viernes, mayo 12, 2006

El rosario de la aurora

Mañana 13 de mayo es la Virgen de Fátima. En ese día, en mi colegio, nos levantaban a las 6 de la mañana para rezar el rosario de la aurora. Hoy, su víspera, me he tomado en el trabajo el día libre para levantarme a esa hora para jugar un torneo de golf (he jugado muy bien). He sentido el frescor de las mañanas de mayo y me he acordado de este relato que escribí hace un par de años. Al releerlo he pensado que tal vez chousas me retire el saludo, pero voy a arriesgarme.


Cuando llega la primavera a Madrid y madrugo para ir a trabajar, me debato entre una sensación de bienestar y el aciago presagio de la jornada laboral. La suave brisa de la mañana que como una caricia me envuelve trayendo el aroma de las flores y el canto de los pájaros, me llena de alegría, pero de camino a la oficina esta sensación se irá diluyendo como un azucarillo en el café, desapareciendo por completo entre el fluido negro y amargo de la cruda realidad.

En este breve intervalo de felicidad, viene a mi memoria el rosario de la aurora que cantábamos algunos días del mes de mayo, siendo uno de ellos el día 13 en el que se celebra la Virgen de Fátima. Ese día entonábamos aquello tan pío:

Las modas arrastran al fuego infernal,
vestid con decencia si os queréis salvar

Lo coreábamos sabiendo que el fin de semana nos pondríamos la minifalda, tan de moda en esos tiempos, a sabiendas del castigo divino que nos esperaba.
Aunque la expresión "aquello terminó como el rosario de la aurora" es equivalente a decir "acabó en gresca o a golpes", nuestros rosarios al alba eran de lo más apacible, salvo por un pequeño detalle que paso a describir.

El colegio estaba situado en la cima de un montículo al que se podía acceder por diversos caminos desde la entrada. El rosario se iniciaba en la capilla; salíamos en dos filas paralelas(1) que discurrían por uno de los caminos, cuajado de lilos(2), cuyo color y aroma no he podido aún olvidar.

Las Ave Marías que cantábamos, las difundía la brisa de la primavera con olor a lilas. En ese entorno todo era paz espiritual hasta que nos tropezábamos con un inmensa fila de orugas procesionarias procedentes de los pinos. Los animalitos, fieles a su instinto, formaban perfectas hileras sin precisar de ninguna monja-oruga que les corrigiese el paso, como era menester en nuestras filas de madrugadoras niñas cantoras. El choque de procesiones entre distintas especies se saldaba con una victoria aplastante por nuestra parte, las tiernas infantas, que rompíamos nuestra formación en columna de a dos para proceder a pisar cuantas más orugas mejor dejando la hilera de procesionarias fraccionada en múltiples segmentos.

Cuando finalizaba el rosario, nos recogíamos en la capilla tan formalitas con nuestro velo y con alguna oruga pegada en la suela de nuestro zapato. El olor a cera, incienso y flores de la iglesia compensaba el tufillo a azufre de nuestros corazones.


(1) ¡Cuánto les gustaba a las monjas que desfilásemos de forma cuasi militar y qué poco interesadas estábamos en darles el gusto!.
(2) Arbusto oleáceo cuya flor es la lila.

Sección-Ave María Purísima

¡¡Ni me menees!!

15 comentarios:

Kotinussa dijo...

Yo no sé mucho de animales ni de campo, pero me suena que esas orugas son bastante dañinas ¿no? De cualquier modo, así de cruel es la naturaleza. Hay animales que matan para comer y otros causan daños a las plantas y enfermedades a las personas sin obtener provecho alguno.

Hablando de otra cosa, yo también disfruto ahora de lo agradable que es salir de casa tan tempranito. Pero pensando en lo cerca que tengo las vacaciones, los planes para el verano, no me voy poniendo de mal humor según llego al trabajo. Trabajo en un sitio rodeada de muchos miles de metros cuadrados de árboles, sin contaminación, cerquita de la playa, así que a la salida todavía me dura el buen humor y voy disfrutando del solecito camino de casa.

Julen dijo...

