lunes, julio 02, 2007

La cadena laboral trófica

Escribe o revienta, emulando al Lute con su Camina o revienta. Escribo para no explotar y dejar las paredes de mi despacho salpicadas de bilis. Una deferencia hacia mi compañero de despacho José.





La vida es injusta, cuesta aceptarlo. Depende de donde te sitúes, la suerte estará a favor o en contra y la distancia entre estas dos posiciones será enorme. Es difícil comprender cómo algunas personas alcanzan un estatus y se mantienen en él per se y otras nunca salen del chapapote laboral. Ser cliente, proveedor, subcontratista, mando intermedio, autónomo, currito o becario te sitúa cruelmente en uno de los subsistemas de la cadena laboral trófica.

Al final de la cadena se encuentra el máximo depredador, el cliente. Es un ser que en vez de alma tiene un presupuesto del que hace ostentación y que le sitúa en una posición de poder frente al resto de los subsistemas. Aunque los libros de manachmen lo ponen por las nubes y dicen que hay que orientarse al cliente, se corre el riesgo de ser devorado por él. Se alimenta fundamentalmente de proveedores, subcontratistas y mandos intermedios. Para sobrevivir no necesita ni inteligencia ni agilidad, sólo ferocidad y sangre fria.

En el siguiente eslabón se encuentran los proveedores. Son depredadores más lights y dependen de su agilidad, su ingenio y su flexibilidad para subsistir. Esas habilidades no impiden que a su vez se alimenten también de subcontratistas y mandos intermedios con los que se comportarán a su vez como “clientes”. En algunos casos pasan directamente a nutrirse de las fuerzas del trabajo: autónomos, curritos y becarios

Para que puedan subsistir los depredadores son necesarios los “descomponedores” que forman un chapapote laboral en el que se encuentran los subcontratistas y mandos intermedios. Se alimentan del subsistema productivo formado por autónomos, curritos y becarios. Este subsistema aporta “valor a la producción” haciendo que fermente el trabajo que se desarrolla. El profe, cuando trató el tema de los mandos intermedios, lo definió como remover los barriles de mierda y no estaba muy descaminado.

En el primer eslabón de esta cadena laboral trófica se encuentran los medios de producción en tres variantes: becario, currito y autónomo. El destino del becario, si no espabila, es quedarse en su subsistema como autónomo o como currito. El autónomo, aunque vive con la ilusión de que es un ser libre y que no tiene jefe, en realidad se encuentra en la escala inferior de la cadena trófica, aunque puede cambiar con más facilidad a depredador. El currito por su parte no tiene ni la ilusión de ser libre en un futuro ni la esperanza de cobrar una indemnización.

Cuando te preparas para la vida laboral se piensa en adquirir habilidades en vez de orientar los esfuerzos en situarse en el subsistema más favorecido por la suerte. Si volviera a nacer y me dijeran ¿qué quieres ser de mayor? Contestaría sin dudarlo: cliente.

Sección Fauna humana

¡¡Ni me menees!!

10 comentarios:

Telémaco dijo...

Me encantan estas descripciones laborales que haces.

Yo de mayor también quiero ser cliente, pero me asalta una duda ¿el cliente nace o se hace?

Lula Towanda dijo...

telémaco Creo que esta descripción de la cadena laboral trófica va a ser el primer capítulo de un wiki-libro que se titulará: "Una gurú de pelo azul" que me dará pie a enganchar esas faunas laborales que tengo dispersas.
Respecto a la duda metafísica sobre si el cliente nace o se hace, creo que las dos cosas: si no naces cliente, espabila y hazte cliente.
C'est la vie!

María dijo...

Me parece una buena idea la de tu wiki-libro y el título también me gusta. Yo también quiero ser cliente y me da la impresión de que vamos a ser muchos. ¿Ya acabaste? Besos

jofegaber dijo...

ME ENCANTA LA FIGURA DESCRIPTIVA.... AYS LA SINTESIS...!!!!

Muxfin dijo...

Un punto diferenciador en esta cadena trófica es que a estos depredadores les gusta también la botánica y procuran hacer "proveedores bonshai", impidiendo que crezcan demasiado, retorciendo sus ramas a su capricho mediante contratos leoninos y plantándolos en macetas totalmente intercambiables.
Por esa misma razón estos proveedores tienden a querer ser depredadores y usar las mismas técnicas con los productores (ósmosis laboral).

¿Y el usuario? Ah, ese... sólo es el oxígeno, por lo menos lo tratan como al Medio Ambiente.

la-de-marbella dijo...

Pues yo tambien quiero ser cliente. De hecho llevo años intentandolo. Espero poder leer "Una gurú de pelo azul", avisa. Besos

Rrío dijo...

Mantener el estatus: una forma muy asentada es a través de los "Circulos de Poder" , o sea conjunto de amiguetes que no ascienden ni descienden, sino que se desplazan lateralmente a un puesto de su mismo nivel, dejando un hueco que es rápidamente ocupado por otro elemento del círculo.

Suelen estar en lo más alto de la cadena trófica.

Figura muy extendida, al menos en la Administración.

El origen del círculo suele ser corporativista, y toma medidas para perpetuarse a sí mismo, a través de leyes, cuerpos especiales, etc.

Algún día haré un post sobre este fenómeno.

mint dijo...

Te he de dar la razón, ser cliente es genial. Hay situaciones que te permiten ir saltando de un lado al otro de la barrera. Unas veces llevas el gorro de cliente y otras el de currito. Y ser cliente siempre es lo mejor. Lo difícil es aprender a vivir en esa alternancia. Espero ansioso tu libro. Lo pienso leer con una buena provisión de cervezas Duff.

Lula Towanda dijo...

María: Habrá que darse prisa para acomodarse en el ecosistema de clientes, no sea que no quede sitio.
Pero seremos clientas buenas ¿no?

jofegaber: Muy sintetizada la frustración de ser el último eslabón de la cadena.

Muxfin: Por malos subsistemas nos ganamos la vida. ¿Lo arreglaremos alguna vez? ¿cómo nos comportaríamos si fuéramos clientes?

Marbellí: Hay unanimidad con ser de mayor cliente. La gurú de pelo azul será graciosa y ocurrente pero está lejos de ser cliente.

Rrio: Pues ayer se han caído unos cuantos del status. Parece que tres han perdido su silla y una le ha dado el cambiazo.

Mint: El currito cliente es el colmo de montárselo bien. Pude conmutar a la faceta que más le conviene y no tiene que ir mendigando un centro de coste al que cargar.

Para el libro necesitaré tiempo y que los clientes no me agoten con sus exigencias.

Rrío dijo...

Lula: los círculos de poder no incluyen a los políticos, son demasiado vulnerables al voto.