viernes, octubre 19, 2007

Inteligencia, por favor

Gracias a Rrío encontré el blog de Pilar Jericó y en él un post sobre Las organizaciones idiotas del que he extraído la siguiente imagen.



Estoy inmersa en un cambio organizativo. Han traído un nuevo director general con el objetivo de que realice un cambio de cultura. Han evitado que el nuevo director esté contaminado por nuestro Statu quo y lo han elegido muy exótico: de un país lejano y de otro sector. Como es natural, el nuevo director lo primero que ha hecho es anunciar un cambio en la organización de su departamento.

Los habitantes de mi dirección han visto la oportunidad de sacar partido de la situación y están muy revueltos. Han emergido unos TO PA MI que estaban en estado de latencia. Aunque no entro en estas luchas, por mi instinto de supervivencia, me gusta siempre estar al tanto de la situación. Me vino como agua de mayo la tabla que encontré en el blog de Pilar Jericó para clarificar mi análisis del entorno.

Se lo comenté a un colega que también está al margen de la guerra y fuimos colocando a cada uno de nuestros compañeros en el cuadrante adecuado. Nos quedamos un poco preocupados porque se nos apelotonaban en la parte de los Malvados. Por nuestra parte estábamos situados en la casilla de los bondadosos. Vimos claramente el peligro que corríamos al estar doblemente perjudicados: por nosotros mismos y por los malvados.

Una vez que vi las orejas al lobo me brotó ese poso de mi educación religiosa que subyace en las profundidades de mi ser y tracé una línea horizontal que separaba las dos casillas superiores de las inferiores y dije:

Bueno, pero en la vida eterna los de arriba irán al cielo y los de abajo sufrirán los tormentos del infierno

Mi compañero, más terrenal que yo, trazó una línea vertical y separó las dos casillas de la derecha de las de la izquierda y me respondió:

Cómo se te notan las monjas, en esta vida terrenal los de la izquierda van directos al fracaso y los de la derecha hacia el éxito.



Teniendo en cuenta la situación, mi estrategia se debe desplazar hacia la casilla de los inteligentes, que a todas luces es la mejor: éxito en la tierra y cielo en la vida eterna.

Me pregunto si los malvados podrían abandonar el TO PA MI para tomar una postura inteligente en la que todos ganemos con los cambios.

Me da a mí que va a ser que no.

¡¡Ni me menees!!

14 comentarios:

Si, ya sabes quién dijo...

Desgraciadamente tb me veo en el campo de los bondadosos... y cada vez más, pq no hago más que tirar chalecos salvavidas a mis compañeros y he dado tantos que ya no me queda más que uno (y aún no tengo claro que esté pinchado).

Voy a hacer grandes esfuerzos por intentar ser más inteligente (que no "listo") teniendo cuidado con no caer en el "malvadismo" :-P

En cualquier caso... ¡qué mal me lo vendes! Me lo voy a tener que pensar... ;-)

Telémaco dijo...

En el cuadrado de los inteligentes están sólo aquellos que creen que estar en ese cuadrante es posible, que las situaciones ganar-ganar son posibles.

Por desgracia casi todo el mundo piensa que para que uno gane otro tiene que perder, casi toda nuestra educación y casi toda nuestra cultura enseña y propaga este dañina mentira. A la gente no la enseñamos a vivir, le enseñamos a competir.

El truco de retrasar la recompensa a después de muerto a veces ha dado resultado, pero personalmente pienso que es más efectivo enseñar que lo mejor es jugar sólo a los juegos de suma no nula.

Muxfin dijo...

Hay empresas que crean un efecto invernadero, que evita que el cielo sea alcanzable.
La organización tenderá a homogeneizar a sus miembros para que continúen en el mismo cuadrante que ella.

Julen dijo...

Bonito, bonito artículo. Siempre me ha encantado la buena gente. Por si sirve, aporto el cuento del genio que sólo concedía un deseo y que adapté de una versión más cruel:
El consultor, estresado y nervioso por un día agobiante de trabajo, encontró al final del día la suerte que había estado buscando durante tantos años de esfuerzo. Encontró una lámpara maravillosa. Estaba claro: era una lámpara mágica y frontándola saldría un genio. Podría pedir tres deseos. Así que... la frotó y allí estaba: era el genio de la lámpara. Enseguida el genio le habló: "Has tenido suerte; soy el genio de la lámpara y te concederé un deseo. Lo que me pidas". ¿Cómo?, ¿un deseo? No puede ser... son... siempre han sido tres deseos; no uno... ¿Por qué no puedo pedir tres deseos? El genio se disgustó por lo que oía. Le dijo entonces al consultor de empresa multinacional, con sistema piramidal, donde muchos son los que entran y pocos los que progresan: "Además, debes saber que al consultor de la mesa del fondo le daré el doble de lo que tú me pidas. Pero, insisto, te daré lo que me pidas". Aquello destrozó al consultor. Empezó a dar vueltas y vueltas pensando qué pedir. Pensaba y sudaba. Se iba poniendo nervioso. El genio le apremió: "Pide el deseo; mi tiempo se agota". Entonces el consultor, con voz quebrada y despidiendo odio por los ojos, le dijo: "Pues... ¡déjame tuerto!, ¡déjame tuerto!, ¡déjame en paz!"
¡Suerte con la verónica!

µßio dijo...

Cuando una estrategia ++ da frutos a la larga, y se te reconoce, lo que es la hostia, te deja siempre un mal sabor de boca. ¿cuanto mas fácil hubiese sido de no ser por ... la estupidez? El premio, nunca es completo del todo.
Salud

Lula Towanda dijo...

si, ya sabes quién dijo ¿qué es lo que te vendo mal?
Solo pretendo aclarar las cosas para que se vea lo bueno que resulta comportarse inteligentemente: tiene premio en esta vida terrenal y en la eterna.