Esto me ha recordado que nosotros en los Paúles (a muerte contra los Salesianos, la competencia pastoril de la época) teníamos misa "a cuarta los viernes". Es decir, teníamos misa cada viernes a cuarta hora (la última de la mañana). Era una especie de folklore asumido por todos donde el objetivo era montar bulla al final de misa. Por eso el padre Crespo (en versión light) o el padre Paulino (en versión hard), al terminar la misa daban órdenes para porceder a evacuar: "los de estos bancos por aquí, los de estos bancos por allá y los de los otros bancos por el fondo".
Era difícil contener al tropel y siempre caía algún capón por el camino. ¡Qué tiempos aquellos!
Besitos.
Julen

burton dijo...

Ja me has hecho recordar a mi mamá y sus relatos de estudiante en su colegio de monjas.
cariños

Virginia dijo...

Yo odiaba los rosarios en Madrid, me gustaban en el colegio en el que estaba internada en Barcelona, era más pequeña y nos tocaba a una cada día el iniciarlo, pero era muy cortito, solo rezábamos un misterio antes de empezar la clase de la tarde.

Pero en Madrid, en el Colegio Amor de Dios, en el mes de mayo, con la calor, a las 4 de la tarde, nos hacían formar en el patio al sol para cantar el Venid y vamos todos con flores a María. De ahí me viene a mí mi antimarianismo.

No recuerdo el olor de la primavera, recuerdo los desmayos por el calor.

Es como todo, depende de como lo vivas y con quien, con las monjas de la caridad todo era optativo con las del Amor de Dios todo era obligatorio. Lo que me gustaba en Barcelona lo odiaba en Madrid.

En cualquier caso el dichoso rosario es una cosa muy nueva, no es tradicional como la gente cree. Que se usara tanto en tiempos de Franco lo convirtió en algo muy convencional, cuando no lo era.

Prefiero mil veces la lectio divina.

Ahora yo también me voy andando a trabajar y disfruto de la primavera. Sé que durará poco, que dentro de nada hará un calor de mil demonios. Pero no me voy ennegreciendo en el camino, tengo la suerte de caminar por una ciudad preciosa, Alcalá de Henares, que conforme llegas a los sitios te van gustando más. Voy al centro andando y todo mejora según avanzas.

Me reconforta la torre de la Magistral, la saco una foto con el móvil cada día. Este invierno estaba preciosa entre la niebla.

chousas dijo...

A las procesionarias hay que darles leña, no te retiraré el saludo por eso (Ni por nada, vamos).
Aunque encuentre reprobable el que se las chafase por puro sadismo infantil y no por controlar una plaga ¬¬'

La Revolución de las Costillas dijo...

Recuerdos de monjas, rosarios, primavera, orugas... en Chile solo frío y más frío, que se te congelan hasta los recuerdos!

Un agrado, como siempre, pasar por aquí y leer tus palabras.

Saludos cariñosos,
Karolina

Lula Towanda dijo...

Kotinussa Si, las orugas procesionarias son dañinas para los pinos y venenosas para quien las toca, son muchas y están organizadas y ni siquiera en su fase de mariposas son atractivas. Merece una reflexión sobre la Madre Naturaleza. La niñas también éramos muchas y organizadas y pisábamos con saña a las orugas sin sacar provecho alguno, poniéndonos a su altura.
Aprovecha la suerte que tienes de trabajar en un entorno próximo a la naturaleza, eso al menos mejora las condiciones de entorno del trabajo. Pero si lo mejor del trabajo es pensar en la vacaciones ¿en realidad a alguien le gusta trabajar?

Julen Yo estudié con ?la sección femenina? de los Padres Paules, Las hijas de la caridad (vaya eufemismo). Que poco les gustaba a alegría infantil y como se esforzaban en amargarnos la vida. ¡ sobrevivimos a aquellos tiempos! Desde luego el gusto por colaborar y compartir no surgió de sus enseñanzas, sino más bien como reacción.


burton Me alegro que no pasaras por ello, toda una suerte.

Virginia El rosario diario era en la hora de la siesta, para mortificar, por eso el de la aurora era una variación estupenda, con el alba. La entrega de flores a María la hacíamos en la capilla si pasar mucho calor. A mi me gustaba porque olía muy bien. Mis monjas eran la hijas de la caridad y para mi tan dañinas como las orugas. Supongo que dentro de una orden religiosa el buen rollito dependerá mucho de la congregación.

