y vergüenza torera pero en cuanto te hacen daño, hay que desdramatizar. No merece la pena, el trabajo es un medio de subsistencia cuando dejamos de tener pasión por él. Llega un momento en que deja de llenar tu vida y pasa a llenar tu nevera.
Es preferible reír que llorar dice el gran filósofo gitano Peret.

Enrique: Un hombre de tu imaginación cien vueltas daría a sus jefes. Se te ve feliz.

Marbellí: La vida del autónomo no es fácil, pero tiene sus compensaciones. La alegría de no tener que aguantar a un tonto soberbio es un alivio.

Fernando dijo...

¡Madre mía! Esto es mejor que el Cervantes, Lula. (colorao que me pongo, de verdad) Muchas gracias.

Lula Towanda dijo...

Fernando: El privilegio es mio de incrustar un texto tuyo.
Estas son las cosas en que la escritura digital le gana por mano al papel.

amor dijo...

qué importante es estar a gusto en el trabajo

almena dijo...

¡Pozo de sabiduría de análisis y síntesis de la fauna laboral!

;)

Besos!

Lula Towanda dijo...

amor: No se sabe lo bien que se está en el trabajo hasta que se empieza a estar mal. Es muy importante que la actividad que ocupa nuestro tiempo y nos da de comer no se conciba como una condena.

Almena: Sirva esta síntesis como chuleta para lo días que nos levantamos espesos.

Yoriento dijo...

Yo no soy jefe, la administración me libre, pero me da la impresión de que a los directivos tontos y malos los hacen, en parte, los trabajadores resignados y pasivos. Por supuesto que muchos no pueden elegir a corto plazo cambiar de trabajo, pero no sé, los pimpampum contra los jefes, ¿no serán formas de echar la culpa siempre al más visible? ;)

Me ha gustado mucho el cuadro, muy sugerente¡ :-)

Suscribiéndome al blog, no lo conocía, no sé por qué...