Telémaco: Los que creen que no son posibles las soluciones ganar-ganar es porque son malvados o son estúpidos.
Somos víctimas de los rankings desde el cole a la Universidad pero solo unos pocos entran en este juego. Lo triste es que en la vida laboral esos pocos ya están muy entrenados para el mal y ocupan las mejores posiciones.

Estoy contigo que no es consuelo tener la recompensa después de muerto pudiendo disfrutar en vida.

Me digo yo: habiendo demostración matemática de por medio, ¿por qué no se aplica esta teoría a los entornos a laborales?

Muxfin Evidentemente el cuadrante en el que se halla la organización condiciona totalmente al que se encuentran cada uno de sus individuos. Pero siempre hay un pequeño grupo que se escapa por aquello de la campana de Gauss.
Espero que nos veamos en el cielo:-)

Julen Gracias por el comentario :-). Es terrible la anécdota que cuentas, un lamentable caso de estupidez (--). Pero lo más inquietante es que es muy creíble.
Las grandes consultoras son un fosa séptica a las que hay que evitar como empleado o como cliente.


µßio Como dice Muxfin: "el cuadrante en el que se sitúa la organización condiciona la posición de sus miembros" implica que la recompensa también se ajusta a este cuadrante.
Ahora, si se reconoce un ++, Chapeau! no hay que hacerse ascos, es un triunfo, aunque cueste conseguirlo.

Telémaco dijo...

julen hace unos miles de años me vi yo en el mismo trance que ese consultor. Aquel día yo también dude en que pedir y al final le pedí al genio: "que no me sea concedido este deseo".

Rompió a llorar y me regaló la lampara. Desde aquel día el genio no volvió a molestar a los pobres consultores... ¡y menos mal! porque por el camino que llevaban ahora serían todos tuertos. La lámpara la tengo colgada en casa para recordarme que en todos los sitios cuecen habas.

almena dijo...

Sí, también me da que va a ser que no. Creo que va en contra de sus "principios".
Es genial el desarrollo del cuadrante, Lula.

Pilar Jericó dijo...

Lula, me ha encantado tu mejora del modelo. No tengo yo muy claro el número de gente de empresas que se están en "el cielo".
Por cierto, faltarían los tristes, los que están en el punto 0,0, como diría Juan Carrión, que ni se definen ni nada.
Un abrazo y enhorabuena por el blog

unantonio dijo...

Una y otra vez contemplamos el fracaso de la inteligencia, en el planteamiento de conflictos. Y una vez más tengo que recordar que el triunfo de la inteligencia, su gran creación, es la ética como modo de justo de establecer la convivencia y resolver sus problemas. No es un lujo, ni un adorno, ni un discurso correcto, sino el único salvavidas que conocemos.

J.A. Marina

Saludos :P)

Lula Towanda dijo...

Telémaco Que buen corazón por evitar la ceguera de todos los consultores. Aunque bien mirado su visión estratégica deja mucho que desear aunque le ha quedado la vista para mirarse el ombligo:-)

Almena Muchas gracias, el desarrollo del cuadrante fue totalmente improvisado y por eso más divertido.
Hay que ver los "listos" que poco inteligentes son.

Pilar Muchas gracias, la necesidad agudiza el ingenio. Me sirvió mucho el modelo para ordenar las ideas y a su vez les ha servido a mis colegas (los que irán al cielo, lo otros no leen mi blog).
Me ha gustado mucho tu blog y me lo apunto en los enlaces de ellas y de feevy. La blogosfera femenina necesita blogueras tan interesantes como tu.

Efectivamente me faltan los tristes pero como soy mujer de grandes extremos se me desdibujan los que no tienen pasiones, sean buenas o malas. Para mí los tristes son muertos vivientes.

Respecto a las empresas, antes del 95 si no celestiales, tenían algún rayo de luz, ahora están en tinieblas y en el cuadrante de la estupidez.
En cuanto me despeje de líos, me bajo de la mula el libro de Juan Carrión que promete. El tema de la Idiotez en la empresa me preocupa porque lo he sufrido. Como prueba de ello es la reflexión sobre Forrest Gump

Antonio J.A. Marina debe de alucinar con las tendencias actuales de estupidez empresarial. Han echado por tierra todas sus teorías: ni inteligencia ni ética, na de na :-(
He visitado su blog y es ¡¡¡ en flash!!!! no me parece muy inteligente.

Fernando dijo...

Esa última pregunta supongo que será meramente retórica... porque sólo hay una respuesta.
Es muy difícil mantenerse en el cuadrante de los inteligentes habiendo overbooking en el de los malvados; posiblemente haya que hacer alguna excursión breve de vez en cuando por los cuadrantes inferiores para mantenerse a flote. Por desgracia. Pero también por suerte de ser inteligentes.
Salud y suerte.

Zifnab dijo...

Da la sensación de que en la empresas se pierde más tiempo en tontás, en juegos de guerra y empujones, que en otra cosa más productiva

En fin, lagarto, lagarto

Lula Towanda dijo...

Fernando La tentación de bajar a los infiernos es grande, pero como bien dices hay overbooking. Es mejor pecar de bondadoso que de malvado/estúpido, sobre todo por los demás :-)
Mantenerse lúcidamente inteligente es todo un arte.

zibnab Si en vez de los juegos de guerra se trabajase un poco, no estaríamos en las últimas posiciones de productividad.
Los malvados/estúpidos no son rentables al largo plazo.