No debe estar mal pasear la patria de Cervantes en primavera. ¡qué suerte! Es de esos placeres que no todo el mundo es capaz de apreciar. Levantarte una maña de primavera y meterte en un atasco en la M-30 es un castigo divino. Espero que no llegue la influencia del faraón madrileño a tan bella ciudad, peligrarían los árboles y hasta la torre de la Magistral.

chousas Un poquito de saña y crueldad infantil si había, pero en nuestro descargo hay que decir que no recibimos una educación de respeto a la naturaleza. Por eso me gusta tanto cuando hablas de bichos, un mundo para mí desconocido.

La Revolución de las Costillas Esto de estar con la estación cambiada es muy curioso. Cuando para unos se despereza la Naturaleza, a otros se les duerme de nuevo. Pero todos podemos disfrutar de la maravillosa estación que es la primavera.

Chisme Cotilla dijo...

Jolines Lula, esta últimas historias me dan un poco de miedo, parecen tan reales que a lo mejor lo son y no demasiado lejanas en el tiempo.
Espero que el infierno no sea así, porque voy derechito a él, ya sin remedio.

Zifnab dijo...

Dos cosas. Absurdas of course

Detesto las procesionarias. Así que sádicas o no, no te censuro por masacrarlas. De pequeño me dijeron que picaban mucho y por eso ni las pisaba. Hala que se mueran de remordimientos les decía

Nunca entendí porque para comunicarte con Dios había que repetir tantas veces las cosas. Llegué a una conclusión. O no oye bien o no es muy avispao. Luego no me extraña que me asalten plagas bíblicas.

Se feliz

Telémaco dijo...

Yo he oido hablar de una putada para las procesionarias mucho más cruel que pisarlas. Si con un palito haces que la primera cambie su dirección, hasta que se encuentre con la última de la cola, seguirán andando en circulos, dando vueltas y vueltas hasta que mueran de hambre.

Es como la maldición de Sísifo versión "oruga"

Virginia dijo...

No hay cuidado Lula, Alcalá está a salvo de Gallardón.

almena dijo...

ay, ay, qué tiempos aquéllos!
mmm qué familiares, qué cercanos me suenan...
:-)
mil besos!

la-de-marbella dijo...

Como eran aquellos días. Para mí,lo mejor era el desayuno tras el rosario. Nos ibamos a un bar, que ya no existe sniff, y tomabamos pan con manteca "colorá" y el cafelito. Tanto rezar por las calles..... nos daba un hambre. Saludos

Lula Towanda dijo...

Chisme Cotilla Historias para no dormir. Pero vamos a cambiar el tercio.

Zifnab Ahora no podría pisar a las procesionarias, me alejaría de ellas. Asi es ahora mi vida, una huida...
A mi me gustan las iglesias y rezar, le cogí gusto en el colegio y me siento bien haciéndolo. No es que me rece el rosario diario pero de vez en cuando rezo un poco.

Telémaco La putada es una auténtico bucle sin condición d break. Los de SW lo hacemos todos los días y además sin querer que tiene más mérito. Lo de la maldición de Sísifo versión "oruga" ¿no será porque te dedicas al SW?

Virginia No te confíes. La sombra del Gallardón es alargada...

almena A mi me parecen esos tiempos como si fueran ayer, pero ha llovido ?a cántaros? como cantaba Pablo Guerrero.

la-de-marbella Mira que en Andalucía sabéis buscar siempre la parte lúdica de la vida. En mi cole el desayuno tras el rosario de la aurora era igual de repugnante que todos los días. ¡Ay! La manteca colorá...Como recuerdo mis desayunos andaluces el año y medio que viví en Andalucía, nunca lo olvidaré...

Telémaco dijo...

¡Pues si! Me he dedicado al software desde antes de salir de la universidad, aunque desde hace unos años cambié de dedicación.

Todavía estoy intentanto averiguar exactamente a que es a lo que me dedico..... pero como me siguen pagando pues a lo mejor no tiene importancia.