lunes, diciembre 11, 2006

¡Nunca iremos a Almendrales!

Por el hilo se saca el ovillo. Del post sobre el inicio de la escalada en el que se describía la propiedad de la flexibilidad para prosperar en la vida laboral, me vino a la memoria ese relato publicado hace unos cuantos años en el que ya apuntaba maneras para la dimisión.



Todos sabemos lo importante que es tener palabra para mantenerla contra viento y marea, demostrar que somos personas con criterio, aplomo, seguridad y a fin de cuentas, de fiar. Los castellanos nos sentimos orgullosos de tenerla y de allí viene el dicho de sostenella y no enmendalla(1). Esta actitud tan poco proclive a la negociación, ha traído a lo largo de la historia de España más disgustos que satisfacciones, pero la honra está por encima de todo, incluso de los barcos(2).

Como buena españolita y castellana de pro, siempre he tenido a gala mi palabra, pero la cruda realidad me dio la oportunidad de ponerme en mi sitio y afrontar con humildad que no soy nadie.

Rondaba el año 94, habíamos finalizado un proyecto de telecomunicaciones de los que se hacían antes(3) y estábamos en el momento del despliegue por todo el territorio nacional. Se había seleccionado a dos multinacionales, una española y otra francesa, para realizar los trabajos de implantación. Como responsable de una parte del proyecto y con la ayuda de mi equipo, generé una profusa documentación para realizar la transferencia de conocimiento a los instaladores.

La multinacional española pretendió que en su primera instalación estuviera presente el equipo de desarrollo, pero blandiendo los tochos de documentación que habíamos generado, cual D. Quijote ante los molinos, les conminé a que hicieran su trabajo solos ya que por ello cobraban un pastón. Como buenos y aguerridos españoles, cogieron el toro por los cuernos y se pusieron manos a la obra con unos resultados más que satisfactorios.

La multinacional francesa comenzó los trabajos más tarde y pretendió lo mismo que la española: que le hiciéramos su trabajo. Crecida por mi éxito ante la multinacional española, cuando me pidieron ayuda por teléfono para la instalación de Almendrales les dije:
- No es necesaria nuestra ayuda, no van a tener ningún problema porque la documentación es muy detallada y la otra compañía instaladora ya ha realizado varios trabajos sin precisar nuestro apoyo.
Cuando colgué el teléfono le dije a mis colegas que estaban presentes en la conversación: ¡Nunca iremos a Almendrales!.

Pasaron 10 minutos y sonó de nuevo el teléfono, era mi director, que sin entrar en más preámbulos me espetó:
- Vete ahora mismo a Almendrales.
Empecé a explicarle que lo que querían era que les hiciéramos su trabajo y ellos sólo poner el cazo y cobrar; que a la otra compañía instaladora no se le había ayudado a pesar de haberlo solicitado; que eso era injusto, injusto, injusto y que yo no me podía desdecir de mi palabra. Como única contestación a mi soflama pude escuchar:
- Sí, sí, vale., vete ahora mismo a Almendrales y llévate a quien quieras para que te ayude.

Sentí la humillación como una punzada, pero cuando me repuse me entró la risa y le dije a mis colegas: ¿quién se viene conmigo a Almendrales?.

Desde entonces, la frase de "¡Nunca iremos a Almendrales!" entró a formar parte en la mitología del proyecto. Cuando alguien tomaba una postura muy rígida, se oía una voz por lo bajo nunca iremos a. y la discusión desembocaba en una sonora carcajada.

(1) La palabra, se entiende. También se suele decir mantenella y no enmendalla.
(2) España, La Reina y yo, preferimos antes honra sin barcos y no barcos sin honra. El Almirante D. Casto Méndez Núñez dixit.
(3) De los de miles de millones de las antiguas pesetas.

Sección-Expedientes-X

technorati , , ,

¡¡Ni me menees!!

15 comentarios:

almena dijo...

eso es! con dos... razones!
"¿quién se viene conmigo a los Almendrales?"
jajajaja eso me ha encantado

besos!

Julen dijo...

Coherencia con la incoherencia, ¿no?

Anónimo dijo...

Confirmado, tenemos las mismas maneras y la misma falta de cintura empresarial, por lo tanto ninguno de los dos llegaremos nunca a nada en el mundo laboral... ¿o tú al final conseguiste enmendarte?

Anónimo dijo...

