sábado, junio 10, 2006

La soguilla

La semana pasada dejaba Enrique un comentario en el post titulado The Musters catalogando a "los consultores mutantes hueros rimbombantes" de TREPAS. Esta palabra me ha traído a la memoria una historia que escribí y que está basada en hechos reales. Aquí va, directamente desde el fondo editorial.
(perdonen los lectores por la falta de novedad pero esta semana no he tenido tiempo de escribir nada nuevo)


Siempre que alguien pronuncia la palabra "trepa", rápidamente lo asocio a un personaje que llamábamos "La Soguilla", por su afición al alpinismo de altas jerarquías. Como practicante de una actividad de riesgo, se ha prejubilado a los cincuenta años con el riñón bien cubierto.

El muchacho siempre quiso estar en la cima, por lo que ya en sus tiempos de estudiante militó en el Partido Comunista, donde recibió una sólida formación (gratis total) en dialéctica y conspiración que utilizó a lo largo de su carrera profesional con suma maestría.

Lo conocí en 1980, cuando entró a trabajar en el mismo proyecto que yo. Todos los que allí trabajábamos éramos muy jóvenes, recién salidos de la Universidad; estábamos en un estado de pureza e idealismo que ahora me hace reír. Queríamos hacer grandes cosas, demostrar lo listos que éramos entregándonos en cuerpo y alma al trabajo. No sabíamos lo que era la corbata y cubríamos nuestra ropa de sport con una bata blanca cuyo bolsillo superior estaba lleno de bolígrafos y lápices, estando los bolsillos inferiores descosidos a fuerza de guardar útiles de trabajo como extractores de EPROM, destornilladores y algún que otro conector.

Él nunca llevó bata, aunque no llegó a ponerse corbata para no desentonar. Nuestros caminos divergieron en tan sólo un año. Los pardillos de la bata perseguíamos terminar un proyecto de innovación a cinco años vista, él simplemente quería ser director de lo que fuese. No había que ser muy listo para darse cuenta de que el entorno de jóvenes soñadores no era el mejor campo abonado de oportunidades para satisfacer sus aspiraciones.

En vez de estudiarse las normas CCITT (ahora ITU) se estudió la estructura de la empresa y la forma de ir escalándola. Eligió a su primera víctima, a fuerza de halagos y zalamerías se hizo su hombre de confianza. Cuando intuyó que su protector iba de capa caída, un mes antes de que lo defenestraran ya había elegido otra presa más propicia a sus intereses y aplicando una técnica depurada de seducción laboral consiguió ser de nuevo mano derecha de alguien con poder.

Los soñadores de la bata veíamos con escándalo su actitud rastrera pero no podíamos dejar de constatar los buenos resultados que obtenía. En ese momento le pusimos el apodo de "La Soguilla" y nos refugiamos en nuestro pundonor para que la injusticia no nos hiriese.

La continua ascensión y el mantenimiento en los estratos superiores de las empresas no es tarea fácil, pero cuando se alcanza un nivel y se consolida, se adquiere una cualidad de flotador en la que es posible mantenerse siempre que no se cause ningún desaguisado. Nuestro trepa necesitó dos años para ser director, cuando se le agotó el elenco de directivos a los que seducir y la empresa empezó a decaer, se buscó el calor de otra compañía a la que accedió en olor de director, apelativo del que no se ha apeado hasta su feliz prejubilación.

Sección-Fauna Humana

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¡¡Ni me menees!!

11 comentarios:

Telémaco dijo...

Me encanta lo de "los soñadores de la bata", si es que para mi que es vocacional. Hay quien cuando es pequeño se imaginaba de mayor con bata, y hay quien se imagina con corbata.

La bata es mucho más cómoda, dejemos llevar el nudo alrededor del cuello a los trepas y demás fauna.

chousas dijo...

Ojalá existiese el vudú, el mal de ojo, la justicia divina o, al menos, las hadas madrinas... XD
Pero como no es así, mejor salir de delante del camino de los tipos así. Y lo peor de todo es que la culpa es de los que le aupan ¿Por qué será tan humano eso de "dejarse querer"? :S
Si es que encima prejubilado, joé...

Muxfin dijo...

Los trepas, como los coleccionistas de "ochomiles", se dejan por el camino multitud de sherpas que les hacen el trabajo sucio.

La Revolución de las Costillas dijo...

¿Por qué será que de esos siempre hay?...

Cariños,
Karolina

Enrique dijo...

La narración me parece que encaja como anillo al dedo para describir lo que es un trepa.

El final me ha encantado. Corrobora mi teoría: no debo ser lo suficientemente inútil para ascender a directivo, puesto del que nunca se suele descender. Es como si formaran un gremio especial y cuando consigues entrar en él, no te dejan salir.

Algun día de estos me lanzo y practico el "trepping" ;-)

Saludos.

almena dijo...

por eso la afirmación de algunas empresas... "esta empresa va bien a pesar de nuestra dirección general".

besos!!!!

Fernando dijo...

También es un consuelo pensar que hay soguillas de éstos, y no pocos (como los coleccionistas de ochomiles) que se despeñan y revientan. Lo importante en estos casos es apartarte según ves que caen.

Julen dijo...

Hay quien tiene las cosas claras en la vida y para allá va derechito. Seguro que encontró algún buen libro sobre manajemén en el que consiguió ideas para darle velocidad al asunto.

Kotinussa dijo...

Yo también conozco a alguno de esos, y lo que hago es quitarme inmediatamente de en medio. No les voy a dar el gusto de una confrontación. Tengo la ventaja de que no hay nada en el trabajo que me obsesione como para ir dando cuchilladas a diestro y siniestro, así que puedo enfocar mis energías a otro punto de interés totalmente fuera de los objetivos del trepa en cuestión.

mint dijo...

Tiene razón Fernando, son muchos los que se despeñan, pero como jode los que llegan, porque lo hacen sobre la buena fe, la responsabilidad y el trabajo de mucha buena gente. En fin, algunos estan aquí para que haya de todo.

Lula Towanda dijo...

Telémaco: Aunque ya no llevo bata, sigo soñando despierta. Hoy he comido por la zona ce Cuzco y he visto a los ejecutivos arrastrar un traje como quien lleva un a condena. Me han dado pena. Para mi la corbata equivale a la soga de la horca.

chousas: La justicia no existe, al menos en este mundo. Solo nos queda el recurso del pataleo. No veas la veces que me gustaría saber hacer vudú o tener un hada madrina, pero nada de nada, a ver todos los días injusticias.

Muxfin : Pues sí, hay que evitar que te utilicen de escalera, aunque yo tengo un triste destino de abrelatas.

La Revolución de las Costillas : ¿Es que también hay trepas en vuestro continente? :-)

Enrique: Esta vez la realidad supera a la ficción, es un caso real que he visto evolucionar durante muchísimos años. Lo de la teoría del flotador de los directivos es algo digno de estudiar. Se perdonan todo entre ellos, hoy por mi, mañana por ti. Así se blindan frente a las equivocaciones. Si consigues instalarte, parece que es sitio estable.

almena : "esta empresa va bien a pesar de nuestra dirección general". Es una prueba más de la teoría de que el caos tiende al orden.


Fernando: Nunca he visto despeñarse a un soguilla, en todo caso pasar al estado de rentista laboral. Será que en mi entorno es muy tolerante con estos elementos y no les cortan la cabeza.....

Julen: En aquellos tiempos, no había esas cosas del manajemén. Los partidos políticos que habían estado en la clandestinidad eran como las escuelas de negocio de ahora, aunque mucho más pragmáticos: se ocupaban de enseñarles a sus militantes dialéctica y conspiración, dejando a un lado el resto de las materias. Era una gozada hablar con ellos, que piquitos de oro..

Kotinussa Yo también me aparto, pero a veces te arrollan. Son como la mala hierba, aunque no me quitan el sueño, solo me da coraje la injusticia.

mint Te digo lo mismo que a Fernando, no he visto accidentes laborales de los alpinistas, su soguilla los libra de todo mal en mi entorno. Ya me gustaría ver algún escarmiento.