La multinacional francesa consiguió en las telecomunicaciones, lo que las gasolineras habían hecho varios años antes: El autoservicio.
Resulta curioso que se pida más nivel de exigencia a unos que a otros.

pablo dijo...

si es que suele pasar, cuando antes abrimos la boca...
nunca digas nunca jamás.
espero que almendrales por lo menos fuese bonito o algo :)

Anónimo dijo...

Aparte de los dichos que has citado, también tenemos otros en España, como "Donde dije digo digo Diego".

Total, que hagas lo que hagas, no te apartas de la sabiduría popular y de la tradición.

Fernando dijo...

Yo aprendí pronto a preguntar adónde hay que ir antes de saber qué hay que hacer. No es que sea más listo, sino que, de tanto manejarla, le doy a la palabra (en sentido amplio) un valor relativo. Ojo, relativo, pero valor; no como los que la usan como kleenex.

Lula Towanda dijo...

Almena No he contado la segunda parte, los de la multinacional francesa me invitaron a comer y tomé un besugo a la espalda que estaba para chuparse los dedos :-)
Pero mi orgullo quedó tocado.

Julen ¿Coherencia en la vida laboral? Nunca la he visto.

Telémaco Después de aquella escena patética aún subí un peldaño en la estructura. Pero las alturas no son para mi y dimití. Ahora desde el suelo y con todo lo aprendido no se me nota el corsé. Ya intuía que también tienes desviaciones perversas como creer en la lógica y la justicia. No tenemos remedio.

Muxfin Pude ver tanto trato de favor que me dolían los ojos. La multinacional francesa tenia un arte consolidado en la técnica del ventilador, siempre salpicaba su mierda a los que le rodeaban. A veces envidiaba a los trabajadores de esa multinacional porque sus jefes tenían la habilidad de negociar bien por las alturas y les libraban de muchos marrones, todo lo contrario que los míos.

Pablo Almendrales está en Madrid, es un barrio algo peligrosillo de noche. Se podría aplicar el dicho de Groucho Max: Es mejor estar callado y parecer tonto que abrir la boca y despejar toda duda o el de en boca cerrada no entran moscas o por la boca muere el pez

Koti Es que la sabiduría popular es como su nombre indica, muy sabia. Siempre hay una frase para cada momento. La que no estuvo despierta fui yo.

Fernando A esa conclusión se llega pero tras muchos batacazos. Como le decía a Telémaco, ahora no se me nota el corsé, pero la procesión va por dentro.

María dijo...

Y mira que como digas "esto no lo voy a hacer", al final toca. A mi también me pasa y a nivel del suelo por supuesto. Besos

chousas dijo...

Pues qué quieres que te diga... los milloncejos que seguro que se ahorraron a cambio de un besugo pues... yo también firmaba xDD

Anónimo dijo...

Por mis huevos que yo tampoco iré a Almendrales y de ir te rogaré de rodillas que me acompañes pa que me digas donde está

Se feliz

antona dijo...

Y al final,fuiste a Almendrales,acuerdate cuando tu seas directora,y no lo repitas,que vayan ellos
bss

Lula Towanda dijo...

María Que razón tienes. Ahora procuro no decirlo en voz alta, pero lo pienso. Las consecuencias son las mismas. Como dice el refrán: nunca digas de esta agua no beberé ni este cura no es mi padre.

Chousas Los tejemanejes por alturas y las "atenciones" de este tipo son muy productivas. Por mucho que cueste un besugo es mayor el coste de la jornada de los recursos especializados.

Zifnab Almendrales está a la vuelta de la esquina, en la zona sur de Madid, debajo de la avenida de Córdoba (en la Avenida de Córdoba 2 viví durante 8 meses), en el distrito de Usera. Es un barrio muy peculiar, con muy buenos bares y con su poquito de peligro. Desde luego que volvería a comerme un besugo tan bueno como el de aquel día.

Antona Se que no se debe decir, pero a Dios pongo por testigo que nunca seré directora..(cruzo los dedos)

Anónimo dijo...

Los catalanes tenemos un dicho: ?No diguis blat fins que no estigui en el sac i ben lligat? (no digas trigo hasta que no esté en el saco y bien atado), supongo que de nuestro escepticismo viene la fama de negociadores. Sacaste un besugo y una frase para la historia, podía haber sido peor. Pero tu jefe, que pronto se olvida del 2 de mayo, en fin, un beso para mi castellana de pro favorita.

Lula Towanda dijo...

Mint Es que mi ex-director no es de Madrid, es bolo y allí no se conoce episodio nacional ninguno.
Los directores saben jugar al juego de los favores, hoy por ti mañana por mi y la moneda de cambio somos los curritos.